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Caracas, Viernes, 30 de Julio de 2010
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Elías en el país de sus maravillas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Natalia B. Sánchez A.   
Miércoles, 10 de Marzo de 2010 07:54

altSeguimos sin entender los números del INE. Lo primero que hay que decir es que ni siquiera deben ser estimados en serio hasta que no se haga un censo nacional. No sabemos porqué en un país que está tan bien dirigido, donde casi no hay problemas ya, y los pocos que quedan son producto del imperialismo yanqui, quienes manejan las estadísticas nacionales no han podido conducir un censo nacional y todavía nos tienen a todos consultando proyecciones del 2001. Eso no se corresponde con una verdadera medición de las bondades que esta revolución ha producido.

Una vez que se haga el censo agradeceríamos se publicara con seriedad. Sólo entonces podremos aclarar unas dudas trascendentales que tenemos: ¿cómo es que lograron en ocho años reducir la pobreza general a la mitad? ¿Con generación de empleo formal? ¿Con ampliación de matriculación específica? ¿O contabilizando como empleo ocupaciones cortas? ¿O sobre todo, considerando matrícula bruta, sin construcción de liceos, lo que sólo implica que ahora estudian más y peor que antes? Sólo con esos datos podremos entender si esa maravillosa reducción de la que hablan y nadie cree es por vía ingreso o por vía subsidio.

Sabemos que ya no se mide para saber la verdad, sino para publicitar la mentira. Al menos en Zulia la buena noticia es que gracias a un proyecto de LUZ con la Gobernación, y garantizando todo el rigor técnico sí vamos a medir para saber la verdad de las condiciones de la gente. Y podemos poner a disposición del organismo oficial encuestadores, campistas, analistas y procesadores, no publicistas para que midamos en conjunto la realidad del Estado. Porque el problema es que cada vez que nos dicen 24 por ciento de pobreza general y seis por ciento de pobreza crítica debe ser que nos están diciendo lo que ellos quisieran que fuera, pero no la realidad.

Ya sabemos que el INE es una agencia de publicidad, con un director como Elías Eljuri, encargado de maquillar todo lo inconveniente. Como es tan importante su misión nos gustaría contribuir para su reingeniería: que exista al lado de la gerencia de propaganda del Gobierno, una que se encargue de procesar y publicar todo lo que miden. Así todos ganamos. Venezuela, como dice un amigo, debe ser el único país del mundo donde la inflación aumenta y crece sin pausa, la producción se reduce y eso hace que haya menos pobres, donde la economía colapsa y la pobreza disminuye. Definitivamente es el país de las maravillas.

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