Scarpa Mutia
Escrito por Rodolfo Izaguirre   
Domingo, 27 de Septiembre de 2026 00:00
altTodo es sagrado y las montañas, sobre todo, ¡siguen siendo sagradas!

Nosotros nos hacemos los desentendidos y con cierto desapegodamos la espalda a lo que pudiéramos considerar sagrado.y desacreditamos al compatriota que se destaca en su campo porque no concedemos sacralidad a su vida. La vida es sagrad, lo es la que navega por nuestras venas y sagrada es la vida del vecino porque sagrada es también la montaña. que los caraqueños miramos sin verla. !La maltratamos! Los palmeros de Chacao cortan en El Ávila las palmas que consagrarán el Domingo de Ramos y cada vez que suben al Ávila  bajan cargados de bolsas con la basura que en la montaña dejan los indeseables visitantes. Mientras pude y tuve edad y fuerza subía todos los sábados  al Ávila para venerar la Cruz de los Palmeros y llegar a los picos Este y Oeste de  la la Silla de Caracas. Bastaba con girar la cabeza para extasiarme con la inmensidad del mar o con el fascinante verdor de toda Caracas. 

Son muchas las montañas que viven en mi memoria y en mi imaginación.  Acaso la mas fascinante y conmovedora sea la Scarpa Mutia la mágica montaña de las películas de Tarzan porque los elefantes van a morir en   ella. Emprenden solitarios el camino a la Scarpa MutIa que se ve azulada a lo lejos. El elefante ya es una colosal mole animal, una  suerte de montaña andante y pesada que en silencio recorre el largo camino de  su muerte. Atraviesa la cascada que oculta el inmenso cementerio de los elefantes y all, en la Scarpa Mutiaí entra para enfrentar su muerte sin saber que también allí estará dejando el marfil que ansiosos buscan los depredadores disfrazados de exploradores europeos protegidos de alguna manera por el propio Hombre mono de claro origen aristocrático e inglés porque el taimado y astuto Edgar Rice Burroughs provocó un accidente aéreo en pleno corazón africano en el que mueren los padres del niño sobreviviente criado por los monos, Rice Burroughs no andaba tan descaminado porque los miembros mas ancianos de las tribus del continente negro sostenían en su tiempo que las montañas africanas ocultaban lugares para que vivieran en ellos dioses  y espíritus poderosos-y las voces y sonidos de sus canciones estaban llenos de

resonantes misterios.
 
La Scarpa Mutia que conocí siendo un niño maravillado por las aventuras del cine en aquella ficticia región africana, siempre será la imagen perfecta de la poesía. Es para pensar que Dios vive dentro de esa inventada montaña que se ve azul a lo lejos confundida con el cielo.. 
 
Son centenares las significaciones simbólicas que se le atribuyen a la montaña. Las mas evidentes e inmediatas son la altura, su enorme corporeidad y su asombrosa verticalidad..Se ha querido ver en su altura la idea de ascenso, lograr que nuestro espíritu se eleve y se dignifique.Su verticalidad establece que existe una cima, un punto que conecta a la montaña con el cielo, Nos ofrece  una conexión celestial  que constituyes el mayos anhelo del hombre,. Pero lo que asombra de la montaña es su masa, su grandeza y corporeidad, su volumen y generosidad, Pero  el mayor de sus símbolos es el de ser sagrada en todas las tradiciones que se conocen. Es sagrada para los hindúes, para los asiáticos, para los venezolanos que, sin embargo, le dan la espalda al Ávila  Por eso me anima saber que alguna vez hubo una montaña que fue morada del relámpago; que existió una montaña de piedra y alguna otra cedió su interior para convertirlo en país de los muertos. Vista desde fuera pertenece a los vivos, pero se dice que dentro de ella florecen los  muertos.
 
¡Thomas Mann demostró que hay montañas mágicas! El Ávila lo es porque cambia constantemente de color.. Mi hermano Omar aseguraba que cerca de Guarenas  se estremecía una montañita, pero nunca encontró a nadie  que lo secundara. Nadie ha logrado ver moverse la Teta de Niquitao en.el Estado Trujillo y confieso que me gustaría ver moverse como gelatina las de María Guevara en la isla de  Margarita.. El escritor guatemalteco Augusto Monterroso, célebre por haber escrito El Dinosaurio, el cuento mas corto del mundo, dijo que su país es montañoso pero con gente de muy poca Fe porque jamás ha visto moverse ninguna de sus montañas.

 

En enero de 1800 un joven caraqueño de 18 años llamado Andrés Bello subió al Ávila con Humboldt y Bonpland . Dicho así con despiadada sencillez es suficiente razón para respetar a esa montaña y a los primeros científicos que subieron a la Silla, que es de montar a caballo. 
 
En el siglo 18 comienza el ser humano a retar a la naturaleza asomando el riesgoso propósito de escalar las montañas hasta alcanzar su cima. Es lo que conocemos como Montañismo, un término que engloba o ampara al alpinismo, andinismo, senderismo y toda referencia a actividad que mantenga relación con el conocimiento de la montaña, la disciplina y desafío a la cima artera que premia la heroicidad pero castiga también con la muerte a los frustrados intentos por clavarle una bandera.
 
Conozco compatriotas jactanciosos  y altaneros, vacíos de alma, y en apariencia hinchados por una opulencia prostituida que se sienten macizos y poderosos como las montañas sin percatarse que un ser parecido a un fakir llamado Mahatma Gandhi fue y seguirá siendo la verdadera montaña capaz de mover al mundo, como en efecto lo hizo.
 
Habría querido decirle a Gandhi que él siempre será mi Scarpa Mutia.
 
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