El Metro socialista
Escrito por Carlos Colina | @CarlosColina7   
Lunes, 21 de Septiembre de 2009 08:08

altDespués de su inauguración en el año 1983, el Metro de Caracas se convirtió en el ejemplo más conspicuo de eficiencia en la prestación de un servicio público y en el ejercicio de la ciudadanía. La gente se comportaba en las instalaciones del tren subterráneo como no lo hacía en la superficie de la ciudad, quizá, en parte, como respuesta a la idoneidad y a la excelencia del funcionamiento del moderno medio de transporte urbano. El control social normativo a través de cámaras de video podía considerarse el talón de Aquiles sociológico. No obstante, dicho dispositivo contribuía a preservar un orden cívico.

Con los cambios en la dirección del Metro, en estos primeros años del milenio, los usuarios hemos experimentado el deterioro global y progresivo del servicio. Las simples acciones de ingresar a una estación o salir de la misma, no son ahora actividades sencillas y cómodas. La mayoría absoluta de las escaleras mecánicas están paralizadas por la falta de mantenimiento o en labores de reparación indefinidas. En estas condiciones, ¿qué hacen los ciudadanos discapacitados? Después de la dulce espera del andén también puede haber sorpresas desagradables, si antes no se presentaron por el asedio del hampa. La falla del aire acondicionado en los vagones del Metro de Caracas puede hacernos sentir un inclemente verano en una ciudad climáticamente afortunada.

Esta situación puede volverse tortuosa ante las disculpas hieráticas pero cotidianas, debido a que, otra vez, el tren permanecerá detenido hasta un nuevo anuncio.

Además, ahora la vigilancia es panóptica y total.

Los antiguos paneles que garantizaban la preservación de los embaldosados, no se han desdeñado del todo pero se vieron invadidos de propaganda gubernamental de cualquier misión o ministerio "minpopop". La musicalización de las estaciones sigue las pautas de la "identidad llanera" o de la canción estereotipada de protesta. La superficie exterior y los interiores de los vagones se han revestido de motivos bolivarianos. Los criterios estéticos son disonantes con los conceptos urbanísticos del sistema, como por ejemplo las gigantografías de motivos rurales; no obstante, lo esencial es un bombardeo ideológico omnisensorial.

En los metrobuses no es extraño que el dispensador de los tickets esté averiado y que uno ingrese gratuitamente a la manera populista. Ahora, "el descuido es de todos". Por respeto a los logros del socialismo democrático internacional, que no ha eludido la categoría de eficiencia, deberíamos hablar de un Metro chavista y no de un Metro socialista, pero me he permitido esa licencia periodística. A diferencia de sus inicios, actualmente, el Metro de Caracas es el epítome del desmantelamiento de la institucionalidad pública y de su máxima ineficiencia.

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