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Caracas, Viernes, 30 de Julio de 2010
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Aclaratoria a Roberto Lovera De-Sola PDF Imprimir E-mail
Escrito por Pedro Carmona Estanga   
Jueves, 11 de Marzo de 2010 12:02

altAlgunos testigos piensan que el 12 A ocurrió un autogolpe del gobierno, pero ello es una conjetura. Lo que sí es real es que el 12 A, antes de yo recibir la encomienda de formar un gobierno provisional para llamar a rápidas y limpias elecciones, en plazos menores que los registrados en el caso de Honduras, ocurrió el error capital



Señor Lovera De-Sola:

No tengo el gusto de conocerlo personalmente, pero ayer 9 de marzo de 2010, leí su cruce de correspondencia con el Dr. Eddie Ramírez a través de Literanova, tocando entre otros los hechos del 11 de abril, razón por la cual he estimado del caso hacer uso de un derecho único de aclaratoria, con el fin de expresarle lo siguiente:

1. Es fácil juzgar hechos históricos difíciles desde la barrera y a casi ocho años de distancia, con visiones parciales o sesgadas. La vida me ha enseñado, y quizás usted lo comparta como escritor, que toda situación compleja amerita ser analizada con profundidad y mesura antes de emitir juicios, para evitar caer en la inveterada costumbre venezolana de buscar chivos expiatorios, canibalizarnos o hacer afirmaciones cuando no es posible propiciar un debate serio.

2. Los acontecimientos del 11 A no constituyeron una comedia montada por Carmona y los militares como usted afirma. Es conocido que la larga crisis política se inició en el propio 1999, pero fue agudizada por el gobierno a partir de noviembre de 2001, a raíz de la aprobación inconsulta de 49 Decretos-Leyes, dando lugar al primer paro nacional liderado por mí en nombre del empresariado el 10 de diciembre de 2001, hecho que estimuló la posterior toma de la calle por la oposición. Luego, la politización de PDVSA coincidió con el paro convocado por la CTV el 9 de abril, con apoyo de Fedecámaras, y condujo a la multitudinaria manifestación que marchó pacíficamente a Miraflores el 11 de abril para solicitar la renuncia del Presidente de la República. Como es sabido, dicha marcha fue recibida por las hordas violentas convocadas por líderes del régimen, causando numerosos muertos y heridos que ahora se pretende negar reescribiendo la historia, y a partir de allí, se produjo el desacato militar a las órdenes del Presidente de invocar el Plan Ávila, la renuncia presidencial anunciada al país por el General Lucas Rincón y la entrega voluntaria del Presidente ante sus colegas militares en Fuerte Tiuna. Es bueno informarle que desde la tribuna de PDVSA en Chuao, la única voz que responsablemente se levantó en contra de la prosecución de la marcha hasta Miraflores fue la mía, dados los riesgos que ello suponía, planteando públicamente la opción de llegar hasta la Avenida Bolívar, como consta en los videos de dicho acto, mientras que numerosos líderes presentes se sumaban al clamor de continuar la marcha hasta el Palacio.

3. Algunos testigos piensan que el 12 A ocurrió un autogolpe del gobierno, pero ello es una conjetura. Lo que sí es real es que el 12 A, antes de yo recibir la encomienda de formar un gobierno provisional para llamar a rápidas y limpias elecciones, en plazos menores que los registrados en el caso de Honduras, ocurrió el error capital determinado por firme la postura de varios altos oficiales de las FAN, únicos que según testimonios verbales, escritos y gráficos tuvieron contacto con el Presidente renunciante, de negarse a que Chávez saliera a Cuba y confirmara por escrito su renuncia en la escalerilla del avión, alegando que ello no tendría presentación ante el país, dando así pie a que luego Chávez negara por escrito la renuncia desde Turiamo, manifestando que era un Presidente detenido y no renunciante, y que ello alentara un reflujo de los cuadros leales al mismo, que presionaban al General Vásquez Velasco por verificar la renuncia de Chávez. Ello condenó de entrada el futuro de la provisionalidad, y le habría ocurrido a cualquiera que tuviera la responsabilidad de asumir la conducción de dicha etapa. El General Vásquez Velasco, y también el General Alfonzo Martínez, fueron débiles o estuvieron presionados en momentos que se requería claridad y determinación. Otros no percibieron la gravedad del momento, sin que faltaran incomprensibles ambiciones personales.

4. Su afirmación de que el Dr. Enrique Tejera París tenía preparados los análisis jurídico-constitucionales para formar una junta cívico-militar a eso de las 8 de la noche del 11 de abril puede ser cierta, pero jamás fue de mi conocimiento. Fui llamado por los militares reunidos en Fuerte Tiuna hacia la medianoche del 11 de abril, cuando ya hasta José Vicente Rangel había informado al General Vásquez que Chávez renunciaría, para proponerme la delicada encomienda de formar un gobierno interino, y de allí que lo primero que hice fue solicitar a los militares que informaran al país de dónde y por qué venía ese pedido, para que no se interpretara que se derivaba de planes o intereses diferentes o propios. Habría agradecido a Dios que el elegido fuese el calificado jurista y ex Ministro Tejera para dar ese paso, pues no lo busqué pero no lo evadí, por un sentido de responsabilidad ante el país. Según su afirmación, el Dr. Tejera estaba activo en labores previas, mientras que yo cumplía con mis obligaciones como dirigente de la sociedad civil a través del organismo de cúpula empresarial venezolano.

5. Usted me tilda de inepto, calificación impropia y desconsiderada, quizás por le hecho de no haber tenido ejecutorias políticas. ¿Considera usted también ineptos por ejemplo a Martinelli, Presidente de Panamá, a Piñera Presidente Electo de Chile, o a tantos otros líderes que no han tenido responsabilidades políticas convencionales? En cualquier caso, mi propósito era único y breve: convocar a rápidas y transparentes elecciones cuando se podía, para relegitimar los poderes públicos conculcados, la primera de ellas, la parlamentaria en 90 días y la segunda, la presidencial, en diciembre de 2002, con lo cual se habría salvado la democracia, hoy tristemente destruida en Venezuela, todo ello con prohibición expresa de que yo pudiera presentarme como candidato. De todas formas, sin presumir, y sólo por el hecho de no conocernos, le informo que he sumado una formación profesional, internacional, gubernamental, gremial, académica y empresarial, con una visión múltiple poco común, de la cual me enorgullezco. Es cierto que nunca actúe en la política tradicional, y que me mantuve siempre como independiente. Pero ya que usted y otros piensan que se necesitaban políticos avezados para asumir la conducción del país, le pregunto –sin compartir en absoluto posturas antipolíticas- ¿qué han logrado los políticos profesionales en estos once años de catástrofe nacional para asegurar la unidad opositora, construir un mensaje alternativo creíble y ocupar los espacios que se ofrecen cada vez más auspiciosos como consecuencia del fracaso y abusos de este oprobioso régimen?

6. Señor Lovera: cuídese de no hacer afirmaciones falsas. No fui jamás subordinado del Sr. Pérez Recao en ninguna actividad en mi vida. En mi libro “Mi Testimonio ante la Historia”, Editorial Actum, 2004, aclaro que Pérez Recao representaba a un pequeñísimo lote de acciones en Industria Venoco C.A., empresa en la cual fui directivo (cerca de 4%), sin que ello supusiera vínculo laboral o de dependencia alguno, sino como uno de los más de 800 accionistas de la empresa.

7. Hacia Carlos Ortega y la CTV no tuve a lo largo de mis ejecutorias sino gestos de consideración, desde la etapa de las reformas a la Ley Orgánica del Trabajo y al Sistema de Seguridad Social logradas como un “milagro” de entendimiento tripartito en 1997, hasta el reconocimiento público del triunfo de Ortega como Presidente de la CTV, cuando el gobierno pretendía desconocerlo. La madrugada del 12 de abril, encontrándome ya en Fuerte Tiuna, insistí en la necesidad de la presencia de Ortega en el lugar, pues estaban ocurriendo acontecimientos en los cuales su presencia habría quizás influido de manera relevante, pero eludió hacerlo por una decisión que respeto, pues pertenece al ámbito de su conciencia. Mi primera reunión en Miraflores el 12 de abril a las 10 a.m. fue con el Comité Ejecutivo de la CTV presidido por Ortega, a quienes garanticé respeto, participación, consulta permanente en la corta transitoriedad que se abría y luego llegué a ofrecer a Manuel Cova, segundo en la CTV, la Vicepresidencia Ejecutiva de la República.
8. Es probable que algún oficial de las FAN haya considerado que la situación estaba el 12 de abril del todo bajo control y hasta que haya bajado la guardia en sus responsabilidades, pero jamás se sirvió licor en Miraflores durante el tiempo en que se tuvo el control del Palacio, ni creo que nadie haya llegado ebrio como le comentó alguno de sus amigos.


Es todo por el momento, Señor Lovera. No es mi intención abrir polémicas, sino ejercer esta única oportunidad de dirigirle estas aclaratorias. Espero que algún día, cuando los venezolanos podamos reunirnos de nuevo en suelo patrio, tener la oportunidad de hablar personalmente del tema. Retorno pues a mi actitud prudente de exiliado, aunque de angustia ante la grave situación nacional, confíando que su aporte intelectual ante la grave crisis, sea más productiva que sólo mirar hacia el pasado.

Reciba un atento saludo,

Pedro Carmona E.

Fuente: Literanova

 
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