Salud
Un planeta de gordos pobres
Escrito por Gonzalo Fanjul
Sábado, 25 de Abril de 2015 12:12

Un planeta de gordos pobres
El tiempo en el que las consecuencias alimentarias de la pobreza se limitaban al hambre parece haber quedado atrás. De acuerdo con un ambicioso informe publicado hace algunas semanas por el think-tank británico Overseas Development Institute, seis de cada diez personas obesas o con sobrepeso del planeta viven en países en desarrollo. En algunos casos, como el de India, el incremento acelerado de la obesidad en las rentas medias y bajas se ha producido en paralelo con un estancamiento de las cifras de malnutrición infantil. Dos maneras contrapuestas pero igualmente eficaces de minar la salud de los pobres.
La tendencia es alarmante. Entre 1980 y 2008 el número total de personas con sobrepeso u obesidad ha crecido en 890 millones (de 571 a 1.461). Pero este problema ha recaído con mucha más fuerza sobre los hombros de los países pobres (donde se ha multiplicado por tres) que sobre los de ingreso alto (donde ha aumentado un 70%). La dieta media en China, por ejemplo, no solo ha crecido de los 852 a los 2.109 gramos por persona y día, sino que su composición ha variado notablemente: el consumo de productos animales se ha multiplicado por 11, el de azúcar por tres y el de vegetales por cuatro. El patrón se repite en grandes países en desarrollo como India, Tailandia, Egipto o Perú.
El primer problema es de salud pública. La evolución cuantitativa y cualitativa de estas dietas está directamente relacionada con la proliferación de las llamadas ‘enfermedades no transmisibles’ como la diabetes, las patologías cardiovasculares o el cáncer. The Economist recordaba hace unos días que en 2012 el 57% de los diagnósticos oncológicos se produjo en el mundo en desarrollo, donde hoy se producen dos de cada tres fallecimientos derivados de las patologías cancerígenas (más víctimas de las que provocan el SIDA, la malaria y la tuberculosis juntos). Cuando todavía no se ha cerrado la herida abierta por las consecuencias de las reglas de propiedad intelectual en el acceso a medicamentos contra el VIH-SIDA, la posibilidad de extender este conflicto a las enfermedades no transmisibles es la pesadilla de muchos. El derecho a la salud de los nuevos pobres exige tratamientos que, de acuerdo al modelo actual de innovación y acceso a medicamentos, resultan simplemente inalcanzables.
La otra perspectiva que aborda el informe es la de los efectos de este proceso sobre la evolución de la demanda agraria y los precios de los alimentos. Al fin y al cabo, se ha establecido entre académicos y políticos la idea de que las crisis alcistas de precios de 2008 y 2011 se debieron tanto al incremento lento de la demanda en las grandes economías emergentes como a la presión ejercida por las políticas energéticas (producción de biocombustibles) y la alteración de la producción media como consecuencia del clima y los desastres naturales. Pues bien, de acuerdo con la investigación encargada por el ODI a los expertos de IFPRI (un centro de referencia mundial en este ámbito), el aumento de la demanda de productos ricos en grasa incrementará el precio mundial de la carne, pero no necesariamente el del grano o el de otros alimentos básicos. La razón está en que –incluso considerando la evolución de la población- prevén una transformación en la dieta de los países de ingreso alto que reduzca los niveles de consumo de carne por debajo incluso de los actuales. Una revolución similar a la que se ha logrado en el campo del tabaquismo.
Las implicaciones de cada una de las cuestiones planteadas arriba son extraordinarias. El incremento del sobrepeso y la obesidad entre las poblaciones más pobres del planeta nos obligará a enfrentarnos a complejos dilemas políticos que afectan a la salud pública, la estructura de los mercados agrarios y la capacidad de las instituciones para influir ambos. Y lo haremos al mismo tiempo que luchamos contra una inseguridad alimentaria que en este momento determina la vida de cerca de 850 millones de personas. Como recuerda el informe de ODI, tenemos razones más que suficientes para reconsiderar los patrones de consumo y producción en este sistema alimentario roto.
Gonzalo Fanjul
Experto en Desarrollo y director del blog 3.500 millones
Twitter: @GonzaloFanjul

altEl tiempo en el que las consecuencias alimentarias de la pobreza se limitaban al hambre parece haber quedado atrás. De acuerdo con un ambicioso informe publicado

 
Malos hábitos: epidemia del siglo XXI
Escrito por Noemi Portela Prol
Sábado, 07 de Marzo de 2015 09:39

Malos hábitos: epidemia del siglo XXI
En 2012, el VIH fue el responsable de 1,5 millones de muertes en el mundo, según un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el mismo año, 6,7 millones de personas fallecían a causa de accidentes cerebrovasculares. Fumar, abusar del alcohol, llevar una dieta inadecuada y no hacer ninguna actividad física supone una combinación perjudicial para nuestra salud; en ocasiones letal. Los avances tecnológicos y médicos han conseguido poner freno a la mayoría de las enfermedades infecciosas pero se disparan aquellas ligadas a los excesos de la era moderna.
Según las últimas estimaciones, de las 56 millones de muertes que hay al año, el 68% se deben a enfermedades no transmisibles, un 8% más que en el 2000. Además, 16 millones se producen entre personas menores de 70 años. Las patologías incluidas en este tipo de dolencias se dividen en cuatros grupos (enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias y diabetes) y el riesgo de padecerlas está ligado con el consumo de tabaco y alcohol, llevar una dieta poco saludable o el sedentarismo. Además del estudio se extrae el siguiente dato: aunque la mayor parte de estas muertes, un 75%, se produjo en países de ingresos bajos y medianos, en números relativos es la causa del 87% de los fallecimientos en países de ingresos altos.
Horas interminables delante del ordenador, el coche como medio de transporte más habitual o evitar las escaleras son algunos de los hábitos más frecuentes en el día a día. Un estudio reciente señala que el sedentarismo produce el doble de muertes que la obesidad. El ejercicio físico es indispensable si se pretende llevar una vida sana y, además, guarda muchos otros beneficios como pasar tiempo al aire libre, divertirse, relajarse o relacionarse. Por su parte, las cadenas de comida rápida se multiplican día a día en las diferentes ciudades del mundo. Los establecimientos, repletos de clientes, ofrecen un servicio casi instantáneo y precios baratos. Sin embargo, detrás de estas ventajas se esconde una mucho peor. La comida servida en estos locales se caracteriza por tener grandes cantidades de calorías y componentes que, a la larga, son nocivos para nuestra salud. El acelerado ritmo de vida imperante en la actualidad dificulta llevar una dieta sana y muestra de ello es que en 2014 el 39% de la población tenía sobrepeso y un 13% obesidad.
Tabaco y alcohol son otros dos grandes enemigos de la salud, ambos adictivos y tóxicos. A pesar de que el consumo del alcohol está más generalizado, la adicción que produce la nicotina y el hecho de que afecte también a fumadores pasivos, hace que el tabaquismo sea más perjudicial y se relaciona con seis millones de muertes al año.
La OMS ha creado un plan para reducir el 25% de estas muertes prevenibles en 2025 y para ello propone reducir las grasas trans sustituyéndolas por poliinsaturadas, que se encuentran en el pescado y los frutos secos, y eliminar anuncios publicitarios que fomenten el consumo de alcohol y tabaco. Algunos países, conscientes del problema, han puesto en marcha diversas medidas como reducir la sal o controlar más los componentes de los alimentos. El caso más significativo es el de Hungría que tras aplicar una tasa a los productos poco saludables, no solo ha conseguido que las ventas de estos hayan descendido estrepitosamente sino que la industria alimentaria se ha visto obligada a sustituirlos. También frecuentes son las iniciativas para reducir el tabaquismo. Subir los impuestos, incluir en las cajetillas mensajes que advierten sobre los posibles efectos nocivos del tabaco, eliminar los anuncios publicitarios o prohibir fumar en espacios públicos cerrados son algunas de las medidas más habituales para luchar contra el tabaquismo. Medidas que, además, han resultados más que satisfactorias y el número de fumadores se ha reducido considerablemente en la última década.
El problema está a nuestro alcance, las bacterias y la búsqueda de vacunas no forman parte de este juego. En un asunto en el que nosotros somos víctimas y verdugos, la solución es tan sencilla como cambiar unos hábitos que, sin embargo, parecen demasiado arraigados en la sociedad.
Noemi Portela Prol
Periodista
Twitter: @NoemiPortela

altEn 2012, el VIH fue el responsable de 1,5 millones de muertes en el mundo, según un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el mismo año, 6,7 millones de personas fallecían

 
Café y cacao
Escrito por Félix R. Chacón
Jueves, 12 de Febrero de 2015 07:32

altTan dispares como lo son, el café y el cacao guardan muchas similitudes. Son productos vegetales, cultivados entre los trópicos de Cáncer y Capricornio,

 
Confiscación del derecho a la salud
Escrito por Mercedes Montero (socióloga)
Domingo, 01 de Febrero de 2015 02:18

altVenezuela, país en el que todos los derechos humanos fundamentales se violan diariamente por parte de la dictadura Castro comunista de Maduro,

 
Búscate un amante
Escrito por Raúl Córdoba
Viernes, 23 de Enero de 2015 09:18

Búscate un amante
Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. A las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores, me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, están desesperanzadas.
Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: ”Depresión” y la receta del antidepresivo de turno.
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan es un AMANTE.
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición: Amante es: “Lo que nos apasiona”. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby…En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novio con la vida” y nos aparta del triste destino de durar.
¿Y qué es durar?  Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar cómo viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se tú también un amante y un protagonista… de la vida. Piensa que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto, búscate un amante…
La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:
“Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida”.
Raúl Córdoba
Educador y escritor

altMuchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. A las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen insomnio,

 
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