Carlos Andrés Pérez llevó a Bolívar y el petróleo venezolano ante la ONU
Escrito por Luis Perozo Padua | X: @LuisPerozoPadua   
Domingo, 27 de Septiembre de 2026 00:00

CAP luego de su salida de la sesión de la ONU. Colección de Archivo Fotografía UrbanaNueva York, 16 de noviembre de 1976. Eran las 11:05 de la mañana cuando el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas,

Hamilton Shirley Amerasinghe, abrió la 67.ª sesión plenaria del XXXI período de sesiones. El primer asunto de aquella jornada era escuchar al presidente de Venezuela.

Carlos Andrés Pérez no tuvo que esperar su turno entre una sucesión de mandatarios. Fue el primer dignatario en subir a la tribuna aquella mañana. El acta oficial registra que, después de darle la bienvenida, el presidente de la Asamblea lo invitó directamente a dirigirse al pleno.

Venezuela acababa de nacionalizar su industria petrolera. Unas semanas antes había sido elegida para ocupar un puesto no permanente en el Consejo de Seguridad. Y el presidente venezolano llegaba a aquella tribuna con la intención de explicar algo más que la posición de su país frente al petróleo.

Pérez decidió comenzar con un hombre que había fallecido casi un siglo y medio antes, pero que era referencia de un hemisferio entero.

Bolívar entra en la Asamblea

“Hace 150 años, Simón Bolívar, cuando ya vislumbraba terminada la contienda por la independencia de la América Latina, convocó el Congreso Anfictiónico de Panamá”, dijo el presidente venezolano.

La referencia al Congreso de Panamá de 1826 no era un simple recurso retórico. Pérez buscaba establecer una continuidad histórica entre aquella tentativa de unión de las nuevas repúblicas americanas y la organización internacional que tenía delante.

En su interpretación, Bolívar había anticipado una idea de cooperación entre naciones que todavía conservaba vigencia.

“El concepto esencial se fundamentaba, como hoy, en una nueva ética que sirviera de guía a las acciones humanas”, afirmó.

Poco después llevó esa comparación hasta una conclusión todavía más explícita: “Es, por consiguiente, el primer intento de estructurar una organización de naciones unidas”.

La frase tenía una carga particular. Venezuela hablaba desde la sede de la organización creada en 1945, mientras su presidente evocaba al Libertador y al proyecto continental que había intentado poner en marcha en Panamá.

Pero el discurso apenas comenzaba.

DESPIECE | La frase de Bolívar que CAP llevó a la ONU

En uno de los pasajes más singulares de aquella intervención, el mandatario venezolano contrapuso el proyecto bolivariano con la Santa Alianza y presentó al Libertador como un visionario que había planteado, desde la América recién emancipada, una idea de unidad que trascendía las fronteras del continente.

Entonces, con la solemnidad de quien introduce una voz histórica en una tribuna mundial, Pérez citó al Libertador:

“En el desenvolvimiento de los siglos quizás pueda aparecer una sola nación que cubra el universo: la nación federal”.

La frase de Bolívar, pronunciada en Nueva York 150 años después del Congreso Anfictiónico de Panamá, condensaba buena parte del comienzo del discurso. CAP no estaba evocando al Libertador únicamente como figura histórica venezolana. Lo presentaba como un antecedente de una concepción universal de cooperación entre naciones.

El presidente recordó que hablaba desde “la parte de la patria latinoamericana donde nació Simón Bolívar” y vinculó aquel antecedente con la vocación internacionalista de América Latina.

La escena tenía una fuerza particular: en el corazón diplomático del planeta, un presidente venezolano utilizaba el pensamiento del Libertador para explicar ante las naciones el lugar que Venezuela aspiraba a ocupar en el mundo.

El petróleo cambia el escenario

Para comprender aquella intervención hay que regresar unos meses.

El 29 de agosto de 1975, Pérez había promulgado la Ley que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos. La nacionalización entró en vigor el 1 de enero de 1976 y el Estado asumió el control de la industria petrolera. Petróleos de Venezuela, S.A., había sido creada para administrar las actividades derivadas de aquel proceso.

Cuando Pérez habló en Naciones Unidas, Venezuela estaba estrenando ese nuevo modelo petrolero.

El contexto internacional tampoco era insoslayable. Durante la década de 1970 se había intensificado la discusión entre los países industrializados y las naciones en desarrollo sobre las reglas del comercio mundial, el acceso a los mercados, los precios de las materias primas, la transferencia tecnológica y la distribución de la riqueza.

En Naciones Unidas se debatía la necesidad de establecer un Nuevo Orden Económico Internacional.

Y el mandatario venezolano quiso que Venezuela participara activamente en aquella discusión.

Un nuevo orden económico

El petróleo aparecía entonces como una cuestión de soberanía, pero también como una herramienta de política internacional.

El presidente venezolano defendió la idea de que los recursos naturales de los países productores debían contribuir al desarrollo de sus pueblos y, al mismo tiempo, formar parte de una relación internacional basada en la cooperación.

En el acta oficial de Naciones Unidas quedó registrada una de las frases centrales de su intervención. Al referirse a los recursos venezolanos, Pérez afirmó que estarían “al servicio de su pueblo, al servicio de América Latina, al servicio de la humanidad”.

No era una frase aislada. Formaba parte de una concepción más amplia sobre el papel que Venezuela pretendía desempeñar en el escenario internacional.

El presidente cuestionaba las estructuras económicas heredadas de la posguerra y defendía una mayor participación de los países en desarrollo en las decisiones que afectaban la economía mundial.

La idea quedó resumida en otra afirmación de aquella intervención: “Un nuevo orden económico es esencial para la paz mundial”.

Petróleo y paz aparecían así unidos por una misma argumentación. Para Pérez, la estabilidad internacional no podía separarse de las relaciones económicas entre países.

Venezuela entra al Consejo de Seguridad

El momento diplomático tampoco era casual.

El 21 de octubre de 1976, apenas 26 días antes del discurso de Carlos Andrés Pérez, la Asamblea General había elegido a Venezuela como miembro no permanente del Consejo de Seguridad para el período 1977-1978.

La elección otorgaba al país una presencia adicional en uno de los principales órganos de Naciones Unidas.

Cuando el mandatario venezolano tomó la palabra, por tanto, Venezuela se encontraba en una coyuntura particularmente significativa: acababa de nacionalizar su industria petrolera, ejercía una política exterior activa y se preparaba para ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad.

El discurso de Nueva York formaba parte de ese momento.

CAP no presentó el petróleo únicamente como una riqueza nacional. Lo incorporó a una discusión sobre soberanía, desarrollo y relaciones internacionales.

Una voz petrolera en la discusión mundial

Aquella posición también debe entenderse dentro de la realidad de Venezuela como uno de los grandes países productores de petróleo.

La nacionalización había cambiado la relación entre el Estado venezolano y la industria. Pero el objetivo de Pérez no parecía limitarse a administrar internamente esa riqueza. Su gobierno pretendía utilizar el peso internacional adquirido por Venezuela para intervenir en las discusiones sobre el sistema económico mundial.

La diplomacia petrolera venezolana tenía, además, una dimensión latinoamericana.

En el discurso de 1976, Bolívar, América Latina, petróleo y economía internacional aparecieron vinculados dentro de una misma narración política.

El presidente venezolano utilizó la historia para explicar el presente y el presente para defender una determinada concepción del futuro.

La tribuna de Naciones Unidas ofrecía el escenario perfecto.

El regreso, catorce años después

La historia tendría una segunda escena.

El 1 de octubre de 1990, Carlos Andrés Pérez volvió a ocupar la tribuna de la Asamblea General. Habían transcurrido casi catorce años desde aquella intervención de 1976 y el escenario internacional era radicalmente distinto.

La Guerra Fría se acercaba a su final. Europa del Este había comenzado a transformarse y el sistema internacional entraba en una etapa de profundas modificaciones.

Pérez recordó entonces aquella primera intervención.

“Hace 13 años, el 16 de noviembre de 1976, acudí a esta misma tribuna en mi condición de Presidente de Venezuela”, señaló con ímpetu.

La referencia no era meramente autobiográfica. CAP volvió sobre la discusión económica que había planteado en su primer mandato y defendió nuevamente la necesidad de transformar las relaciones económicas internacionales.

El mismo hombre, la misma tribuna y una preocupación que había atravesado buena parte de su política exterior.

Pero el mundo que escuchaba en 1990 ya no era el de 1976.

Una escena que quedó en las actas

La intervención de 1976 permite observar una etapa particular de la política exterior venezolana: una Venezuela petrolera que buscaba traducir su capacidad económica en influencia diplomática y que intentaba presentarse como interlocutora de América Latina y de los países en desarrollo.

Pérez llegó a Naciones Unidas después de la nacionalización petrolera y pocos días después de la elección de Venezuela al Consejo de Seguridad.

Y hay un detalle que le otorga a aquella escena una dimensión especial: el presidente venezolano fue el primer orador de aquella 67.ª sesión plenaria, iniciada a las 11:05 de la mañana. El acta oficial de Naciones Unidas registra su intervención antes del siguiente punto del orden del día y la reproduce entre las páginas 1113 y 1121.

No se conserva en esa acta una hora de finalización que permita establecer con rigor cuántos minutos duró el discurso, ni una anotación que permita cuantificar o calificar el aplauso recibido al terminar. Lo que sí permanece documentado es la secuencia: la sesión abrió con la intervención del mandatario venezolano y, tras ella, la Asamblea continuó con su agenda.

Comenzó hablando de Bolívar.

Continuó hablando de petróleo.

Y terminó situando ambas referencias dentro de una discusión mucho mayor: cómo debían organizarse las relaciones económicas entre las naciones.

La escena quedó preservada en las actas oficiales de Naciones Unidas.

Catorce años después, Pérez regresaría al mismo lugar para recordar aquella intervención y retomar parte de aquella discusión.

Entre ambos discursos quedó documentada una de las etapas en que Venezuela intentó proyectar su riqueza petrolera, su tradición bolivariana y su diplomacia hacia una conversación de alcance mundial.

En aquel noviembre de 1976, Carlos Andrés Pérez no llevó a Nueva York solamente la voz de un país productor de petróleo.

Llevó también una interpretación de su historia y una propuesta sobre el lugar que Venezuela aspiraba a ocupar en el mundo.

Fuente documental: acta oficial de la 67.ª sesión plenaria de la Asamblea General de la ONU, 16 de noviembre de 1976, que registra la hora de apertura, el orden de intervención y el discurso de CAP.


Foto: CAP luego de su salida de la sesión de la ONU. Colección de Archivo Fotografía Urbana.

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