Ampliación de los espacios del despotismo
Escrito por William Anseume | @WilliamAnseumeB   
Viernes, 14 de Mayo de 2021 03:36

altEstuve caminando por el centro de Caracas. Este jueves, al parecer, hubo sesión de la Asamblea Nacional impostora.

Abundaban los guardias nacionales por todas las cuadras. Esos que faltan en Apure, en cárceles y  barrios caraqueños. Imponen su presencia y su "autoridad" a la ciudadanía en general, hasta visualmente. Restriegan su indumentaria acicalada, sus materiales novísimos: escudos, chalecos, bolsos, botas, armas, cascos, que en nada ocultan las penurias económicas de la mayoría de los pobladores. 

El poder despótico requiere ampliar continuamente sus espacios. Es otra forma de hacernos notar, discursivamente, su toma de nuestros lugares, sus tentáculos estranguladores. Cuadras y cuadras por las que no podemos transitar regularmente, interrumpidas. Por ejemplo, quise llegar a pie a la avenida Sucre por la Urdaneta como siempre hacía. No es posible esto, como fue diseñado. Tampoco en automóvil. Toman espacios, hacen sentir su poderío económico y su poderío militar. Su poderío visual. Esto incluye horripilantes pinturas que asemejan murales. Están por terminar uno en la Sucre sobre la batalla de Carabobo. Destacan los símbolos de armas, de hombres armados. El CICPC invade más allá de la acera. Miraflores se amplía varias cuadras invadidas de cercos, de militares, de odio. Se apropian, expropian. Impiden el libre tránsito. 

Los letreros de la avenida Urdaneta dejan mucho que desear. Ya no indican, lógico, las rutas: el calvario, la Sucre, El Silencio. Son nuevos. Señalan que Miraflores está cerca, también el "cuartel de la montaña",  el San Carlos, el Panteón. Una exaltación permanente, continua, de lo armado. Una agresividad y violencia recurrentes. El poder simbólico doblegándonos también. Pisoteándonos al paso.   

No pude sacar efectivo en San Francisco. No hubo paso. Tomadas las aceras. Tomadas las calles. Tomado cuanto espacio circunda, varias cuadras a la redonda, el hemiciclo donde antes uno saludaba en la puerta a los diputados. Miraflores intraficable también. La plaza Bicentenario ya no es plaza, es ampliación de las oficinas "presidenciales", tampoco es plaza la Caracas. 

El poder despótico necesita desperdigarse haciéndonos sentir su poder y su existencia. Temen e imponen. El ciudadano en su vida cotidiana no les importa. Sino para aplastarlo. Es cierto lo señalado recientemente en cuanto a que existe una guerra abierta contra la población. Esto debe revertirse. El ciudadano es quién debe acorralar al poder y exigirle. No lo contrario. La perversidad de los actos terroríficos de este régimen debe extirparse como el cáncer social y político que es. El espacio citadino debe volver al ciudadano caminante. Para que disfrute su ciudad sin obstáculos entorpecedores de lo visual, del tránsito, de lo espiritual. Falta. Falta. 


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