El paganismo político
Escrito por Ricardo Ciliberto Bustillos   
Lunes, 20 de Septiembre de 2021 00:00

altLos partidos son instituciones fundamentales en una democracia.

Sus fortalezas, por tanto, son necesarias. No existe  sistema de libertades sin la confluencia y participación de estas organizaciones.

En Venezuela jugaron un papel de primer orden en la instauración de la democracia y en el derribo de la dictadura perejimenista. Desarrollaron luego, bajo el pacto de Puntofijo, una encomiable labor en el propósito de acabar con nuestras angustiantes falencias políticas económicas y sociales. No obstante, algo pasó en el camino. Es muy cierto que se convirtieron en aparatos asfixiantes además de repugnantes intrusos  en la vida cotidiana. Mucha gente llegó hablar de "partidocracia" para referirse  no solo a su excesiva intromisión sino también al poder omnímodo que  detentaron en las últimas décadas.

Acción Democrática y Copei fueron pilares indispensables en la construcción del orden democrático. Sus figuras descollantes, el respeto político que despertaban sus fundadores y dirigentes, las ideas, mensajes y opiniones acompañados  de una  sostenida labor en función del país y de los propios partidos,  lograron una importante adhesión a sus planteamientos y un merecido reconocimiento popular. Otros partidos, medianos y pequeños y sin odiosas comparaciones, también participaron  en la noble tarea de levantar el “edificio democrático”.

Sucedió que, con el tiempo, sus dirigentes bien por orden natural o por desplazamientos indebidos, fueron sustituidos por unos cuantos directivos. Y entiéndase que no es lo mismo ser dirigente político que directivo de partido.

En pocas palabras, un desierto de ideas y principios comenzó a carcomer a estas organizaciones hasta el punto que hoy dan una pobre y cuestionable imagen  aparte que sus respectivos jefes son objeto de acerbas críticas, no exentas de razones y veracidad.

Preocupa mucho. Si de verdad queremos  recuperar la democracia tenemos que reconstruir los partidos, principalmente AD y Copei. Revitalizarlos, modernizarlos, reconquistar la ética y la moralidad que alguna vez tuvieron y sobre todo, volver a sus  principios con remozadas tesis y programas.

Es un triste espectáculo el  que están dando. Divididos, injuriándose entre sus directivos, haciendo de las elecciones de 21 de noviembre un torneo de egos y personalismos, sin una idea propia y plausible y repartiéndose el G-4 –como lo percibe la gente -  las postulaciones y candidaturas cual  botín de corsarios.

Más allá de estos próximos comicios, los ciudadanos deberemos tomar cartas en este asunto. A todos nos interesa  contar con partidos fuertes, bien estructurados, en cuyas cabezas se encuentren verdaderos dirigentes y no simples directivos y que –por encima de todo – nos sintamos representados aceptando  las diferentes posiciones, puntos de vista y opiniones. 

La pregunta que muchos nos hacemos es: si así se comportan en la oposición, cómo será cuando sean gobierno.

Para utilizar un término religioso (si se me permite), el paganismo ha hecho mella en los principales partidos. Ritos, el mal uso de la lealtad, malabarismos, el endiosamiento, desmedidos personalismos y en fin, la proliferación de mensajes insulsos y gastados,  están sobre el tapete político. Lo reiteramos, esta inaudita realidad tenemos que cambiarla. Porque no es solo salir de este nefasto gobierno sino prepararnos para ser gobierno.

AD está cumpliendo 80 años de existencia. No vamos a repetir todo lo que han dicho y escrito sobre este aniversario. Pero una gran responsabilidad tiene su militancia de exigir a sus  directivos un comportamiento acorde con la delicada situación nacional.  Hay que lograr un gran reencuentro, una reunificación de la familia adeca bajo nuevos patrones de dirección y conducta. Para ello habría que desprenderse de atavismos políticos y de arrogancias injustificables. Copei está en similar situación. En consecuencia, es hora de tomarse muy en serio sus debilidades para entonces emprender la ardua tarea de retimar sus espacios y por ende su importante papel como viga fundamental en la próxima re-instauración de la democracia.

Los partidos, sobre todo los históricos, son necesarios y fundamentales en esta difícil hora. Su modernización y vitalidad no pueden dejarse a un lado. Un futuro gobierno democrático no podrá sostenerse sin el soporte de fuertes partidos. Es un error continuar con esta especie de paganismo político.

|*|: Especial para www.opinionynoticias.com


blog comments powered by Disqus
Última actualización el Domingo, 19 de Septiembre de 2021 21:14
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com