Del Estado Comunal en curso
Escrito por Luis Barragán | @luisbarraganj   
Lunes, 19 de Julio de 2021 00:00

altIntentando silenciar sus propias urgencias,  el régimen inició el presente año, una intensa propaganda a favor del Estado Comunal (EC),

como si fuese toda una novedad capaz de ilusionar a los suyos en la dura y costosísima empresa de su prolongación. Poco le ha importado que todos lo sepamos y sintamos como la amarga experiencia de destrucción de la que fue toda una potencia petrolera, vivida con morbosa lentitud por más de dos décadas, pues, para ello, cree suficientes las desgastadas herramientas de la censura y de la represión.

INTERESADA Y CULTIVADA INDEFINICIÓN

La fórmula tuvo por origen, aquella fallida reforma constitucional que impulsó Chávez Frías en 2006, pretendiendo – en última instancia – transferir los problemas fundamentales del país directamente a la ciudadanía, desbordándola para garantizar, así, el sojuzgamiento. Armado hasta los dientes, el reforzado poder central nunca tuvo la intención, no la tiene ni la tendrá de solventarlos y, por ello, siendo el único responsable de la hiperinflación, por ejemplo, ha decidido que cada quien ha de lidiar con ella, sobreviviéndola como mejor pueda.

Pocas voces advirtieron con la debida consistencia y profundidad, un fenómeno de tan gravísimas consecuencias. A pesar de su evidente inconstitucionalidad, reconfirmada por el resultado oficial del referéndum de 2007, el régimen implementó el EC por la vía legal, dándole curiosamente a todos los instrumentos un carácter orgánico, aunque podemos cuestionar la propia naturaleza y conceptualización estatal que suele dársele a la manida fórmula. 

De las abundantes referencias a la materia, no encontramos una definición apropiada, distintiva y fundamentada de tan presunta novedad, ni siquiera entre sus más ilustrados partidarios. La aproximación un poco más sobria la hallamos en Víctor Álvarez, fruto de las deliberaciones del Centro Internacional Miranda, a través de un título publicado en 2010, en el que versa sobre el gobierno de los trabajadores y las comunidades, asumidos directamente los asuntos públicos de interés.

La Ley Orgánica del Poder Popular (artículo 8, numeral 8), o la Orgánica de las Comunas (artículo 4, numeral 10), ambas de 2010, entienden al EC como “forma de organización político-social, fundada en el Estado democrático y social de derecho y de justicia establecido en la Constitución de la República”, indicando el ejercicio directo del poder por el pueblo,  el modelo social de propiedad y de desarrollo endógeno sustentable para alcanzar la “suprema felicidad social de los venezolanos y venezolanas en la sociedad socialista”, teniendo por célula fundamental la comuna. Una obvia retórica de ocasión que jamás ocupó al constituyente de 1999, ni se atrevió el espurio de 2017 que pudo dictar una “ley constitucional”, como lo hizo en otras áreas, aunque hubiese sido mayor la exigencia de elaboración y sinceración de toda una carta constitucional, política y tácticamente indeseada. 

En una ponencia destinada a la jornada de estudios que tuvo por escenario la UCV, en los tiempos del referéndum, Manuel Rachadell atinó en el tratamiento de las estructuras paralelas al Estado que luego desarrolló en una obra en la que controvirtió exitosamente la noción del poder popular (2015); o Allan R. Brewer-Carías, que constantemente realiza sólidos aportes que hacen patente la entelequia del EC, auspicia el reencuentro con una disciplina de indiscutible vigencia, pero – es necesario reconocerlo – de desconfiada apelación por la opinión pública. Abdón Vivas Terán, desde el campo político, hizo muy severas observaciones, a mediados de la década,  después remitidas al capítulo de una obra digital de mediana circulación (2020); o Mirla Pérez y Alexander Campos, en los tiempos que corren, desde el campo social,  son los exponentes de una vigorosa argumentación que ojalá se convierta en una actualizada entrega editorial.  En momento alguno, el quinteto que nos sirve de referencia,  ha sido debidamente refutado de forma y, mucho menos, de fondo por los voceros oficiales  y oficiosos que publicitan obsesivamente al EC.


FACETAS DE UNA FÓRMULA ABSOLUTAMENTE POLÍTICO-PARTIDISTA

El Estado democrático y social de derecho y de justicia, adquiere su forma a través del federalismo descentralizado, realizándose mediante la separación de los órganos del Poder Público, la democracia representativa y la economía mixta, inequívocamente entendido el papel del municipio; pero tan elemental perspectiva jurídico-constitucional, no encuentra tampoco cabida en los proyectos de leyes de las ciudades y del parlamento comunales que persisten en las estructuras paralelas que dislocan la vida institucional, acarreando costos materiales e inmateriales elevadísimos.  El EC y su correlato, el llamado poder popular, sólo son banderas de un inconfundible cuño político-partidista, impuestas arbitrariamente desde el poder, aspirando a ocultar el fracaso del socialismo en Venezuela que tampoco cuenta con el más mínimo y convincente soporte teórico.

Hay propósitos políticos y económicos muy claros con las llamadas zonas económicas especiales, reformuladas y listas a implementar en el contexto de un Estado Criminal y de las mafias que lo concursan. No obstante, la búsqueda fundamental estriba en el financiamiento  urgente del EC que quebró a la industria petrolera y petroquímica, nada más y nada menos, por lo que la apuesta está en remate de los recursos que le quedan al país y en la otra modalidad del rentismo capaz de reforzar una mentalidad que explicó la emergencia misma de la alternativa socialista. 

La sociedad civil organizada, sobre todo al fallarle la dirigencia opositora que ha soslayado y literalmente ignorado el problema de la comunalidad, ha de afrontar un desafío  inmenso, pues, el EC es incompatible con la más modesta y libérrima asociación de vecinos, y dos incidentes recientes, acaecidos en el municipio Baruta, así lo comprueban. De un lado, serán inútiles todos los comicios para alcaldes y ediles que nunca  ejercerán real y efectivamente sus competencias,  por no citar la ausencia de las debidas condiciones y garantías electorales, ante las supuestas y arbitrarias autoridades comunales o sovietizadas,  que desconocerán las legítimas expresiones organizadas de la ciudadanía para rezonificar permanente e inconsultamente las localidades de acuerdo a los intereses económicos cultivados; y, por otra, quedó sellada la alevosa intención con el reciente tributo rendido a Piedad Córdoba en el Concejo Municipal, sabiendo a la entidad como un referente de las clases medias y populares que sostenida y abiertamente han defendido en  la calle, arriesgando la vida misma, la causa de la libertad. 

Ahora bien, pretendiéndolo un Estado, el artificio comunal coexistirá con las instituciones del Estado que se empeña hoy en destruir, cuyo adjetivo no decide firmemente, presumiéndolo de burgués según el canon. La coexistencia sugiere una relación de parasitaje y, faltando la invención de otras instancias congruentes, la recurrente informalidad institucional lo llevará luego a una imitación, reedición o versión de lo ya conocido;  a modo de ilustración, la larga experiencia soviética fue la del obcecado predominio partidista que afectó y asfixió al propio aparato hegemónico,  reacio al reconocimiento o aceptación de principios largamente elaborados y de características universales, como el conocido de control racional del poder, genéricamente concebido como el de la división de poderes.

Por lo pronto, el EC incidirá y procurará un nuevo imaginario social en torno a entidades o instituciones de prioritario interés político, como las Fuerzas Armadas o la universidad, tratándolas únicamente como instancias de poder. No es exagerado afirmar que, ambas, están en el curso de su comunalizacion, forzándolas hasta desnaturalizarlas, bajo cualquier eufemismo que diga o intente decir de una vocación popular visiblemente reñida con su estatalización.

(*): Ponencia para un encuentro digital con venezolanos en el exterior de variadas perspectivas políticas e ideológicas (Zoom, 07/07/21). 


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Última actualización el Domingo, 18 de Julio de 2021 21:12
 
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