La nueva diáspora afgana
Escrito por Abraham Clavero Toro | @Abrasof2320   
Miércoles, 01 de Septiembre de 2021 00:00

altEs evidente que lo que está aconteciendo en Afganistán motivará múltiples situaciones que necesitan ser analizadas a la luz

de lo que se ha denominado la versión 2.0 de los talibanes. 

Al respecto, la comunidad internacional clama por un respeto a los derechos alcanzados por las mujeres afganas durante más de veinte años, al ver en peligro de regresar a la situación imperante tras la salida de las tropas soviéticas en 1995. 

De igual manera, hay que prestarle atención al problema de los refugiados por las consecuencias que traerá tanto para los países limítrofes, como para la comunidad internacional en general.

En la actualidad existen más de 85 millones de personas desplazadas, destacandose las situaciones del Medio Oriente (Siria), África (los países del Magreth), América Latina (Venezuela, Colombia y Centro América) y Asia (Afganistán).

Esta nueva avalancha de refugiados afganos esta obligando a la UE a realizar una serie de ajustes incluyendo medidas para tratar de mitigar las consecuencias que se derivarán de esa inmensa masa humana dispuesta a huir de los talibanes. 

En este sentido, Grecia ya manifestó su disposición de transformar sus fronteras en una especie de muro inexpugnable para impedir que dicha avalancha por lo menos utilice a su territorio como vía de tránsito a otros destinos de la UE. 

A su vez Turquía, considerada la penúltima parada del flujo migratorio, ha decidido el cierra fronteras, ante las consecuencias que aluvión humano podría tener en las elecciones previstas para dentro de dos años, con una incógnita añadida por los efectos de la pandemia.

La policía turca ha detenido a más de 500 afganos en fecha reciente, anunciado trámites de la deportación de unos 1.200 extranjeros en situación irregular.

Ankara ha acelerado la construcción de una muralla a lo largo de su frontera con Irán, similar al que tiene con Siria. Tras proteger las provincias de Ararat e Igdir, con un muro de 156 kilómetros, ahora construye otro en Van, reforzado con torres de vigilancia, cámaras térmicas, sensores, drones y miembros del ejército.

Estas medidas se contradicen con la exhortación realizada por la UE para que los países vecinos mantengan abiertas sus fronteras ante el recrudecimiento de la crisis afgana. Los avances de los talibanes en los últimos meses llevaron a las autoridades de Uzbekistán y Tayikistán a aumentar la seguridad fronteriza. 

La UE supeditará la ayuda a Kabul “a la apertura de corredores humanitarios que permitan la salida hacia países vecinos”, una vez que la evacuación aérea concluya. Esto incluye el importante “programa de apoyo de la organización” con un presupuesto que asciende a más de mil millones de dólares para los próximos siete años. 

Según los cálculos de la ONU, el número de personas desplazadas ascenderá hasta 18 millones (45% de la población) incluyendo 3,5 millones internamente. Hasta finales de año, la ONU prevé un aluvión extra de medio millón de refugiados, aunque el flujo ha mermado, tras el control impuesto por los talibanes de las fronteras. 

La Presidenta de la Comisión de la UE, Úrsula von der Leyen, propondrá cuadriplicar la ayuda para este año, de 57 millones de euros a 200 millones de euros, pero mantendrá congelado los fondos para el desarrollo hasta corroborar la política humanitaria que pondría en práctica el nuevo gobierno afgano.        

Por su parte, ACNUR se ha mostrado alarmada especialmente por el impacto del conflicto en las mujeres y las niñas. Alrededor del 80% de los afganos que se han visto obligados a huir desde finales de mayo (unos 250mil) son mujeres y niños. Por esta razón, ha instado a la comunidad internacional a aumentar de manera urgente su apoyo para responder a esta crisis. En este 2021, alrededor de 120 mil afganos se han desplazado desde zonas rurales hacia la provincia de Kabul.

La evaluación realizada por la organización le ha permitido dar una respuesta inicial a las prioridades más urgentes, proporcionando alimentos, refugio, artículos de higiene y sanitarios y otros tipos de asistencia humanitaria de emergencia. ACNUR está preparado para ayudar a las autoridades nacionales a ampliar la respuesta humanitaria según sea necesario.

Dentro de este contexto, resulta cada vez más evidente que las comunidades afganas que se encuentran fuera del país necesitan de la protección internacional. En consecuencia, ACNUR ha solicitado que se garantice a los ciudadanos afganos, en condición de refugiados obtener dicha seguridad, independientemente de su situación legal actual.

Dada la dramática escalada del conflicto, ACNUR valora positivamente las medidas adoptadas por varios Estados para detener temporalmente las deportaciones de solicitantes de asilo cuyas peticiones hayan sido rechazadas y garantizar el acceso a los procedimientos de asilo. 

Cabe recordar que Afganistán limita con Irán, Pakistán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán y una pequeña franja a lo largo de la región china de Xinjiang.

Sin embargo, las alternativas que tiene la población afgana de salir se ven restringidas por diversos factores. Por una parte, la posibilidad de huir en dirección a Pakistan son bastante complicadas dadas las buenas relaciones de Islamabad con el nuevo régimen implantado en Kabul. A esto hay que agregar que en territorio pakistaní se encuentra asentados, desde hace varios años, más de 2 millones y medio de afganos.

En relación con Irán, las perspectivas tampoco son muy halagüeñas como consecuencia de la grave crisis económica y sanitaria por las que atraviesa el régimen de los ayatolas. Amen de que al igual que en Pakistan más de un millón de afganos han conseguido refugio en suelo iraní desde finales del siglo pasado. 

La posibilidad de buscar una salida hacia la R.P. China de igual manera enfrenta numerosas dificultades no solo de índole geográfica, sino también por el reciente encuentro entre las autoridades chinas y un grupo representativo de los talibanes en Tianjin. A esto hay que añadir el receloso de las autoridades chinas de que se infiltren algunos elementos radicales afganos en la provincia de Xinjiang donde predomina el islam.   

El resto de los países limítrofes, Turkmenistán, Tayikistán y Uzbekistán no representan una alternativa atractiva y viable para la población afgana.  

Turkmenistán tiene previsto cerrar la frontera con Afganistán. A finales de febrero pasado, una delegación del gobierno afgano negoció, de manera secreta, con la comunidad turcomanos que viven en ese país para prevenir su participación en las filas de los talibanes. 

Nuevos puestos de control se han establecido a lo largo de la frontera sur de Turkmenistán en las últimas semanas para reforzar la vigilancia de los 744 kilómetros con Afganistán. 

Además, Turkmenistán quiere distanciarse de la política de neutralidad absoluta puesta en práctica según la resolución "Neutralidad permanente de Turkmenistán", que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 1995. A más de 20 años de la aprobación de esta resolución, la frontera entre los dos países está cada vez más activa, primero por la presencia de militantes talibanes, y ahora con los terroristas del Estado Islámico.

Por su parte, Uzbekistán ha mostrado una gran desconfianza de que se produzca una verdadera avalancha de refugiados afganos. En este sentido, les han sido negadas, en los últimos meses, a los ciudadanos afganos visas de residencia, citando preocupaciones por el coronavirus.

Análisis de la situación, consideran que las autoridades uzbecas han mantenido durante mucho tiempo una frontera estrechamente cerrada con Afganistán, por temor a una afluencia de extremistas, y solo han aceptado un escaso número de solicitudes de asilo.

Cabe destacar que, desde que los talibanes controlaron Afganistán en la década de 1990, “el gobierno de Uzbekistán se ha negado a firmar y ratificar la Convención de Refugiados, uno de los tratados más observados en el mundo, que requeriría brindar algún tipo de procesamiento y protección a quienes buscan asilo por temor a la persecución.

Tayikistán comparten una frontera de aproximadamente 1.300 kilómetros, la mayor parte de la cual se encuentra en terreno accidentado y mal protegida. ​ Es una frontera porosa que constituye una preocupación para los gobiernos y para la comunidad internacional. Es una ruta importante para las drogas que se contrabandean de Afganistán a Rusia y Europa, y desde mediados de 2009 parece que la violencia relacionada con las drogas y los insurgentes alrededor de la frontera está aumentando, debido a la inestabilidad política Afganistán.

En líneas generales esta es la situación que prevalece en relación a los países fronterizos. De acuerdo a diversas informaciones, un traslado hasta Italia, cuesta alrededor de 6.000 dólares. La mayoría, sin embargo, termina pagando la mitad, en un agotador itinerario a través de Irán, Turquía y los Balcanes, en coche, en microbús, a pie, a escondidas y con el miedo permanente a ser engañados. ​

Según las cifras publicadas, es necesario rescatar a más de 270 mil nacionales que estuvieron vinculación con los diversos programas de asistencia norteamericanos y de otros países por más de dos décadas. 

En ese sentido, Estados Unidos ha logrado, hasta ahora sacar más de 20 mil personas por medio de una especie de puente aéreo establecido a fin de repatriar a todo ese personal nacional que se encuentra en suelo afgano, 

Indudablemente que todos esos traslados aéreos no son suficientes para poder cumplir con el objetivo de retirar a tantos afganos que estuvieron fuertemente vinculados con Washington, y que enfrentan amenazas de represalias según lo señalado por algunos voceros de los talibanes.

Sin embargo, a consecuencia de los atentados que tuvieron lugar el 26 de agosto la situación para los ciudadanos afganos se ha complicado de manera significativa lo que entorpece la salida de un número relativamente significativo por esta vía.  

En una conferencia de prensa, el pasado 24 de agosto el portavoz de los talibanes Zabihullah Mujahid dejó muy claro que “no se puede garantizar la seguridad de toda esa masa que se agolpa en el aeropuerto de Kabul”. Acusó además al gobierno norteamericano de alentar la fuga de cerebros. De esta manera los nuevos gobernantes afganos están tratando de retener al mayor número de funcionarios de la anterior administración. 

Este intento de huida masiva constituye, indiscutiblemente, una imagen negativa para los talibanes de presentarse como un grupo nacionalista incluyente que ha desalojado a las fuerzas de ocupación.   

En conclusión, podemos decir que Afganistán es un verdadero rompecabezas al que no se le ve solución a corto ni a mediano plazo, pero que en el centro de toda esta situación se encuentra el drama de una población con graves carencias de toda índole y con escasas posibilidades de conseguir una salida viable. 

“Salir o quedarse, he ahí el dilema” que enfrenta una gran parte de un pueblo que durante tantos años ha sufrido invasiones, intervenciones, un número interminable de atentados con el agregado de gobiernos corruptos y una administración norteamericana que no han sabido manejar de forma adecuada la retirada de sus tropas. 

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