Transición: una ficción política en Venezuela
Escrito por Claudio Briceño Monzón | @CabmClaudio   
Lunes, 10 de Mayo de 2021 00:00

alt“Ficción y escarnio a toda hora, de uno a otro extremo del país.

La ficción se hizo régimen, sistema, y llegó a constituir el aspecto más característico de la época. Al pueblo se le engañaba con falsas obras de progreso; al extranjero con una propaganda falsa. El mismo déspota, considerado responsable como creador de tal estado de cosas, era engañado por una constante ficción de adhesiones populares, de homenajes. Y lo que es todavía más sorprendente, los propios actores de esta farsa, los que preparaban los papeles tras de bastidores, llegaron a embeberse de tal modo en su trágico histrionismo que resultaron ellos mismos víctimas de su ficción al creer en la inmutabilidad de aquel aparato que los unía y los sustentaba como un símbolo, a tal punto que la hora de la responsabilidad los tomara por sorpresa, completamente desprevenidos y dispuestos a seguir representando su comedia.”[1]

 

Hoy la transición es una ficción, y parece que lo que Ramón Díaz Sánchez escribió en septiembre de 1937, es más real actualmente que en el pasado. En Venezuela estamos ante una ficción muy similar a la que se vivió hace 84 años, nuestras circunstancias retrocedieron en el tiempo y pareciera que estuviéramos ante un futuro condicionado por una parábola histriónica; un efecto político de causas económicas. Vivimos la frustración colectiva, en virtud de la incompetencia de un régimen que no sabe satisfacer las demandas de unos ciudadanos que aspiran a tener bien común y estado de derecho. Anhelamos el tipo de estabilidad política que se concibe en la permanencia y la seguridad de un escenario que se manifiesta como duración en el tiempo y firmeza en el espacio. Sobra decir que la inestabilidad económica se refleja inmediatamente en la vida política (en realidad son dos componentes que interactúan recíprocamente), y que en el socialismo del siglo XXI es una utopía aspirar a que los índices de desocupación sean bajos, la inflación sea reducida o controlada, el crecimiento económico sea lineal.   

La Ciencia Política demuestra que las sociedades deben emplear los recursos necesarios para lograr las soluciones socioeconómicas y culturales que conduzcan a encontrar y controlar los diversos factores de la compleja vida colectiva. Un Estado debe defender los valores nacionales que distinguen su singularidad política – jurídica – social – cultural – económica; que se sustenta en las extensas raíces de su historia, se afirma en la vivencia de su presente y se proyecta en los más deseados anhelos de su futuro.     

La conducción política de los países se genera a través del tiempo -sea en forma proyectada o no- persiguiendo el logro de sus objetivos. Ninguno de estos puede estar divorciado de lo económico. Por lo tanto, para conducir bien, no sólo debe formularse una política económica que permita estimular adecuadamente la producción, sino que es necesario tener en cuenta la influencia que tienen en la política integral del Estado los caracteres y posibilidades de la economía dados por las condiciones geográficas particulares.

Si la política es el arte de gobernar y de dar leyes tendientes a asegurar la buena marcha del Estado y la tranquilidad y bienestar de los gobernados, una buena política debe asentarse -entre otras bases- sobre el conocimiento de la condiciones geoeconómicas de su territorio. En este sentido la historia revela rotundamente la influencia de la economía en la vida de los Estados, por lo que desconocer esta influencia es negar la realidad. Admitirla y considerarla es el proceder de un buen gobernante, que debe traducirse en una conducción política acorde con ella. Ojala en Venezuela pasemos de la ficción distócica a una realidad política democrática.  

 

|*|: El autor es miembro del Grupo de Investigación sobre Historiografía de Venezuela, de la Universidad de Los Andes. Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela por el Estado Mérida. Profesor Titular de la Escuela de Historia, de la Facultad de Humanidades y Educación, de la Universidad de Los Andes ULA, Mérida-Venezuela. Magister en Historia de Venezuela por la Universidad Católica Andrés Bello. Doctor en Historia por la Universidad Nacional de La Plata–Argentina. Jefe del Área de Geografía Departamento de Historia de América y Venezuela ULA. 

[1] Ramón Díaz Sánchez. Transición (Política y Realidad en Venezuela). Caracas: Monte Ávila Editores, 1973, pp.18-19          


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