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| A los electores |
| Escrito por Luis Fuenmayor Toro |
| Miércoles, 08 de Septiembre de 2010 18:28 |
En artículo anterior discurríamos sobre la motivación de los electores al momento de votar y, finalmente, decidimos recomendar que se tuviera la mayor objetividad posible en ese acto, pues la gente sin darse cuenta se juega su futuro
y el de sus familias al recurrir a la técnica del voto directo y secreto, sin prestarle la atención debida a las decisiones tomadas. También señalamos que era posible conocer si la escogencia del partido y los candidatos había sido la mejor para el votante y para el país, a través del nivel de nuestro bienestar como ciudadanos, medido por el cambio ocurrido en situaciones simples de nuestra cotidianidad, cuando la contrastamos con la existente en el momento de las votaciones.Señalamos un conjunto de situaciones cotidianas de los venezolanos, que deberían ser analizadas para saber si realmente se han producido cambios importantes en las mismas, que signifiquen un mejoramiento de nuestras condiciones de vida. Nos referimos al tiempo que le toma al venezolano pobre llegar a su trabajo, razón que lo obliga a madrugar y le reduce el necesario descanso. Hablamos de cómo las lluvias seguían produciendo ahogados y damnificados, de que la devaluación continuaba y seguían el control de cambios y los “negocios” del RECADI actual: CADIVI; que estaban presentes la carestía de alimentos, el déficit de electricidad y de agua y las calles y avenidas con huecos, buhoneros, pordioseros y basura. Hablamos del auge delictivo existente (homicidios, secuestros, cobros de peaje y de vacuna), de la ineficacia en el control de los motorizados, del irrespeto de semáforos, paradas de autobuses y señales de tránsito, todas estas lacras como lamentable demostración de que el gobierno actual, a pesar de su gigantesco gasto en propaganda, no había cambiado positivamente la cotidianidad de los venezolanos. Podríamos añadir: ¿Se ha fortalecido el aparato productivo interno o dependemos hoy más de las compras en el exterior? ¿Se elevó el empleo formal? ¿Ha cesado el robo de vehículos, el contrabando de gasolina hacia Colombia y el “matraqueo” policial? ¿Se canceló la enorme deuda externa encontrada en 1999? ¿Dejaron los bancos de quebrar o las quiebras están a la orden del día? ¿Sienten los ahorristas que sus ahorros están seguros? ¿Alcanzan los sueldos y salarios? ¿Se acabó la inflación? ¿Se cumplen las disposiciones de los contratos colectivos? ¿Hay total libertad sindical? ¿Se acabó la corrupción administrativa? ¿Ya no se producen motines en las cárceles? ¿Los hospitales se encuentran en perfecto estado? ¿Se acabaron los retardos judiciales? Las respuestas nos dirán si hemos mejorado y si debemos seguir votando por quienes están en el gobierno o si buscamos una opción distinta de los fracasados de ayer (la oposición) y los de hoy. |