Humanistas españoles en Venezuela
Escrito por José Rafael Revenga | @revengajr   
Lunes, 07 de Marzo de 2016 03:25

altUna magnifica iniciativa editorial, "Humanistas Españoles en Venezuela. El aporte intelectual de la migración española del siglo XX" (Caracas, 2015) , presenta en formato de colaboración colectiva,

 compilada por Tulio Hernández, lo que puede considerarse, con sobrada justificación, como uno de los principales factores formativos de la Republica a partir de 1940 y cuya beneficencia directa se ha extendido por más de  tres generaciones..

Innumerables venezolanos aprovecharon el abanico de oportunidades ofrecidos por centenares de exiliados españoles que incluyó desde la medicina, la psicología, la geografía, la historiografía nacional, la matemática, las ciencias físicas, la psicología, la pedagogía, el derecho romano y el derecho constitucional, el análisis político, la literatura hispanoamericana, la filología, la arquitectura, el periodismo y las artes hasta la filosofía.

No obstante, hemos aportado escasísima atención a un proceso desencadenado por el azar de la contingencia histórica en el cual integrantes de la Republica Española decidieron escapar, sin plan preconcebido, a la amenaza mortífera representada por un fascismo virulento que se apoderó del destino de la Península insuflado por el éxito de movimientos análogos en Italia y Alemania.

Si bien, a lo largo de los años durante los cuales dichos maestros del pensar y del conocimiento transfirieron su excelencia en la exposición y practica en sus respectivas disciplinas, no dejaron de multiplicarse los testimonios personales de reconocimiento y agradecimiento, el complejo caudal del proceso de transferencia dentro de una misma comunidad cultural no había sido tematizado antes de la aparición de la obra que reseño en esta nota salvo por dos admirable excepciones. La primera de ellas, en orden cronológico, fue el libro “Forja y Crisol” de Juan Jose Martin editado por la UCV con una abundancia de datos históricos.

La segunda obra se debe al inolvidable Pedro Grases quien presenta una ponencia en Madrid en octubre, 1993 titulada  “Venezolanos del Exilio Español” la cual posteriormente fue objeto de una conferencia en Caracas publicada por la Embajada de España en 1995. Con su incomparable tino, Grases acierta al ir mas allá del término “transterrado”, más feliz que “exiliado”, acuñado en 1943 por el eminente José Gaos, ex-rector de la Universidad de Madrid quien emigra a México en 1938, al etiquetar el milenario éxodo de españoles republicanos quienes encuentran refugio en  México gracias a la hospitalidad de la acogida inicial instrumentada por el presidente Lázaro Cárdenas.

Para Gaos ser “transterrado” no implica dejar la tierra patria, la originaria, por una tierra extranjera que se convierte en destino, primero por accidente pero después propia por permanencia prolongada, lo cual da lugar a un simple traslado dentro de un solo territorio.

En verdad, lejos de constituir una diáspora los emigrados españoles de 1939 hicieron de Venezuela su nueva patria tal como lo describe Grases:

“El proceso de integración de los emigrados españoles es visible e iniciado a poco de haberse incorporado en las nuevas comunidades americanas con ánimo de que la residencia sería prolongada. Quizá para siempre, factor que hay que tener en cuenta al examinar la historia de esta emigración…   cada exiliado instalo su hogar para una larga permanencia. Si podía, construía su propia casa, emprendía trabajos y estudios de larga dedicación: se preocupaba de la educación de los hijos en escuelas en cuya creación había participado; había aceptado y aplaudido el cruce de descendientes con criollos;…”.

La obra en cuestión se hizo posible gracias al apoyo prestado por la Oficina Cultural de la Embajada de España en Venezuela. Recopila ocho ensayos sobre siete republicanos españoles y un polaco hispanista - quienes se hicieron venezolanos. La autoría de cada aporte al volumen fue confiada a un profundo conocedor/a de la vida y obra del sujeto en cuestión. El elenco integral incluye las siguientes personas calificadas por Tulio Hernández en su prólogo como “ocho maestros, ocho discípulos”.

  • Manuel García Pelayo por Ricardo Combellas
  • Pedro Grases por Francisco Javier Pérez
  • Manuel Pérez Vila por Inés Quintero
  • Juan David García Bacca por Benjamín Sánchez
  • Juan Nuño por Ana Nuño
  • Federico Riu por Fernando Rodríguez
  • Ángel Rosenblat por Irma Chumaceiro
  • Marco Aurelio Vila por Antonio de Lisio

Personalmente anoto con todo agrado la inclusión de tres profesores de la Escuela de Filosofía de la UCV –García Bacca, Nuño y Riu- con quienes compartí responsabilidades  docentes y enriquecimiento personal a lo largo de más de diez años. No ha sido incluido, naturalmente por limitaciones de espacio,  en este primer listado el incomparable asturiano/venezolano Manuel Granell, autor “Del Pensar Venezolano”, quien también fue miembro de lo que puede llamarse la “edad de oro” de la Escuela.  Como anota Benjamín Sánchez, en su colaboración al volumen, “el maestro García Bacca nos impartía quizá la más importante de las elecciones: aprender a pensar por cuenta propia”.

El exilio de los republicanos españoles en México y otros países hispanoamericanos ha sido objeto de un sin número de estudios y conferencias. Entre los primeros, la referencia fundamental es la magna obra de José Luis Abellán titulada  El exilio español en México 1939-1982.  En relación a los foros y simposios hay que resaltar el Congrés Internacional sobre l’exili que tuvo lugar en 1989 en Barcelona auspiciado por Universitat de Barcelona, Fundacaó Congrés de Cultura Catalana y Fundacaó Jaume Bofia.

Adicionalmente recomiendo visitar:

www.exiliadosrepublicanos para una información casi exhaustiva sobre un proceso excepcional.

Como cancelación parcial de una deuda personal inagotable cito un pensamiento del “profesor Grases” en el cual resume en su acostumbrada manera magistral la esencia de su sentir por Venezuela:

“Los sociólogos han estudiado y comentado hasta la saciedad las imperfecciones que hay que corregir y rectificar. Unas de carácter estructural que afectan a las conductas y otras de índole económica, que no son solo debidas a la escasez de recursos, sino secuela de errores de filosofía en el gobierno. De haber habido mayor tino en la administración y prudencia en las naciones en el continente entero, no presentarían las sociedades americanas, su condición de entidades hipotecadas y quizás nos hubiéramos liberado de las consecuencias del auge del consumo de drogas y de la descomposición de las familias, índices muy peligrosos de riesgos que deben atajarse lo antes posible, mediante la única vía eficaz, la educación, pues son realidades, cuyo remedio es más urgente y determinante como es el caso de los hechos que ahogan las iniciativas de todos los estados”’. (1993)

 


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