Ipasme: mal sin Remedio
Escrito por Antonio José Rodríguez   
Martes, 22 de Septiembre de 2009 01:26

altTenemos hermosa sede, pero el trabajo deja mucho que desear. Los médicos y muchos empleados no trabajan su horario completo y quienes pagan la falta de un trabajo eficaz son los educadores y sus familiares


El Instituto de Previsión y Asistencia Social del Ministerio de Educación (IPASME) fue creado el 23 de noviembre de 1949, según decreto presidencial número 337 y Gaceta Oficial 23.081. Su presidente fundador fue Antonio Pardo Soublette. Estos datos nos indican que el Ipasme, nació bajo el reinado de la dictadura militar petrolera del General Marcos Pérez Jiménez. Nació con grave defecto administrativo, pues a pesar de ser hijo de los educadores venezolanos, siempre ha sido el gobierno de turno quien ha gozado de su dirección y administración.

La historia y vid del Ipasme en Ciudad Guayana es triste, amarga y pobre en rendimiento social. En los primeros años de la década de 1960 comenzó su vida asistencial en una vieja casita de la calle Mariño, de San Félix. El incómodo inmueble estaba situado frente a la antigua Plaza El Alivio y era propiedad del doctor Ángel Morillo Bravo, años después fue mudado por una incómoda casa, también propiedad del galeno Ángel Morillo Bravo. Este inmueble también ubicado en la calle Mariño, al lado de la desaparecida sede del Colegio de Peritos y Técnicos Industriales de Venezuela.

Durante el mes de octubre de 1969, en la etapa de preparatoria de la primera Huelga Nacional del Magisterio, esta sede, símbolo de la incapacidad administrativa, fue tomada por los educadores de Caroní, como represalia al pésimo trabajo brindado a los docentes y administrativos de la antigua Zona del Hierro. Es esta revolucionaria acción gremial, se destacaron los maestros José Rafael Marcano, Elio Romero, Frank Romero, Gustavo Trías, Goyita Osorio, Gisela Tochón, Gisela Cabello, Nerys Garbán de Rodríguez, Carmelo Díaz, Trinidad Campos, el autor de la presente crónica y centenares de bravos educadores. Los docentes revolucionarios de Caroní fueron líderes de la Primera Huelga Nacional del Magisterio.

El Ipasme cambió de rumbo y se trasladó al final de la calle Mariño. El local era mejor que los dos anteriores, pero tampoco complacía las inquietudes de los docentes de Caroní. El doctor Rafael Caldera ejercía su último mes como Presidente de Venezuela y nuevamente el magisterio de la Zona del Hierro dictó lecciones de valor y dignidad al tomar las instalaciones del trimestre célebre Ipasme, cuya dirección era ejercida por el respetado galeno Néstor Torres Paredes.

Esta toma gremial presenta una curiosa anécdota: cuando iniciamos la huelga contra el Ipasme, los dirigentes magisteriales de izquierda se vieron acompañados por los educadores adecos, pero cuando Carlos Andrés Pérez toma la banda presidencial, los adecos se retiraron del comando de conflicto y los docentes copeyanos que estaban contra la huelga, al dejar de ser gobiernos apoyaron la acción huelgaria “cosas veredes, Sancho amigo”. En este bravo conflicto se destacaron Elam Navas, Miles Useche, Luis Manuel Zerpa, Jesús Antonio Cárdenas, Porfirio Soler, Rafael Espinoza, Arturo Linares, Emilio Quesada, Luis Domingo González, Nerys de Rodríguez, Gisela Tochón, Gisela Cabellos, el autor del presente trabajo, y centenares y centenares de maestros.

Poco tiempo después, el engañoso Ipasme, fue trasladado al primer piso del Centro Comercial Dalla Costa, donde por presión de los gremios docentes fue designado el doctor Eleazar Bruzual López como Médico Director. También por presión de los bizarros maestros de Caroní se consiguió la construcción y sede definitiva en la avenida Gumilla, de San Félix. En esa ocasión la Junta Administrativa Nacional, presidida por los profesores Edmundo Marcano, Aureliano Cánchica y Morín, visitaron varias veces a Ciudad Guayana, con la finalidad de supervisar el desarrollo de los trabajos.

Tenemos hermosa sede, pero el trabajo deja mucho que desear. Los médicos y muchos empleados no trabajan su horario completo y quienes pagan la falta de un trabajo eficaz son los educadores y sus familiares. Si un médico tiene dos horas de consulta, debe trabajar dos horas, no debe trabajar media hora o una hora. Los pisos del Ipasme que una vez eran modelo de limpieza y pulcritud, se notan sucios y sin pulituras.

Las citas médicas no pueden darse a tiempos remotos de treinta o más días, pues cuando es el tiempo de la cita médica, el educador o familiar, pueden haber muerto. El director Administrativo debe y tiene que mejorar la imagen negativa del Ipasme. ¡Ya basta del pésimo servicio!

(*)Miembro de la Federación Nacional de Escritores de Venezuela.

Fuente: Nueva Prensa Guayana


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