Errores de la oposición (venezolana)
Escrito por Antonio José Monagas | TW: @ajmonagas   
Sábado, 25 de Septiembre de 2021 01:41

altLas mejores lecciones de política, las recoge la Sagrada Biblia.

Sus páginas contienen profundas referencias de lo que con exactitud simboliza una doctrina política. Como ningún tratado puede exponerla. Por apegado a la teoría política que pueda ser. 

Una de las lecciones que más impacta, es la referida en el libro de Juan. En su capítulo 8, versículo 7. Trata el hecho cuando ante Jesús, fariseos y escribas, presentaron una mujer sorprendida en adulterio. La ley de Moisés ordenaba apedrearla. 

En ese momento, Jesús se hallaba escribiendo el pecado de la mujer en el suelo para que el aire o el agua lo borrara. Así quedaría intacto su libre albedrío. Pero algo cansado por los avatares vividos, se incorporó para  decir “quien no tenga pecado, que lance la primera piedra”. Quienes lo escucharon, sintiéndose aludidos, comenzaron a retirarse hasta que sólo quedaron la mujer y Jesús. Luego, “Jesús le dijo: mujer, ¿dónde están todos? ¿Ninguno te ha condenado? Ella contestó: Ninguno, Señor. Jesús le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete y no vuelvas a pecar”. Esta es una ejemplarizante lección de política.

A veces, se tiene el caso de que -siempre- se oculta o se calla algo. Y eso, se convierte en  razón para críticas al voleo. Habida cuenta que la crítica tiende a deformar la verdad, aunque ésta no sea conocida por quien se aventura a criticar. Aún peor, sin siquiera reconocer haber podido cometer el mismo hecho u otro. Y así, se atreve a criticar. Es un problema que, a menudo, vive el ejercicio de la política.

Volviendo a la misma lección política que expone el caso bíblico, es importante atender lo siguiente. Dicha lección, da cuenta no sólo del perdón toda vez que envuelve la indulgencia o la tolerancia. También, de la honestidadde los asistentes a la reunión con Jesús. Todos eran pecadores. Y es fácil deducirlo al advertir que la muchedumbre se retira del lugar. Cada persona ahí presente, sintiéndose arrepentida, decide abandonar el lugar. En ello hay una demostración de honestidad. Del mismo modo, debe reconocerse que la vergüenza también jugó su parte. 

Dos razones que poco permiten examinar las dificultades que, en el ámbito de la política, se topan quienes transitan sus escabrosos y serpentinos caminos. Poco saben de los problemas que se viven para mantener el equilibrio necesario que lleva a recorrer las realidades entre dos tendencias de intempestivas corrientes: la honestidad y la vergüenza.

De ahí que no es absolutamente posible evadir la incertidumbre que marca las vacíos e  indefiniciones de la vida. Sobre todo, cuando se avanza con el temor de sentirse bajo sospecha de controversias. O al verse acusado o repudiado. 

Entendido lo arriba explicado, no valen razones para exculpar al ejercicio de la política, en cualquiera de sus entornos operativos, de sus errores. Bien, porque fueran omitidos, cometidos, notados o declarados. Aun cuando en medio de esta discusión, podría adquirir sentido aquella excusa que reza: “Errar es humano”(Errare humanum est) de lo cual no hay duda. Más, por cuanto es intrínseco de la naturaleza humana equivocarse. El problema estriba en que no siempre logra aprenderse de los errores para entonces evitar repetirlos. 

Aún así, este aforismo poco o nada funciona para justificar errores seguidos o acostumbrados. Ni siquiera por aquello que dice que “el hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra”. Mítica frase que mejor calza con algunas nimias o fatuas excusas para encubrir el cinismo mirado como argumento para esquivar importantes responsabilidades. 

 

Una óptica desde el ejercicio de la política

Aunque vista dicha situación con agudeza política, no es difícil inferir que en el ejercicio de la política son muchas las trabas y trampas que llevan a tropezarse repetidas veces (con la misma piedra). Sin que por ello se aprenda de los errores. 

Este problema podría aclararse, considerando la tentación del ser humano de someter sus decisiones ante las emociones. Ellas al fin de cuentas, apartadas de la razón. Y como la política no se alinea exactamente con las razones, se suscitan conflictos internos. Conflictos que desvían decisiones y conducen a errores. Algunos irreparables. Y en política, estos configuran el terreno donde todo se hunde sin salida posible. O de difícil escapatoria.

En el fragor de tan horrenda situación, ha venido incurriendo la política. Indistintamente, de si es de “derecha” o de “izquierda”. Lo cierto es que por tan difícil sendero, corre la política a paso vacilante. Indiferentemente de si su recorrido está viciado o contaminado. O es al arbitrio del operador político. Es como planteaba el aforismo que popularizó una telenovela venezolana: “como va viniendo, vamos viendo”.

La diferencia que en esta situación se advierte, descansa en la ventaja que tiene el actor que detenta el poder político. Los errores cometidos por este actor o factor político, pueden solaparse o disimularse como resultado del manejo impositivo del poder. Sobre todo, si es autoritario o totalitario. 

Es lo que la teoría política designa como “efecto de rebote”. Esto igual se explica al considerar que para quien se arroga el poder, la política no es más que la búsqueda de los errores cometidos por el otro. Pues sobre los errores del contrario, el primero construye sus defensas. Y hasta justifica sus “laureles de triunfo”. Aunque sean pírricos.

Pero sin duda que los errores de la oposición, son más notados. No sólo porque su gestión se advierte más a prisa. Sino que por descarte o aproximación, sus errores trascienden las realidades antes que los del bando contrario. 

Pero esos errores son variados en cuanto a sus consecuencias, notoriedades, magnitudes, sentidos y direcciones. Así son los errores de la oposición. Aunque pareciera que los de la presente oposición (venezolana), resultan de más inmediato efecto. Debido a que el régimen se vale de tramoyas, conspiraciones y trapisondas para hacer que los mismos redunden a su favor. Así, el régimen presume estar aplastando con más insistencia el ejercicio político de la oposición. Pero sin cuidado alguno que el destino (o las coyunturas) no vaya a devolverle las consecuencias, cual conjuro mal preparado.

De toda forma, sus mayores errores van desde la precaria formación política de muchos de sus dirigentes, hasta decisiones que han tomado al margen de consideraciones que han debido tocar relacionadas, por ejemplo, con la idiosincrasia del venezolano en todas sus manifestaciones. Es como decir, que muchos de sus errores han sido causados por la soberbia, la intriga, el sectarismo, el desconocimiento de las realidades, la obcecación, la vanidad, la obstinación, el resentimiento, el odio, el egoísmo, entre muchas otras razones. Y que son del mismo saco que contiene los pecados capitales. 

Sería imposible sospechar cuántos errores cometidos por la oposición venezolana, han determinado los horrores cometidos por el régimen opresor actual. Por un régimen que al usurpar funciones, sometió a los venezolanos hasta acostumbrarlos a la miseria que hoy los mantiene resignados. Pero también, maniatados y amordazados De manera que ya nadie podría desconocer, ni tampoco excusar: los errores de la oposición (venezolana).


blog comments powered by Disqus
Última actualización el Sábado, 25 de Septiembre de 2021 01:44
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com