Papá, ¿a cuántos matraqueaste hoy?
Escrito por Gerónimo Figueroa F. | @lodicetodo   
Sábado, 12 de Septiembre de 2020 00:39

altEn Venezuela es común, y supongo que en el resto de los países también es así, que cuando el padre o la madre llegan del trabajo, l

a esposa o esposo, hijos o hijas, pregunten, Papá, Mamá, como te fue en el trabajo, y la respuesta suele ser que “fue un poco dura pero afortunadamente y con el favor de Dios todo salió bien”. En el caso de policías, guardias y oficiales, no puede ser la excepción sobre la pregunta. Papá, Mamá, ¿Cómo te fue hoy?. No podemos asegurar como pudieran responder, pero suponemos que dirán “bien”. Sin embargo, de acuerdo a lo que pasa en las bombas gasolineras y el transporte de carga en las carreteras, la pregunta también pudiera ser, ¿a cuantos matraqueaste hoy?.

En ese mismo orden, dentro de nuestras especulaciones lógicas existen algunas respuestas que pudieran dar estos policías y guardias nacionales a sus hijos con “mucho orgullo”: “Mira hijo, mira hija. Hoy me mandaron para la bomba X a poner orden en una cola de carros que van a surtir gasolina, pero los dueños de esos vehículos tienen plata y el sueldo que yo gano no nos alcanza para cubrir los gastos de la casa, por lo que decidí cobrarles una pequeña cuota extra en dólares para permitirles llenar el tanque, y ganarme un dinero extra”. La respuesta también puede ser: “me mandaron para la alcabala tal por donde transitan muchas gandolas cargadas con alimentos y otras mercancías, y les cobramos un peaje para dejarlos continuar”. En la viña del señor todo es posible.    

Sin ninguna duda también, cuando estos niños hijos de policías, guardias y oficiales se reúnen en el recreo de la escuela y comentan sobre el trabajo que realizan sus padres. Los comentarios obligados pudieran ser: “Mi papá cobró a los dueños de los carros que fueron a surtir gasolina en la bomba X una cuota extra en dólares porque el sueldo que gana no alcanza para cubrir los gastos en la casa”. Otro comentario de esos niños pudiera ser: “a mi papá lo enviaron a la alcabala tal por donde transitan muchos camiones cargados de alimentos y para dejarlos pasar mi papá les cobra un peaje”.    

Sin ninguna duda qué en la cabeza de los hijos de estos policías, guardias y oficiales, hombres y mujeres, que todos los días salen a “ganarse la vida” cumpliendo con su deber de servidor público, hay miles de historias como esas, pero el espacio es muy corto para narrarlos todos. Sin embargo, mis apreciados y respetados lectores, ustedes o algún familiar por razones del destino que en alguna oportunidad pudieron ser víctimas del cobro de esa cuota extra en la gasolinera X o tener que pagar ese peaje en la alcabala tal, tiene suficientes elementos e inteligencia para completar otras historias. Es el legado de padre a hijo

Tampoco es de extrañar qué en las reuniones entre policías, guardias y oficiales, en los clubes de sus respectivos comandos o los botiquines de mala muerte donde pudieran acostumbrar tomar cervezas también surgieran los comentarios y competencias sobre quien ha matraqueado mas en las gasolineras o en las alcabalas. También deben comentar estos policías, guardias y oficiales, que “como los alimentos y otros gastos cada dia están mas caros, es necesario que esas tarifas que cobran en las gasolineras y las alcabalas deben ser revisadas para ponerlas en sintonía con los gastos de la semana, y porque “el comandante” que nos envía a esos puestos de trabajo cada dia pide mas y mas”. 

En ese sentido, y como todo pareciera ser una cadena de corrupción, es de suponer que los comandantes que envían a esos policías y guardias a las gasolineras y alcabalas para que se rebusquen y les pasen a ellos su buen a tajada, no solo los deben defender para que no los cambien de puestos, sino que a la hora de las evaluaciones para los ascensos y condecoraciones por parte de la comisión nombrada para tal fin, también los defienden y los apoyan para que sean favorecidos con las distinciones. Eso se llama hacer honor a la corrupción en línea recta de arriba hacia abajo.

Luego, al final del día. En cadena de radio y televisión vemos al comandante en jefe o al comandante de la fuerza felicitar a los policías, guardias y oficiales que han sido favorecidos con los ascensos y condecoraciones por haber “trabajado duro contra la delincuencia”. Pero lo mas bajo de moral es ver a estos delincuentes que se visten diariamente de policías y guardias, que para recibir tales “honores” se hacen acompañar por la familia, esposas e hijos, recibiendo con mucho orgullo las distinciones por los méritos logrados en el “cumplimiento del sagrado deber de servidor público”. Es el legado de padre a hijos. ¿Coincidencia o realidad?. Todo es posible.  

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