El acorazado Bismarck a las puertas del Valhalla (I)
Escrito por Carlos Balladares C. | @Profeballa   
Jueves, 20 de Mayo de 2021 00:00

altUn día como ayer (19 de mayo) pero de 1941 el acorazado Bismarck de la Kriegsmarine (armada alemana durante la Segunda Guerra Mundial, SGM)

sale de su base en lo que será su primera y última misión de combate (“Operación Rheinübung”). ¿Cómo fue posible que uno de los mayores acorazados de la historia con la más avanzada tecnología no sobreviviera a su primer combate? No fue por falta de valor de su tripulación o potencia de fuego, porque en esos pocos días se llevó tras de sí al crucero de batalla HMS Hood de la Royal Navy. Este hecho que generó una leyenda con su respectiva novela (C. S. Forester, ¡Hundid al Bismarck!, el cual es el mismo autor en que se basa la más reciente película sobre la Batalla del Atlántico: Greyhound con Tom Hanks) la cual se adaptó al cine. En el 2002 el director de cine y ganador del Óscar por la película Titanic (1999): James Cameron, dirigió una expedición rusa (lo había hecho antes con el trasatlántico) con el fin de realizar un documental que lograra responder varios misterios en torno a su hundimiento. La versión alemana y de los sobrevivientes afirma que la tripulación puso cargas de TNT para hundirlo y no fue debido a los daños sufridos en combate. Antes de Cameron el explorador Robert Ballard tuvo el mérito de conseguir los restos por primera vez. Este artículo y el siguiente serán dedicados al 80 aniversario del combate naval que puso punto final al sueño nazi de su flota de superficie. 

A finales del año pasado (entre el 8 y 16 de diciembre de 2020) explicamos el contexto en la que se enmarca la aventura del Bismarck: la Batalla del Atlántico (del 03 de septiembre de 1939 hasta el 08 de mayo de 1945), pero en sus primeros meses de guerra hasta finales de 1940, ahora retomamos su análisis para comprender la reformulación de la estrategia alemana y el papel que tendría su más hermosa y preciada arma marítima. Una obra fundamental para comprenderla es el capítulo XVII “La Batalla del Atlántico” de La Segunda Guerra Mundial, Tomo II “Solos” (1948-56), de sir Winston Churchill (Lord del Almirantazgo de la Royal Navy durante la Primera Guerra Mundial y los primeros meses de la SGM hasta que fue designado por el Parlamento como Primer Ministro). En ella explica que era el principal Frente porque la industria armamentística de Gran Bretaña dependía de los recursos que le llegaban del exterior, por no hablar de los alimentos para su población. El Imperio Británico mantenía no menos de 2000 barcos mercantes navegando permanentemente y el objetivo del Tercer Reich era destruir el mayor número posible para obligar a la negociación. Aunque en el primer año de guerra se probó que los submarinos eran más efectivos en esta tarea, el almirante Erich Raeder (máximo comandante de la Kriegsmarine) seguía confiando en la capacidad de sus barcos. 

La combinación de submarinos, buques corsarios, acorazados y cruceros, la aviación (en especial los Focke Wulf 200 Condor) y el minado de puertos; se pensó que podrían lograr el incremento de tonelaje hundido a la meta de un millón mensual (cantidad que doblegaría al Reino Unido). Pero cada comandante defendía su arma y competía con los otros impidiendo la necesaria coordinación. Raeder confiaba que el Bismarck demostraría la importancia de sus acorazados antes que se iniciara la invasión de la Unión Soviética (a la cual le dedicaremos una larga serie, Dios mediante, desde el mes que viene). Si esto no ocurría todo el esfuerzo de la industria de armas germana sería absorbida por los ejércitos de tierra y aire más necesarios en el Frente Oriental  (Richard Humble, 1977, La flota de alta mar de Hitler). Se buscó crear una escuadra con los principales acorazados, sumar el Scharnhorst Gneisenau que en los meses anteriores habían obtenido éxitos en la “Operación Berlín”, pero estos se encontraban en reparación. Al final se puede decir que la “Operación Rheinübung” fue una apuesta de alto riesgo con una confianza extrema en las capacidades del Bismarck que solo tendría la compañía de un crucero pesado: el Prinz Eugen. 

“Operación Rheinübung”

Revisar Churchill y película

La tarea de protección de los mismos era la prioridad porque destruir el  Jamen Holland ratifica ofreciéndonos una cifra que dio el mismo Churchill: (2015, The War in the West. Volume I: Germany Ascendant, 1939-1941)

P. 698

Por el contrario, estaba muy bien que Alemania demostrara su fuerza contra enemigos mas debiles en tierra, pero estas victorias no podian enmascarar los retrocesos en el mar. Estos eran cada vez mayores, porque, si la perdida de sus campeones en el mes de marzo habia marcado un cambio en la suerte de los alemanes en la batalla del Atlantico, la perdida de los libros de codigos de los U-110 y de la maquina Enigma senalo realmente el final de una era. A pesar de todas las frustraciones a las que tendria que enfrentarse Gran Bretana en 1941 —y fueron muchas— , al menos sus importantisimas rutas maritimas seguian abiertas. En la medida en que le siguieran llegando suministros, Gran Bretana podria seguir luchando. Asi las cosas, primero el fracaso de la Luftwaffe el verano anterior y ahora el varapalo del arma de

BIBLIOGRAFÍA AL FINAL: 

En lo relativo a la historiografía la editorial Osprey nunca deja de sorprendernos: Stefan Draminski, 2018, The Battleship Bismarck. Anatomy of the ship; obra llena de láminas (más de mil) que representan fotos de una claridad sorprendente y con vistas en 3D a todo color. Agradecemos al buen amigo Ramón Rivero quien administra el grupo de Facebook: “Historia náutica de Venezuela” (fundado por ambos), por aclararme las dudas en esta área. 

Beevor: alianza entre las armadas EEUU y Británica “Plan Dog”

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