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Caracas, Viernes, 30 de Julio de 2010
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Por quién doblan las cacerolas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Freddy Lepage   
Viernes, 05 de Marzo de 2010 07:27

altLa patética visita de Chávez a El Valle para conmemorar (?) con un mitin los 21 años del Caracazo, demostró de forma clara el deterioro sostenido del grado de aceptación de quien hasta hace poco gozaba del aprecio de las mayorías.

Sirvió para que el pueblo expresara su repudio a las arbitrariedades, imposiciones y pésima gestión oficial.

Por una parte, la presencia de los convocados (fundamentalmente empleados públicos obligados) fue escuálida y desalentadora. Me atrevería a decir que más bien parecía una marcha desorganizada y sin alegría, donde los asistentes no mostraban mayor atención a la destemplada y altisonante proclama del líder máximo de la revolución, quien hacia lo imposible para despertar el ánimo. Y, por la otra, permitió mostrar ­en vivo y en directo, y a pesar de los esfuerzos de VTV para disimular lo que ocurría­ el rechazo de los vecinos de una de las zonas populares más pobladas de la capital a la presencia, militarizada hasta los cuatro costados, del nuevo mesías continental. Las cosas se complican por cuanto se trata de sectores y barriadas urbanas que tradicionalmente mantuvieron un granítico apoyo político a los planteamientos del teniente coronel. Por cierto, vale la pena destacar que lo sucedido fue reseñado por pocos medios de comunicación.

El cepo de la autocensura comienza a dar sus frutos perversos...

Tan pronto se corrió la voz de la presencia del comandante en la zona, comenzaron a retumbar sonoras cacerolas vacías de la gente arrecha, cansada de tanta demagogia resumida en el repetitivo rosario de promesas incumplidas. Fue una protesta generalizada contra el pésimo gobierno de Chávez. Contra los apagones. Contra los cortes de agua que, cuando llega, lo hace en forma escasa y sin presión. Contra el alto costo de la vida, causado por las desacertadas medidas económicas que anulan las posibilidades de nuevos empleos. Contra la inseguridad personal que ha cobrado más vidas que cualquier terremoto. Contra la devaluación que convierte en sal y agua el salario y evapora las posibilidades reales de mejorar la calidad de vida.

Fue una muestra legítima del sentir colectivo reflejado en todos los sondeos de opinión realizados desde noviembre pasado. Seguramente, Chávez, en lo más profundo, se preguntaba, luego de finalizada la faena, por qué había ocurrido tal rechifla (nacida de lo más profundo del sentimiento de un pueblo que ya empieza a dar muestras visibles de fatiga, cansancio y repulsa, ante la figura desgastada del Presidente). ¿Por qué repican las cacerolas con tanta fuerza e insistencia? Vale la pena recordar la novela sobre la Guerra Civil Española de Ernest Hemingway, Por quién doblan las campanas, para intentar responder las angustias del mandamás de Miraflores: "Nunca preguntes por quién doblan las cacerolas, ¡doblan por ti!"... Son un reproche y, a la vez, una clarinada de alerta sobre lo pesado del ambiente, cuando nos encontramos a las puertas de un nuevo proceso electoral para elegir a los diputados a la Asamblea Nacional.

Llega la hora del soberano.

A llorar al valle...

Twitter: @freddyjlepage

El Nacional/OyN




 
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