El significado del 11/S
Escrito por Abraham Clavero Toro | @Abrasof2320   
Sábado, 11 de Septiembre de 2021 00:00

alt El paso del tiempo ha servido para reforzar el significado de este acontecimiento, que estremeció al mundo, marcando un antes y un después en la guerra contra el terrorismo.

Regresábamos a Teherán luego de una visita a Shiraz, en el sur oeste de Irán cuando al bajar del tren quedamos impactados con las imágenes que trasmitía CNN, en directo, de los ataques contra las Torres del World Trade Center de Nueva York.

A partir de ese momento proliferaron innumerables informaciones que especulaban sobre este doloroso hecho. Desafortunadamente, solo sirvieron para provocar, en muchos casos, más incertidumbre y generar toda una matriz de opinión: la islamofobia a nivel mundial.

Ese 11 de septiembre condujo a un cambio de paradigma en las relaciones internacionales pasando de un mundo globalizado en el cual los Estados Unidos era la potencia predominante, después de la Guerra Fría, a un mundo que debería enfrentar a una organización terrorista: AlQaeda.

Gran parte de la comunidad internacional atendió el llamado del Presidente George Bush a objeto de conformar una coalición organizada para enfrentar a este nuevo flagelo que amenazaba la paz y la seguridad internacional.

Con el inicio de la llamada “Guerra contra el Terrorismo” se puso en marcha un mecanismo que conduciría a un enfrentamiento directo contra dicha organización por medio de acciones bélicas contra los talibanes de Afganistán y posteriormente la invasión a Irak para acabar con el incómodo gobierno de Saddam Hussein. 

Es importante analizar, desde diversos puntos de vista, lo que ha significado este acto terrorista. Al respecto, hay que buscar los orígenes del mismo, siendo necesario remontarse a una serie de acontecimientos que en cierta forma pasaron desapercibidos por los organismos de seguridad de Estados Unidos. 

Entre los hechos remotos hay referirse a la creación del Estado de Israel, la guerra de independencia de Argelia, al igual que el apoyo incondicional de Washington a las monarquías del Golfo Pérsico.  

A medida que se acerca el final del siglo XX tuvieron lugar varios hechos que con el trascurso del tiempo han podido ser analizados en profundidad. Entre ellos hay que destacar el ataque a las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania, la situación en Somalia, el frustrado atentado a las Torres Gemelas (26 de febrero, 1993) y el ataque el buque de la marina norteamericana USS Cole en Yemen.  Pero el más significativo fue la entrada de las tropas norteamericanas en territorio saudita, (cuna de los lugares sagrados de Meca y Medina) a objeto de obligar a Saddam Hussein a cesar la invasión contra Kuwait en 1990.

Todos estos aspectos y otros de menor significación fueron generando una matriz de opinión especialmente dentro de los sectores radicales del islam. Al mismo tiempo, las escuelas coránicas (madrazas) cumplieron una función de adoctrinamiento en los estratos más jóvenes, quienes progresivamente se incorporaron a la actividad terrorista, no solamente en Afganistán, sino también en Siria e Irak (ISIS), y en actos terroristas en diversas partes del mundo.  

Por otra parte, hay que a tomar en consideración la elaboración de un plan perfectamente orquestado que le permitió a AlQaeda poder cumplir con los objetivos de golpear a la principal potencia económica y militar. En este sentido, en 1986 Osama Bin Laden sugirió por primera vez que los yihadistas "deberían atacar dentro de Estados Unidos" para abordar la difícil situación de los palestinos, ya que, en su mente, fue el apoyo de Estados Unidos lo que permitió la creación del Estado de Israel en tierra palestina.  

Según las informaciones basada en materiales desclasificados por las agencias de seguridad luego de la muerte de bin Laden, en 1996 fue publicado un comunicado conocido como “la Epístola Ladenesa”, en la cual lamentaba la sangre derramada en Chechenia, Irak, Cachemira y Somalia. Al mismo tiempo pedía ayuda para luchar contra el enemigo común: Israel y los Estados Unidos.  Para él esta batalla sería el primer paso para revivir la comunidad islámica mundial (Umma). 

Con respecto a AlQaeda existen coincidencias de criterios que para ese momento constituía una verdadera transnacional que contaba con importantes recursos económicos suministrados en gran parte por Osama bin Laden y recursos humanos con una formación tal que pudieron diluirse dentro de la sociedad norteamericana luego de algunos años. De esta manera, fueron capaces de absorber una serie de conocimientos y pautas de conductas que les sirvieron para poder realizar el mayor acto terrorista en la historia de la humanidad. 

Nada quedó al zar, nada fue improvisado sino todo lo contrario, todo fue perfectamente estudiado y analizado tomándose el tiempo necesario para llevarlo a cabo y sin precipitaciones.

Cuando se estudia este acontecimiento de una forma concisa se puede decir, además, que tuvo rodeado de un gran simbolismo. En tal sentido, esta ofensiva cumplió con una serie de metas, atacando por una parte el World Trade Center considerado el principal emblema en el corazón del mundo capitalista de ese momento. 

Por otra parte, el ataque contra el Pentágono significó golpear el centro del poder militar norteamericano de la primera potencia del mundo occidental. 

Mientras que el único ataque fallido, el previsto contra la Casa Blanca, estaba dirigido contra el centro del poder político de los Estados Unidos. 

De esta manera, Osama bin Laden y su organización llevó a Washington a actuar por medio de una declaración de guerra: “la Guerra contra el Terrorismo”. Esta violenta reacción fue utilizada por el yihadismo para denunciar la política imperialista realizada por Estados Unidos a partir de ese momento que incluyó la invasión a Afganistán y posteriormente a Irak.  

Durante estas dos décadas, hay que resaltar que la política exterior de norteamericana se ha caracterizado por la coherencia de posiciones de las diferentes administraciones, tanto republicanas como demócratas respecto al tema de la seguridad nacional, pudiendo lograr un consenso similar al que prevaleció respecto a la Unión Soviética.

Es evidente que la Guerra contra el Terrorismo ha logrado adquirir un carácter de campaña militar que ha contribuido a distorsionar las políticas del país llegando a socavar inclusive la seguridad nacional. 

“Una de las grandes interrogantes que se platean es si la lucha contra el terrorismo debe continuar ocupando un lugar prioritario y clave en la política exterior norteamericana en detrimento de otros intereses, así como un análisis más racional sobre el terrorismo y como combatirlo”.  

Por encima de todos estos aspectos antes mencionados, es evidente que los Estados Unidos en un primer momento disfrutaron del respaldo de gran parte de la comunidad internacional, surgiendo como los verdaderos paladines en la defensa de los valores del mundo occidental. 

Sin embargo, con el trascurrir del tiempo esta imagen se ha ido diluyendo de manera progresiva y es evidente que Washington ha perdido mucha preponderancia incluyendo su influencia, además de ese respeto que siempre constituyó uno de sus cartas de presentación. El debilitamiento de sus instituciones y de su forma de democracia se han desfigurado de igual manera. La forma desenfrenada por las acciones bélicas tanto en Afganistán como en Irak han jugado un papel decisivo en toda esta situación.

Para muchos, el acto terrorista del 11 de septiembre, 2001 marcó el inicio del derrumbe de los Estados Unidos como gran potencia y que en los actuales momentos se ha reafirmado esta tendencia luego de la desastrosa retira de suelo afgano.                 

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