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Caracas, Viernes, 30 de Julio de 2010
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De la política de tránsito PDF Imprimir E-mail
Escrito por Luis Barragán   
Lunes, 08 de Marzo de 2010 07:39

altPadecemos la permanente provisionalidad que nos caracteriza, alguna vez históricamente superada. En lugar de transitar la vigente Constitución de la República, cuyo programa parece claro y necesario de realizar, vamos más allá con una andanza  que la traiciona. El oficialismo nos ha disparado hacia una transición a lo incierto, pues, violentándola, fabrica un modelo socialista hecho según el mandarriazo de aquellas coyunturas que amargan a  Chávez Frías. Incumplido cínicamente el programa constitucional,  a través de la legislación ordinaria o extraordinaria, literalmente  impuesta, sumada la crisis como respuesta a la crisis, toda una novedad en el periplo autoritario que cumplimos, las voces del gobierno nacional se ahogan entre sí para anunciar medidas tendientes a la formalización de un proyecto que únicamente se encuentra en la bóveda de la principal oficina de Miraflores.

Respeto al pensamiento constitucional del chavezato, surge la inédita consideración del texto fundamental como obra exclusiva y cambiante de las circunstancias, ya que ˆ alegan ˆ expresa un determinado momento del inmenso conflicto de intereses políticos, mas no sociales,  que atravesamos.  Lo curioso es que ni siquiera la imputan a la lucha de clases, quizá porque no ocurre en los términos de Marx o, de hacerlo, puede darles alcance, destacando únicamente la violencia como consagración y árbitro indiscutible de un enfrentamiento por siempre existencial.

Otra curiosidad, la postura sustancialmente más cercana a un Carl Schmitt, que convierte la Carta Magna en una suma y mudanza,  mudanza y suma, suma de mudanzas y mudanza de sumatorias,  de instantes  inexorablemente condenados a repetirse, pudiera hallar acogida en la propia oposición deseosa de facturar a Chávez Frías y únicamente a Chávez Frías, inventándose una transición fuera de toda constitucionalidad.  Por supuesto, debemos ir hacia una transición democrática que ˆ nunca será ociosa la redundancia ˆ transite la propia Constitución de la República que ha de ser tal, caminándola o recorriéndola exhaustivamente, ya que escapar de su fuerza gravitacional únicamente garantizará la fractalidad del totalitarismo, engañosa cuando aparenta la explosión y fuga  democrática que no es.

Los venideros comicios parlamentarios, se inscriben en una transición que es de tránsito por la Constitución, y no de parálisis y salto al vacío. Por supuesto, no hay fórmula perfecta, ni siquiera la que dijo revelarla un mensaje visto en días pasados, en una de las redes sociales, auspiciando el celebérrimo 350: Sun Tzu, Maquiavelo, voluntad de aquella y algunas obscenidades de rigor.

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