Homofobia y transfobia contra natura
Escrito por Carlos Colina | @CarlosColina7   
Jueves, 30 de Junio de 2022 05:42

altEn este mes del orgullo LGBTIQ cabe rebatir y deconstruir una vez más los postulados antediluvianos que plantean que la homosexualidad,

la transexualidad, la bisexualidad y la intersexualidad contravienen a la naturaleza. El conservadurismo es terco y cansino y se obstina rumiar ideas ramplonas. Las redes sociales están llenas de patéticos post al respecto.

Ahora bien, la naturaleza realmente existente nos muestra la falacia de estas argumentaciones, que como muchas, son meras racionalizaciones de emociones, en este caso, negativas, a saber: odio y miedo. Así como la impronta cultural impidió ver cooperación y no solo competencia por la supervivencia, en el importante modelo decimonónico de Charles Darwin, la homosexualidad constituyó por mucho tiempo una mancha ciega de los informes biológicos.

Paradójicamente, la diversidad humana tiene también un fundamento natural, aunque no se reduzca al mismo, porque somos, integralmente, seres psicológicos, socioculturales y simbólicos, con múltiples imaginarios.

La homosexualidad y la bisexualidad han sido registradas en 450 especies del reino animal, desde los parásitos intestinales hasta los primates. Se trata de conductas extendidas entre los pájaros sociales y los mamíferos. Efectivamente, pueden observarse relaciones sexuales o afectivas (de pareja) entre machos o entre hembras de varias especies. Al igual que los pingüinos, el 8% de los carneros prefieren constituir una pareja masculina para toda la vida. Los bonobos machos y hembras tienen comportamientos bisexuales. Los macacos japoneses de ambos sexos tienen conductas homosexuales. Nos estamos refiriendo solo a casos emblemáticos.

Las manifestaciones hermafroditas son más comunes de lo que se cree. Los que indican que solo hay dos sexos (siempre separados), y pretenden basarlo en la biología, lo hacen desde la ignorancia. El hermafroditismo se encuentra frecuentemente entre las plantas con flores (angiospermas). Muchos animales tienen órganos reproductivos masculinos y femeninos, tales como 27 familias de peces e invertebrados: moluscos y anélidos. Verbigracia, la estrella de mar, los caracoles y las lombrices. Además de los hermafroditas simultáneos o sincrónicos, encontramos los secuenciales, es decir, que teniendo un sexo determinado, lo cambian con el tiempo. Estamos hablando de 34 familias de peces y algunos anfibios. "Se distinguen tres tipos: 1) Aquellos donde los machos se transforman en hembras, como el pez payaso (Amphiprion frenatus) y el róbalo blanco (Centropomus undecimalis) —peces de importancia económica por su uso en la acuariofilia y pescadería—; 2) viceversa, las hembras se transformarán en machos, como los peces loro (Sparisoma viride) y la rana roja de áfrica (Hyperolius viridiflavus), que es el único anfibio en el que se ha confirmado el cambio de sexo; y 3) cuando es bidireccional, es decir, a lo largo de su vida los individuos estarán cambiando de sexo constantemente. Esto ocurre en el pez cabeza roja (Paragobiodon echinocephalus), especie australiana donde todas nacen hembras , pueden cambiar a machos y finalmente regresar a ser hembras si así lo requiere el individuo para seguir reproduciéndose." ....[1] Por otra parte, existen animales seudohermafroditas, definidos así porque poseen internamente los órganos reproductivos de un sexo pero su apariencia externa es del sexo opuesto.

Entre los seres humanos, lo masculino y lo femenino se combinan comúnmente de manera variopinta en todas las personas, deconstruyendo fáctivamente el binarismo de género. La propia sexología conductista nos explica que las diferencias anatómicas no son inicialmente tan radicales.

Actualmente, los movimientos sociales sufren en el ámbito global el embate simultáneo de la extrema derecha conservadora, por una parte, que niega la existencia de la discriminación (porque la comparte y naturaliza) y rechaza los avances legales y prácticos. Por otra parte, encontramos la izquierda borbónica y sus simplificaciones pueriles y clises, y lo que es más grave, su tendencia nocivamente autoritaria. Los movimientos sociales deben redefinirse en clave liberal y democrática.

Nos falta mucho por andar en la educación para una ciudadanía plural. A pesar de los avances, la discriminación por orientación afectivo-sexual e identidad de género continúan. En muchos casos, la denominada aceptación es simple tolerancia, inclusive por parte de individuos de altos grados de instrucción, y en algunos casos, paradójicamente, por parte de humanistas. La socialización familiar en la cultura patriarcal y machista parece primar sobre otros procesos posteriores. Tuve la fortuna de vivir en España y la situación es radicalmente distinta, lejos de los prejuicios locales, como en muchos otros países dónde el activismo ha obtenido logros significativos. La homofobia no solo es rechazo, es miedo y estereotipación de las conductas. Eso se refleja en la proxémica. La falta de educación sexual genera inseguridad.

Contra natura no son las distintas expresiones de la diversidad afectivo-sexual, sino su rechazo, en el sentido en que están en contra de manifestaciones humanas que son también naturales, además de multidimensionales.
En Venezuela estamos a la zaga del progresismo mundial y latinoamericano en el reconocimiento de nuestros derechos humanos. Se sigue vendiendo una visibilidad sin derechos, que no es más que mera manipulación.

La democracia moderna es aceptación y respeto pleno de todas las diferencias. ¿La alcanzaremos algún día?


Notas
[1] https://estepais.com/ambiente/sexualidad-en-vertebrados-hermafroditismo-cambio-de-sexo-y-madres-virgenes/

 


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