¿Cuál regreso a clases?
Escrito por Juan Pablo García | @juanpablogve   
Jueves, 17 de Septiembre de 2020 00:00

altNo hay escuela pública en pie que no haya sido objeto del bandidaje y son numerosas las instituciones de carácter privado que lo han experimentado.

Nada que agregar el feroz y descarado vandalismo que todavía acosa a la Universidad de Oriente (UDO), cuya biblioteca central, con sede en Cumaná, fue devorado por un criminal incendio. Nada se dice al respecto. Entonces, los planteles deteriorados, sin recursos didácticos, con los consabidos cortes de electricidad, sin agua, proclive a un deslizamiento o derrumbe, ¿están en condiciones para un regreso a las clases presenciales? ¿Cómo estamos en relación al equipamiento de útiles, uniformes, alimentación de la muchachada? ¿Quieren simular una vida escolar, liceísta o universitaria con los maestros y profesores que no tienen lo suficiente para trasportarse al inseguro lugar de trabajo, porque el sueldo  no les alcanza ni para comer? ¿O lo que quieren es activar las escuelas a como dé lugar, para que pronto las tome el Plan República a objeto de celebrar las falsas elecciones parlamentarias? 

Y no hemos hablado aún del COVID19 y de las nulas garantías sanitarias de un régimen que se ha tomado a la deportiva el asunto. En mi Venezuela querida hay muchísimas personas que no tienen ni un pedazo de tela o de trapito para ponérselo de tapabocas. Entonces, ¿cómo pedirle a los niños, nada más y nada menos que a los niños, que se apersonen en el aula para  correr un gigantesco riesgo, a sabiendas que los familiares no tienen ni para el tratamiento ni el sepelio?  Hay que ser bien descorazonados para un llamado semejante. Y ese llamado lo hizo la usurpación, entrando en contradicción consigo misma. Ahora se le ocurre que la enseñanza básica, fundamental e indispensable, se hará en casa, pero – desde que comenzó la pandemia – los pocos reales y el poco tiempo que les queda en el poder, lo invierten en armas, servicios de inteligencia y de represión, olviidándose por completo de eso que ahora llaman clases en casa. Porque en Venezuela, es una quimera la educación virtual, reducida al privilegio de pocos que logran la conexión.  Hay una enorme brecha digital que la UNESCO bien la ha caracterizado por falta de conectividad, de equipos electrónicos y de destreza, pero que, en nuestro caso, hay que sumarle dos o tres cosas más: no hay un servicio eléctrico confiable (no se sabe qué es peor, el corte o los bajones eléctricos que acaban hasta con una nevera);  el más sencillo teléfono inteligente, cuesta un ojo de la cara; es poca la capacidad de almacenamiento de tales equipos, susceptible de cualesquiera y costosas reparaciones.

En el presente esquema, como ocurre en otros ámbitos, no hay solución inmediata al asunto. La usurpación tocó techo en materia educativa, no da para más. Así como no da para más en materia de salubridad pública, muriendo por el coronavirus mucha gente y también por otras enfermedades que antes perfectamente eran curables. Luego, el esquema se agotó en exceso y la única solución inmediata es una ruta para cambiarlo. Esto no significa partidizar el drama educativo o el de la sanidad, pero sí sincerarlo políticamente, porque también la oposición tocó techo. Por ello, la Operación de Paz y de Estabilización (OPE) que respaldamos con firmeza. Ya no hay capacidad de nadie para correr la arruga. Por consiguiente, lo que está planteado es el regreso a la Venezuela misma que es la que estamos perdiendo.


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