Un triste papel
Escrito por Juan Pablo García | @juanpablogve   
Viernes, 20 de Noviembre de 2020 00:22

altRecuerdo que al finalizar el mandato de la Asamblea Nacional, por diciembre de 2010, Chávez castigó a sus diputados al obligarlos a sesionar

hasta las madrugadas para aprobar un reglamento  que le garantizara el control absoluto y cómodo del órgano, porque la oposición había ganado la votación popular aunque no se reflejara en la composición definitiva de la cámara por las trampas convertidas en ley (sobre-representación). Todos sus parlamentarios, añadido un elevado  porcentaje de los no reelectos, fueron forzados a la faena. Y, por supuesto, ya en enero de 2011, muy pocos contaron con un buen cargo público, a mayoría tuvo que conformarse con un sueldito ministerial si se movía, y el resto irse resignados para la casa.

Cuando llegó 2015, después de aguantar cinco años diligenciando un chance político, no todos fueron candidatos a diputados y la mayoría que logró colarse, perdió hasta la manera de andar. Entonces, otra vez, tuvieron que buscar por aquí y por allá, siendo los palanqueados los que tuvieron acceso a los grandes negocios.  Es difícil eso de entrar y de salir del círculo de los favoritos del capo de turno: tampoco todos caen en las listas para estas elecciones trapicheras de 2020 a la Asamblea Nacional.

Tanto nadar para morir en la orilla, reza el refrán: la mayoría de los actuales dizque constituyentes volverán a  sus casas después del triste papel, tras la falsa ilusión del irresistible ascenso político que les prometieron. Todos, por lo menos, con un  apartamentico adjudicado, un carrito chino que ni tendrán que pagar, pero resignados de nuevo a los negocios menores, muy conscientes de que los grandes o grandotes, les son completamente ajenos. Casi todos, sin haber “gozado” de la oportunidad de una “palomita” en el hemiciclo protocolar, porque ni hablar les dejaron.

Los constituyentes de 1999, se vieron forzados a dictar una Constitución a última hora, porque de 63  sesiones plenarias que hicieron, apenas, a última hora, 19 fueron para la primera discusión del proyecto y, ridículamente, 3 para la segunda (Lolymar Hernández Camargo, “El proceso constituyente venezolano”, Academia de Ciencias Políticas y Sociales, Caracas, 2008: 234). Pero, los falsos constituyentes de 2017-2020  no han tenido ni tendrá una sola sesión para que la gente sepa, al menos, quienes son o fueron.  Un triste papel de pendejos, valga acotar.


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