El angustioso vaivén
Escrito por Ricardo Ciliberto Bustillos   
Martes, 23 de Febrero de 2021 05:37

altHay días en que todo parece perdido. En innumerables ocasiones nos levantamos con una extraña sensación de ausencia, tristeza y apatía.

La vida en muchas oportunidades se nos presenta dura, incómoda y reluctante. Se dirá que es muy normal entre nosotros. Es posible. Lidiamos con momentos aciagos, horas difíciles, tiempos nefastos. Muchas amables remembranzas se ven obligadas a un diferimiento involuntario ante tantos sobresaltos e incertidumbre. Al fin y al cabo, la existencia se asemeja a una  rueda en la que, inevitablemente, a veces se está arriba, otras abajo.

La compleja situación del país no escapa – como si fuese un espejo a la medida- de la anterior reflexión. De vez en cuando atisbamos mejores coyunturas para empujar el cambio que la gran mayoría anhela, y en otras, con usual presencia,  sentimos el duro apretón por los preocupantes retrocesos y funestas circunstancias.

Hay ocasiones que taladran nuestro espíritu y ánimo cuando, valga el ejemplo, ponderamos  que la miseria de nuestra población sigue  su atolondrado galope. Por cierto, Leonardo Padrón ha escrito un artículo  que da cuenta de la precaria, cuando no ausente alimentación infantil, poniendo en el tapete el caso de una niña de seis años en el Estado Zulia. A cualquiera se le encoje el alma. Desconocemos si tal retracción sucede en algunos integrantes de las altas esferas gubernamentales.

También nos sacan de quicio, como decimos en criollo, la demostración de riqueza que alardean muchos funcionarios y sus familiares ante una colectividad que demanda salud, transporte, servicios públicos eficientes, seguridad, alimentación, educación y pare usted de contar. Es la desfachatez en su pleno apogeo. 

Hay días que llegamos a la triste conclusión que todo está perdido, que navegamos sin brújula, que todas nuestras buenas intenciones, incluso la posibilidad de llegar a algunos acuerdos políticos, solo son aspiraciones sin asidero, simples deseos o caminos intransitables.

Sin embargo, en este punto, estamos obligados a hacer un alto. No todo es negativo o contrario porque se han ganado  espacios importantes. Veamos algunos ejemplos: La denuncia e internacionalización de la “inexistente” democracia venezolana junto a los atropellos del régimen; el convencimiento de uno que otro grupo en el gobierno sobre lo imperativo de llegar a interesantes y respetables avenencias con la oposición; el hecho que se recomience a hablar de esfuerzos unitarios, de estudiar la ruta electoral, además de la disposición a levantarnos, una vez más, para continuar  por esta  intrincada travesía que nos permita rescatar nuestra  vapuleada democracia, hablan hoy de notables  impulsos y meritorios avances.

En política, las cosas no son fáciles. Hace falta mucho convencimiento, mucha esperanza. A veces hay la percepción de parálisis, detenimiento, retroceso y hasta de oscuridad. Otras, de avance, adelanto, progreso y de luz al final del túnel. 

En política - reiteramos- el vaivén, el arriba-abajo se cumple inexorablemente. Que esto nos causa angustia, también es cierto. No todos los días son asoleados y mucho menos de primavera. Pero hay que insistir. Vaya la lección que nos dejara la generación del 28 y sus posteriores incorporaciones por haber hecho hasta lo imposible para que, luego de 30 años de luchas y sacrificios, de aciertos y yerros, se pudiese establecer y consolidar un sistema democrático.

 En política, el tiempo no es preciso ni determinado. Recordemos entonces la sentencia del inolvidable escritor mexicano Amado Nervo:” La mayor parte de los fracasos nos vienen por querer adelantar la hora de los éxitos”. Continuemos persistiendo. No nos arrepentiremos jamás!!

|*|: Especial para www.opinionynoticias.com


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