Banner

Caracas, Sábado, 04 de Febrero de 2012
Opinion
Noticias
Banner
La juventud y la política
Escrito por Fernando Facchin B.   
Sábado, 06 de Marzo de 2010 11:55

altEs necesario, válido e importante que nuestros jóvenes, quienes han demostrado durante toda la vida institucional de este país, un incalculable sentimiento de libertad y defensa de la dignidad, se incorporen al acontecer político, libres de pensar y actuar y que sus prioridades estén destinadas al desarrollo de su propio futuro y no supeditadas a manipulaciones políticas, a prebendas ni a posiciones ficticias, para aprovecharse de ellos coyunturalmente y luego abandonarlos a su propio destino, o para esclavizarlos políticamente en beneficio de los más bajos intereses particulares de quienes dicen ser sus "mecenas políticos", los aguerridos jóvenes que hoy dan la cara por la libertad deben separarse de las decadentes directrices de políticos desvencijados y expuestos a la juicio crítico de la historia.

Nuestros jóvenes, con el ardor y la inexperiencia propios de la edad, tienden a ser deseados por los políticos y partidos en decadencia. Su fuerza e ímpetu juvenil no puede ser despreciada, ni puede permitirse su manipulación por parte de quien pretenda prostituirlos, es el momento en que esa juventud se oponga a la aberrante práctica de la manipulación electoral.

Hoy nos enfrentamos al fenómeno de la prostitución política de la juventud que tiene su máximo exponente en los shows mediático, donde a todas luces se cambia una bandera de lucha por una supuesta oferta crematística, es lo que se puede deducir de los "espléndidos" actos de "proclamación", la idea, a mi parecer, es destruir el movimiento estudiantil que le hace daño a los viejos esquemas políticos, cuyos cálculos pragmáticos, derivados de sus propios sondeos de opinión, les son adversos; por lo que acceden a esa deshonesta postulación de inexpertos jóvenes en funciones política y donde los acólitos acompañantes se encargan de complementar el espectáculo con un celestinaje político que desvirtúa cualquier elemento ético y convierte la escena política en una farsa, en un circo cruel para quienes se permiten esa vulgar manipulación.

Mientras la política pretenda ser propiedad exclusiva de un partido y así la misma se mantenga secuestrada al servicio de sus intereses particulares, el oficialismo crece y se fortalece aprovechando la debilidad que implica el divisionismo interno, gracias a las facciones fascistas que operan como órganos "fundamentales" de la estrategia política.

Por tal razón, los verdaderamente demócratas debemos abocarnos, con seriedad y pluralismo unitario, para asumir una decisión política que es crucial para el país, con una especial significación histórica: derrotar las facciones fascistas nacionales y regionales, el caudillismo y la perversión política, la meta es derrotar todo caudillismo pernicioso y depurar la política, hoy gravemente desprestigiada, infestada de un caudillismo nacional y regional, que se auto proclama depositario de la voluntad popular, gracias al analfabetismo funcional de las grandes masas, siempre, rodeados de caudillitos domesticados. Parodiando la historia digo: En el teatro (político), se considera de mal agüero, vestir de amarillo probablemente porque Molière murió en el escenario vestido con ese color. Lo demás queda a la especulación de mis respetados lectores.

Hoy nos encontramos ante el eterno juego de los manipuladores mediáticos, donde el sistema de convivencia empieza a deteriorarse por medida de la soberbia de quienes se creen los dueños del esquema político gracias a unos resultados electorales coyunturales, producto de una unidad momentánea, votos ficticios para las elecciones parlamentarias.

Estoy convencido que para que exista caudillismo, tiene que haber masas atrasadas intelectualmente y desinterés por la patria y su futuro, que es el futuro de las nuevas generaciones, allí los que se aprovechan son los caudillitos domesticados.

El colectivo social que exige unidad sin resentimientos ni odios y no se puede ser ajeno al sentir de la voluntad colectiva.

Los partidos políticos deben tener mucho cuidado de no exponer a algunos jóvenes a un rotundo y prematuro fracaso electoral ni atentar impunemente contra unidad como base fundamental de las parlamentarias, hay que evitar el divisionismo que genera un clima de crispación y malestar por no entender que está prohibido fracasar el 26S.

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

El Carabobeño/OyN


blog comments powered by Disqus
 
Banner