Rescatar la educación democrática: nuestro esencial reto ciudadano
Escrito por Claudio Briceño Monzón | @CabmClaudio   
Miércoles, 31 de Marzo de 2021 00:00

alt“LA DEMOCRACIA parece haber triunfado en el mundo entero, por encima del resto de los regímenes políticos.

Los principios democráticos constituyen la única fuente de legitimidad en la inmensa mayoría de los Estados. Y parece muy lejano el tiempo en que, en virtud de la débil difusión geográfica de las formas plurales del pluralismo representativo, se lo consideraba un privilegio septentrional e industrial.”[1]

La verdad – la belleza y el bien. Según Platón la identidad suprema configura lo verdadero. 

La identidad suprema es la trinidad (bello–bueno–justo). Lo bello debe ser bueno y justo. Lo bueno debe ser justo y bello. Lo justo debe ser bello y bueno. Juntos en su triple identidad configuran lo verdadero.

Bello + Bueno + Justo = Verdad. Ningún hombre alcanzó jamás toda la verdad, ni la plena belleza ni el bien absoluto. Pero todos los hombres aspiran a obtenerlos porque existe en ellos la intuición de que están destinados a eso. Pues en tal cosa consiste la excelencia: en la tendencia a saber, a alcanzar la armonía, a ser mejores. Y tal es la principal función de la educación: movilizar hacia la perfección aun sabiendo que al hombre sólo le es dado alcanzar una presunción de ella, pero que está condenado a buscarla sin descanso.

En esa tarea, la historia tiene una función del más profundo alcance: establecer cuál es la naturaleza de lo social y cuáles son las formas y los mecanismos observables en ella. La teoría de la historia comienza, en consecuencia, por la teoría de la sociedad. Teoría de lo social y teoría de lo histórico son dos asuntos afirmadamente superpuestos. Lo que ocurre es que una teoría de la sociedad y una de la historia no pueden ser isomorfas. Esto quiere decir que no existe ninguna explicación de la historia que no tenga en sí misma una explicación de la realidad social. Si bien la sociedad y la historia son dos realidades intrínsecas no se confunden si son correctamente definidas. 

El conocimiento histórico, es condición de todos los demás conocimientos sociales; ello quiere decir que los supone. Desde nuestra mirada existencialista o pragmática: nuestra verdad, nuestra belleza y nuestro bien son reproducciones extremas, son caricaturescas visiones de rasgos ideales. Una cultura que recalca lo peor y sobreestima las dificultades de lo mejor es una cultura en peligro de disolución y extinción.

Sin embargo, en una apreciación realista de la situación actual del mundo debemos partir de la problemática que existe para luchar y derrotar los esquemas de poder interesados en mantener la actual situación y los prejuicios ideológicos que obstaculizan una educación que se proponga fines trascendentes. Concebido como un objetivo esencial, educar en un modo de vivir que incita en los ciudadanos la lucidez de considerar, de persuadir y de proceder a trabajar por el bien común de la sociedad. Esta educación debe impartirse desde las unidades más pequeñas de la geometría del poder: ciudades, pueblos, urbanizaciones, barrios, municipios, parroquias, distritos. Instruir en la vida democrática a los ciudadanos con opiniones plurales, afinidades que formen fluidas y diferenciadas amalgamas colectivas.

En definitiva, la democracia es el reconocimiento y el cultivo del pluralismo de proyectos ciudadanos y es una apuesta que solamente tendrá éxito en la medida en que cada individuo, cada comunidad, cada Estado; puedan poner en práctica sus ideales y sus intenciones a través de un impulso colectivo y decidido. Lo plural representa la opción por la libertad, la igualdad y la solidaridad. Es el reconocimiento de la diferencia en el respeto de las instituciones básicas, es el sentido de colaboración y de complementariedad que implica asumir una actitud de fraternidad: una virtud necesaria en las democracias actuales. 

La integridad es un enunciado que no excluye la diversidad. Es una cualidad intelectual que debe estar acompañada de la solidaridad y del imperativo de asistencia humanitaria, cuando sea necesitaría. Sin ellos, el pluralismo requeriría un soporte moral y político sustancial (del que carecemos). En plena pandemia, un presidente y su tren ejecutivo -incluido  el alto mando militar-, manifiestan anulada la solidaridad al vacunarse ellos primero que a los niños, los adultos mayores y el personal médico y sanitario. Un país donde sus gobernantes no piensan en el bien común es un régimen que está condenado a su destrucción.     

 Notas

| Miembro del Grupo de Investigación sobre Historiografía de Venezuela, de la Universidad de Los Andes. Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela por el Estado Mérida. Profesor Titular de la Escuela de Historia, Facultad de Humanidades y Educación, Universidad de Los Andes ULA, Mérida-Venezuela. Magister en Historia de Venezuela por la Universidad Católica Andrés Bello. Doctor en Historia por la Universidad Nacional de La Plata – Argentina. Jefe del Área de Geografía Departamento de Historia de América y Venezuela ULA, miembro correspondiente de Academia Nacional de la Historia por el Estado Mérida.

[1] Alain Rouquié. A la sombre de las Dictaduras: La democracia en América Latina. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2011, p.13 


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com