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Caracas, Martes, 07 de Febrero de 2012
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¿Tarjeta de racionamiento?
Escrito por Emiro Albornoz L.   
Viernes, 03 de Septiembre de 2010 05:18

altQuien tenga dudas de lo que nos viene con Hugo Chávez y su revolución, que se enchinchorre y espere. Esto es comunismo, y a la cubana. Resulta que el tipo, como tiene desconectada la lengua con el cerebro, se le acaba de salir el anuncio de la puesta en práctica de la novedosa "cédula del buen vivir", una tarjeta de identificación con la cual los ciudadanos podrán comprar alimentos y otros productos en los abastos Bicentenario, pero advirtiendo que "no es para promover el consumismo, sino para comprar lo justo".

El nombre ideado por Chávez de este instrumento revolucionario no es otra cosa que un eufemismo por tarjeta de racionamiento, la misma que los dictadores de Cuba, los hermanos Castro, le han clavado en el corazón al pueblo cubano desde hace casi 50 años, mediante la cual los han acostumbrado a comer granos y algunas que otras proteínas, porque la carne roja o blanca, solamente es para la cúpula comunista que subyuga a esa sufrida nación.

La historia de la tragedia del pueblo cubano con la tarjeta de racionamiento comenzó en el año 1961 luego de un discurso de más de siete horas del barbudo criminal, Fidel Castro, quien con la mentira característica de estos dictadores comunistas, le aseguró al pueblo que la medida sería provisional pues los esfuerzos del régimen estarían destinados a la agricultura. Algo así como la soberanía alimentaria de Hugo Chávez.

Para implementar la tarjeta de racionamiento se utilizó una libreta de 12 páginas con los 12 meses del año para la entrega de los siguientes productos: cinco libras de arroz (un poco menos de dos kilos y medio), un cuarto de libra de granos, dos onzas de café, medio jabón de tocador y de lavar, estos dos últimos productos llegaron a faltar hasta por seis meses. Un cuarto de libra de aceite, una latita de puré de tomate y pastas alimenticias. Esto fue para los pendejos, porque los hermanos Castro, actualmente alcohólicos, no sólo comían de lo rico, sino que bebían de lo lindo el mejor champán y coñac con caviar.

Algo así como el ser rico es malo de Hugo Chávez pero para los pendejos, porque él y su familia, y sus corifeos, viven la vida loca.

De la cédula del buen vivir a la tarjeta de racionamiento cubana, hay un paso, pero a esta amenaza le podemos dar un parao este 26-S. No nos dejemos.

Que se metan su libreta de racionamiento por el bolsillo de atrás, como dice el jefe de la patota comunista.


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