¿Prometer para igual o peor?
Escrito por Antonio José Monagas   
Jueves, 22 de Octubre de 2009 06:22

altEl malogrado proceso revolucionario, tiene al país, tristemente, en la más conmovedora condición económica y social. Es por todos conocido los problemas que padece la economía nacional cuando se trata de finanzas públicas dirigidas a resolver situaciones de incidencia capital. Por ejemplo, la crisis habitacional, el mantenimiento preventivo y correctivo de la infraestructura sobre la cual descansa la funcionalidad de importantes sistemas públicos (vale decir: transporte, electricidad, industrias básicas, vialidad, particularmente) sueldos y salarios de funcionarios en todos los niveles de la administración pública, entre otros malestares.

Frente a estas realidades, los dirigentes políticos, al revolver su papel como orientadores que deben estar al servicio de la sociedad en general por cuanto no lo tienen claro ya que son parte del estamento directivo del aparato de gobierno, actúan con una insólita desidia que sólo invita a contemplar la crisis desde algún escaño gubernamental. Estos conspicuos dirigentes políticos en cargos públicos, no terminan de entender que las realidades son distintas de las que determinaron la vida del país en el siglo XIX cuando la población no mostraba la densidad actual o cuando los objetivos nacionales se alistaban según requerimientos diferentes pues los avances de la ciencia y la tecnología no revelaban todavía las posibilidades de desarrollo que hoy se ostenta.

Resulta absurdo dar cuenta que los logros de esta ridícula revolución, cargada de incongruentes presunciones que sólo han conseguido llevar al país a niveles superados, gracias al esfuerzo de quienes dedicaron su vida al estudio de los adelantos que hoy signan la dinámica económica del mundo, sean escasamente el cambio de siete a ocho estrellas en la bandera nacional; el avance del caballo hacia la izquierda en el escudo nacional; la nominación de una moneda a mil veces más pequeño su valor aunque supuestamente más fuerte pero en vías de devaluación; el atraso del huso horario por simple necedad; la creación de misiones que han hecho a un pueblo más dependiente del estado sin la menor garantía de empleos productivos. Instituciones públicas sometidas al poder presidencial; la descomposición de la división político–territorial por efecto de una ley de Ordenación y Gestión del Territorio que sólo plantea la creación de virreinatos supeditados al conjuro de Miraflores; o la ley de educación que busca descomponer la institucionalidad de la autonomía universitaria.

Entre tanto, los incontables problemas existentes se observan magnificados como resultado del delirio de grandeza de todos cuantos se pliegan al mandato y deseo del abusivo poder presidencial. Ciudades ganadas por la basura, espacios públicos en patéticas condiciones, apagones continuos, incremento desmedido de la delincuencia, confinamiento de la institucionalidad universitaria autonómica a través de la reducción del presupuesto requerido para su funcionamiento. Entonces, ¿qué está quedando como producto de aludidas pretensiones de cambio que los actuales gobernantes reiteradamente han prometido durante todo momento electoral? ¿Prometer para igual o peor?


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



Banner
opiniónynoticias.com