En Argentina y Bolivia no hicieron lo correcto
Escrito por Gerónimo Figueroa F. | @lodicetodo   
Sábado, 24 de Octubre de 2020 00:40

altEn política hay que tomar decisiones con coherencia y mano dura sin que importe quien o quienes resulten afectados.

En eso dio clases de primera línea Don Rómulo Betancourt como presidente de Venezuela entre los años de 1959 y 1963, cuando tuvo que enfrentar los residuos del perezjimenismo y la peste comunista que quiso inocular en nuestro país Fidel Castro Ruz, dictador rojo y asesino en masas de cubanos. Una cosa es ser demócrata respetuoso de las reglas y otra es ser pendejo al no tomar decisiones a tiempo para poner en su sitio a los enemigos de la democracia y la libertad.

Esto lo traigo a reflexión por lo ocurrido en octubre 2019 con el regreso de Cristina Fernández de Kirchner como vicepresidenta en Argentina y lo que acaba de pasar ahora en octubre 2020 cuando Luis Arce, un ministro de Evo Morales, acaba de ganar las elecciones presidenciales en Bolivia. En ambos casos, pareciera que las cosas no se hicieron como lo dice el librito. No hay dudas que fallaron las estrategias políticas, jurídicas y comunicacionales para terminar de rematar y consolidar el proyecto democrático, tal como lo hizo Don Rómulo Betancourt cuando le tocó enfrentar en Venezuela a quienes hablan en nombre del progreso para luego someter a los pueblos.  

En Argentina Mauricio Macri ganó las elecciones en 2015 e inmediatamente brotaron borbollones de aguas negras haciendo metástasis en las cloacas de la corrupción que durante dos décadas mantuvo represadas la familia kirchner integrada por Néstor, Cristina, sus hijos y todo el entorno corrupto del mal llamado peronismo. Apenas Mauricio Macri asumió el poder se reactivaron en tribunales los expedientes contra Cristina Fernández, sus hijos y colaboradores, relacionados con la corrupción y asesinatos, donde personas del mismo entorno declararon en tribunales como se desarrollaron los actos de corrupción contra los dineros públicos. Igualmente salieron a relucir las posibles conexiones de Cristina Fernández con el asesinato de un fiscal del ministerio público y el atentado contra una organización israelí a través del terrorismo iraní. 

En ese sentido no debe quedar dudas que fallaron las estrategias políticas y comunicacionales que impulsara el motor de lo jurídico que rematara faena y meter en una celda a Cristina, porque en ese entonces Macri dejó en manos inexpertas la política y la estrategia comunicacional. El hecho de que alguien por ser milenio maneje bien las redes sociales, no significa que sabe de política o de estrategia comunicacional. Tenían que apretar el hueso para llegar a la culpabilidad de Cristina. Pero una vaina es lo técnico y otra lo intelectual. Nadie puede meterse a brujo sin conocer las yerbas porque aplicaría aquello de zapatero a su zapato.

En Bolivia están a la vista los actos de corrupción contra los dineros del estado y violación de Derechos Humanos contra los bolivianos por parte de Evo Morales. En ese sentido la lógica dice que en estos crímenes financieros y violaciones de Derechos Humanos Evo Morales no actuó solo, que tiene muchos cómplices, incluyendo, posiblemente, al propio candidato presidencial ganador, a quienes la justicia boliviana nunca investigó. En los primeros meses vimos a la presidenta interina, Jeanine Añez, muy activa denunciando corrupción con la presencia de médicos cubanos en Bolivia y anunciando su expulsión de ese territorio, pero hasta allí. Nunca hubo un remate para sancionar a los culpables directos e indirectos por esa presencia cubana.

También vimos muy activa a la presidenta interina, Jeanine Añez, denunciando actos de corrupción contra los dineros del estado boliviano que fueron utilizados para regalárselos a un grupo de comunistas españoles encabezado por Pablo Iglesias, actual vicepresidente del gobierno español que preside Pedro Sánchez del partido Socialista Obrero Español, pero tampoco vimos un remate para aplicar justicia contra los implicados internamente y mucho menos para solicitar orden de captura internacional contra los españoles que habían estafado los dineros del pueblo boliviano. Todo se quedó en las denuncias realizadas por la presidenta interina, pero nunca hubo intenciones para que actuaran los tribunales.               

Igualmente vimos que la presidenta interina de Bolivia en los primeros meses del año de mandato, posiblemente aconsejada por algún “jalamecate” que nunca falta, también se dedicó a ser candidata presidencial, y esto en esas circunstancias no es recomendable porque hace que se descuiden los deberes para los cuales fue designada en ese cargo. ¡Claro! Después que se dio cuenta que las encuestas no la favorecían renunció a seguir jugando a ser candidata presidencial. Los gobiernos interinos deben tener claro que no son productos de un acto electoral donde el pueblo vota masivamente, sino de un vació de poder que es llenado de acuerdo a la Constitución Nacional. 

En cuanto a los números de 52% a favor del candidato del MAS-Bolivia y 48% repartido entre cuatro candidatos democráticos, es una demostración del histórico electoral que siempre tuvo Evo Morales como candidato presidencial del MAS-Bolivia. Por lo tanto, decir que el pueblo no cumplió o se vendió por cuatro reales, es una canallada contra ese 48% que voto por los demócratas. Quienes no hicieron su trabajo fueron los políticos al no elaborar estrategias para perforar ese histórico electoral del MAS-Bolivia. Igualmente no fueron capaces de ponerse de acuerdo para presentar una formula unitaria porque privaron los interese personales.     

Los gobiernos de Mauricio Macri en Argentina y Jeanine Añez, en Bolivia, nunca quisieron aceptar que el comunismo internacional trabaja las 24 horas del dia de los 365 días del año, como tampoco lo quieren aceptar el resto de los presidentes democráticos de América Latina. Es un aparato diabólico que no duerme porque su objetivo es la maldad contra la civilización occidental para imponer un modelo autoritario con diferentes caretas como los existentes en China, Rusia, Irán, Turquía, Biolorrusia, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Nicaragua y varios países de la Unión Europea. Todos estos regímenes actúan a veces como hermanos o como primos hermanos, y al final la solidaridad entre ellos es automática.    

Es indiscutible que la peste roja que contamina a Latinoamérica y parte de Europa, es alimentada con dinero de los venezolanos desde que el resentido social nacido en sabaneta de Barinas tomó el poder disfrazado de abuelita pero que inmediatamente se transformó en el lobo feroz para comerse a caperucita. En ese sentido es importante que el interinato venezolano tome nota de lo ocurrido en Argentina y Bolivia, para que termine de convencerse que no es lo mismo tener enemigos que adversarios. Con los adversarios se puede convivir porque existen hasta en la familia, pero con los enemigos no se puede cohabitar porque en cualquier momento te clavan la puñalada mortal. 

En Latinoamérica el Foro de Sao Pablo es el representante legal del comunismo internacional y el financista es el régimen chavo-madurista.

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