Alquimistas de latón
Escrito por José D. Solórzano | @jdionisioss   
Jueves, 06 de Mayo de 2021 00:00

altMe siento a leer – con la mayor de las calmas – todos los textos que como hemorragia lanzan a través de correos electrónicos, grupos de Whatsaap,

páginas de internet y – uno que otro – periódico sobreviviente, todos los «sumos sacerdotes»  de la nostalgia. Y en sus palabras descubro la negación, sí, la negación de su propia realidad.

Más de un antiguo «alquimista» del periodismo, que tal vez en otros tiempos eran temibles por la pluma, se niegan a aceptar que los tiempos han cambiado, que las viejas recetas comunicacionales (para campañas) no se acoplan con una era digital y que su impacto en las nuevas generaciones más que escaso, es completamente nulo.

Ya no convierten «todo lo que tocan en oro», ya no más. Ahora hacen lo contrario, es decir, convierten el oro en simple latón, sin valor y carente de importancia alguna.

Salvo aquellos que los vieron en sus tiempos de esplendor, se atemorizan al escuchar sus nombres; quienes son de las nuevas olas de personajes públicos a veces preguntan ¿quién es ese tipo? Pues, su «legado» no pudo saltar la barrera del tiempo y de la caída de los viejos medios de comunicación.

Estos «alquimistas del periodismo» creen que volverán los tiempos de la máquina de escribir, de las salas de redacción sin conexión a internet. Piensan, en su desventurada situación, que sus viejas estrategias servirán en los tiempos actuales. Mayor desatino.

Al leerlos – lo cual lo hago con sumo respeto – no puedo dejar de pensar en los polacos; en los viejos generales de Polonia, veteranos de la Primera Guerra Mundial, quienes creían que podían hacer la guerra contra la Alemania nazi con las raquíticas y obsoletas tácticas de otros tiempos y de otras guerras.

Los generales polacos enviaron caballería en contra tanques, espadas contra artillería pesada; enviaron un ejército con una visión del siglo XIX a medirse contra la tecnología, la concepción y el modernismo de las ideas del siglo XX, y quedaron plenamente destruidos. Se negaron a adaptarse al cambio, se negaron a aceptar la realidad y pagaron un altísimo precio.

Hoy observamos a muchos que – como los generales polacos – se rehúsan a entender que la renovación le pasó por encima, que su actual posición no es al frente sino en la retaguardia prestando sus consejos y su experiencia en favor del crecimiento de las nuevas generaciones. Su egoísmo los ciega y los convierte en pésimos consultores.

Quienes pongan sus esperanzas en estos «generales polacos», en estos «alquimistas de latón», quienes confíen sus esfuerzos, sus ilusiones y sus metas políticas a ellos, están condenados a ser derrotados como les pasó al ejército polaco.

Aquí no son suficientes los buenos deseos o las ideas bondadosas, aquí lo importante es el consejo inspirado en la realidad y en el estudio.

Y, además, en medida que se aproximan las elecciones regionales veo a muchos más  «alquimistas de latón» no solo escribiendo estrategias napoleónicas (no por lo bueno, sino por lo viejo), sino que arropados por los laureles de antiguas batallas ofrecen sus consejos, sus estrategias como «infalibles» y ponen a disposición hasta sus propias casas para la organización de conspiraciones, acuerdos y convenios políticos, que a todas vistas tienen una fea y débil costura.

P.D: Tengo que resaltar aquí, el papel de otros experimentados periodistas que sin promoverse como «consultores» o «asesores», siguen haciendo un periodismo de calidad, siguen allí tecleando con la verdad a flor de piel y la dignidad del reportero ético; a ellos, a esos periodistas que siguen haciendo periodismo y que son cátedra vivientes, les envío mi mayor admiración.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

www.dionisiosolorzano.blogspot.com 


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com