Las empresas y el COVID-19
Escrito por Alexis Aponte | TW: @alexisaponte14   
Martes, 10 de Marzo de 2020 00:00

altEl coronavirus ​(COVID-19) nos ha demostrado que la especie humana es frágil.

No solamente el entorno configura múltiples riesgos, sino que, creamos otros, con el argumento de intimidar a los adversarios, enemigos y competidores. La investigación con fines belicistas de la guerra bacteriológica, el desarrollo tecnológico y su influencia en la conducta humana, los venenos desarrollados que se inoculan a simple contacto para eliminar a disidentes políticos, la guerra psicológica para dominar pueblos, sociedades y personas y transformarlos en “zombies” políticos, en fin, tantos experimentos en desarrollos cuyos resultados cambiarán a la especie humana. 

Una pequeña muestra de los estragos que está causando el COVID-19: “El gobierno de Italia aprobó el jueves 05-03-2020, la cantidad de 7.500 millones de euros para atender a las familias y víctimas del coronavirus...” “300 millones de estudiantes en el mundo sin clases por el coronavirus...” (El Universal). La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) informó de una crisis en el sector turismo a nivel internacional, con pérdidas mil millonaria y una caída en el sector del 20%. Todas los mercados bursátiles en caída libre, centenares de eventos deportivos, culturales, religiosos y académicos suspendidos. Ciudades enteras cerradas y desiertas como Turín, Milán, Venecia, Wuhan. En California (EE.UU) se ha declarado el estado de emergencia. Apple ha anunciado problemas para la fabricación de sus celulares, ante el cierre de sus fábricas fuera de los Estados Unidos. Ante tal paralización de la actividad económica mundial, el precio del petróleo se ha desplomado a niveles de los US$ 30 el barril. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado todo un plan para frenar el avance epidemiológico. Más aún, algunos centros de investigación, dicen que de evolucionar el virus en forma exponencial, ningún país estará en capacidad de hacerle frente a una ​epidemia de este tenor. Pensemos nada más, que países desarrollados con sistemas de salud que operan con eficiencia y otros en el promedio como: Italia, Corea del Sur, Estados Unidos, Suecia, Irán, Irak, Chile, Ecuador, Japón y España (suman más de 81 países en alerta roja con niveles de contagio superior a los 200 mil personas), han sido víctimas de este flagelo. 

El riesgo en Venezuela

Pareciera que el COVID-19 nos va alcanzar a todos como países, a menos que en un tiempo perentorio se descubra la vacuna salvadora. Mientras tanto estamos expuestos a 

formar parte de las estadísticas. En el caso venezolano, no podemos estar más en peligro, dado. el estado de indefensión del ciudadano en materia de salud pública. Los hospitales no tienen los niveles de asepsia requeridos para contrarrestar un cuadro viral normal. Problemas con el agua, la energía eléctrica, la dotación de alimentos, ausencia de médicos y personal paramédicos especializados, con todo el instrumental médico en ruinas e inservible. Por supuesto, se requiere guantes, batas, tapabocas, tapa cabezas, zapatos especiales, detergentes, toda la logística para esterilización de todo lo que rodea un cuadro contagioso. Nada de esto existe y si lo hay, seguro será en cantidades limitadas. 

Para el colmo del ciudadano común, tenemos un gobierno que arruinó la principal fuente de recursos (PDVSA) y como la suerte no está con los tontos; el precio del petróleo ha disminuido en más de un 50 % respecto al año pasado. En otras palabras; un gobierno sin recursos monetarios, sin talento humano y aquellas unidades que se dedicaban a los combates de las epidemias, hoy día no existen. Eso explica por qué somos víctimas de la malaria, tuberculosis y el paludismo. 

A título de ejemplo países como Rusia y Alemania han prohibido la exportación de mascarillas y otros instrumentos requeridos en esta situación. 

Ser socialmente responsables 

Ahora bien, esto no es un problema de los gobiernos. La sociedad tiene que colaborar y en especial las empresas tienen que asumir un papel protagónico, para salvaguardar su personal, operaciones, intereses, relacionados y clientes. A tal efecto, creemos conveniente adelantarnos como instituciones a una situación de hecho. 

●  Este tema debe discutirse en profundidad y nombrar un grupo que evalúe, haga seguimiento y elabore políticas “ad hoc” para enfrentar una realidad potencial. Nos referimos a Fedecámaras, Venancham y Conindustria. 

●  Las empresas deben nombrar un grupo de tarea, el cual debe estar formado por personal de recursos humanos, operaciones, comunicaciones y responsables de servicios médicos, para hacer seguimiento a diario en la evolución y desarrollo del virus. 

●  Hacer contactos con organismos de seguridad y sanidad pública, para poder atender casos de emergencias, o dudas sobre la casos dudosos. 

●  Tener a disposición instrumental médico como tapabocas y guantes que puedan ser repartidos en situaciones que lo requieran. 

●  Coordinar con los gremios que los agrupa para actuar en forma coordinada y ahorrar costos en estas actividades. 

●  Cuidar y vigilar la cadena de suministros vitales para poder mantener la operación medular. 

●  Identificar los niveles de riesgos en personas con antecedentes de enfermedades crónicas y que puedan estar expuestas a contagio.

●  Identificar las actividades y funciones claves que deben ser mantenidas en operación y con niveles de exposición bajo. 

●  Identificar tareas y funciones que puedan ser realizadas mediante la modalidad de “home working” 

●  Informar a todo el personal sobre los síntomas de la enfermedad, prevención y cuidado (recordemos que el venezolano siempre piensa que a nosotros no nos puede pasar) 

●  Informar con el objetivo de crear seguridad, erradicar el pánico y crear sentimientos de empatía. 

●  Es el momento de sacarle provecho a la virtualidad, y así suplir la cantidad de viajes y reuniones personales. 

●  Recordemos que una persona puede estar aparentemente sana, pero puede estar incubando el virus en su cuerpo. 

●  Toda persona con síntomas de gripe debe usar tapabocas o en su defecto marcharse a casa y así limitar posibles contagios. 

Prevenir es cuidarse, pero además, como empresas tenemos una responsabilidad social que cumplir y velar por nuestros empleados, clientes, la empresa como institución, nuestros relacionados, proveedores y entorno de negocio. 

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