Hace 80 años Hitler invadió la cuna de la democracia (y III)
Escrito por Carlos Balladares C. | @Profeballa   

altUn día como el martes (20 de abril) pero de 1941 se dio una batalla aérea sobre Atenas, mientras las fuerzas invasoras de la Wermacht (ejército alemán)

en la Segunda Guerra Mundial (SGM) se acercaban a la capital del Reino de Grecia. En ese combate el mayor as de la Commonwealth: Marmaduke Thomas St. John “Pat” Pattle, caería derribado por un Bf 110 alemán. “Pat” Pattle era sudafricano y contaba para ese momento con 40 victorias (compañeros afirmaban que podía llegar a los 60 porque 20 eran probables). La mitad de sus derribos fueron en el Norte de África pilotando un Gladiator frente a los italianos y el resto ante la Luftwaffe en Grecia con un Hurricane. Es una muestra de cómo la Royal Air Force demostró su valía al derribar más de 300 aviones del Eje con tan solo unos pocos cazas en medio de la llamada “Operación Marita” (Del 6 al 27 de abril), pero a pesar del sacrificio los alemanes llevaron a cabo una nueva Blitzkriegcon su tradicional marca de rápida y feroz destrucción. 

Las Divisiones del Ejército Aliado (La Fuerza Expedicionaria Británica) conformadas por neozelandeses, australianos y británicos se enfrentaban una vez más a un nuevo “Dunkerque” pero en menor tamaño. Huían a la isla de Creta creyendo que podrán resistir, porque su condición insular le protegía al igual que Gran Bretaña gracias a que el dominio de los mares en el Mediterráneo también le pertenecía a la Royal Navy. Muchos pensaron que la combinación de una geografía montañosa, el coraje griego demostrado frente a la fracasada invasión italiana (del 28 de octubre de 1940 al 6 de abril de 1941) de su patria y el apoyo Aliado; permitirían detener o iniciar una larga guerra de desgaste frente al Tercer Reich. Los ingleses prepararon, ante las dudas, un plan de evacuación. 

La bibliografía que usamos es la misma que citamos en nuestra anterior entrega. Solo agregamos ahora el excelente libro de Anthony Beevor, 1991, La batalla de Creta; que con gran detalle explica, tanto la ocupación de esta isla como la campaña previa en la península griega. Las tesis del historiador en torno a la derrota greco-británica son las siguientes: 1) la invasión italiana desde Albania aunque fue rechazada gracias a su gran coraje, los había desgastado; 2) el gobierno del dictador el general Ioannis Metaxas (con ciertas ideas fascistas) mantuvo una política primero de neutralidad y después de apaciguamiento, y solo cuando murió el 29 de enero de 1941, Grecia aceptaría el apoyo británico; 2) británicos y griegos no lograban ponerse de acuerdo en cómo defender el Reino y los segundos no aceptaron la idea de retroceder para no ser atrapados en Albania; y 3) las debilidades tecnológicas en su armamento, un ejército nada motorizado y sin Fuerza Aérea. Solo poseían los tanques y aviones del Ejército Expedicionario británico (60 mil soldados) que no pasaban de la centena en cada caso. En estas condiciones se enfrentaría al doble de soldados (si sumamos a los alemanes las fuerzas italianas), con un armamento moderno que incluía 1200 tanques (más 100 italianos) y 700 aviones de la Luftwaffe (más 400 italianos). 

De nada valió que los ingleses - gracias a que habían logrado conocer los códigos que las comunicaciones alemanas usaban - supieran previamente los movimientos del enemigo. El Ejército alemán fue tan rápido en su invasión desde la aliada Bulgaria (e incluso con apoyo de estos) que no les dio tiempo de reaccionar. La táctica fue aprovechar su avance en Yugoslavia para atrapar los importantes contingentes griegos en Albania (se rendirían el 20 de abril) y bordear las líneas defensivas (“Línea Metaxas”) que se habían construido para protegerse de Bulgaria. Griegos y británicos trataron de hacerse fuertes en importantes desfiladeros o estrechos como las famosas Termópilas (24 de abril) o el estrecho de Corinto (tomado el 26 de abril por paracaidistas alemanes). Era la repetición, pero entre valles y montañas, de la caída de Francia. Cada vez que intentaban resistir aparecían los Stukas para destruirlo todo (el puerto del Pireo quedó en ruinos). Cuando los británicos se retiraban la población los despedía diciendo: “¡Mucha suerte y vuelvan con la victoria!” (el primero de mayo saldría el último soldado hacia Creta). 

Las bajas en la campaña griega fueron para los defensores más de 56 mil (14 mil de ellos murieron en combate), los Aliados (2 mil). Los alemanes casi 5 mil soldados (4 mil heridos y mil en batalla aproximadamente) y los italianos ¡casi 100 mil! (39 mil de ellos fallecidos). Al mismo tiempo que se daba la batalla de Atenas; Adolf Hitler recibía al general Kurt Student, creador de las fuerzas fallschirmjäger(paracaidistas). Student le explicaría los planes para conquistar Creta solo por medios aerotransportados y cuatro días después, previa “consulta” a Benito Mussolini, el Führer aprobaría la Directriz 28 conocida como “Operación Mercurio”. Esa increíble y famosa acción militar será analizada la próxima semana. 

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