Del (mal) hábito de sentir
Escrito por Luis Barragán | @luisbarraganj   
Lunes, 10 de Agosto de 2020 00:00

altLa debacle humanitaria unida a la pandemia, requiere de la consolidación de un dato indispensable: la indolencia

" - Yo pensé al principio que a nosotros 

debía pasarnos algo parecido a los 

médicos - dijo entonces, mirándolo a los ojos -. 

Que después de un tiempo nos 

acostumbraríamos a la sangre.

- No, ojalá no nos pase nunca. A uno tiene 

que dolerle estas cosas, Conde. Y si un día 

no te duelen, entonces vete".

Leonardo Padura

("Pasado perfecto")

La desgracia (ajena) trastocada en costumbre, evitando a todo evento que nos alcance. Una constante violación de los derechos humanos que abona a la normalidad de un sistema cínico, pero también asombrosamente sincero por la torpe acrobacia de sus funcionarios.

Después de la recia represión de las protestas de 2014 y 2017, con sus consabidos y trágicos saldos, la muerte por hambre y por mengua, o las ejecuciones extrajudiciales, adquieren el visado de un régimen que sólo vela por sí mismo,  amalgamando a las mafias que lo concursan. En  los sectores populares, afianzada por estas dos décadas, se vive y se resiste  a la cultura de la muerte,  obrando el poderoso estímulo de la usurpación que los entiende como "territorios de  paz", aunque diga de incontables películas y seriales televisivos del capitalismo: la violencia es un espectáculo más vivo y cercano para el régimen que hará de su prolongación, un ensayo para las guerras internacionales por las que apostará.

La debacle humanitaria unida a la pandemia, requiere de la consolidación de un dato indispensable: la indolencia. Demasiadas noticias escabrosas, ayudan a la perversa pedagogía de un poder al que poco le importa que se sepa de tantos desmanes, siendo celoso únicamente respecto a quienes los protesten exigiendo responsabilidades o al menos, el nombre del tal Defensor del Pueblo que revela una institucionalidad sólo de pastillaje.

No hay libertad, pero tampoco caridad, pues, son inadmisibles en el trance desgraciado de la doble pandemia. Y, en  todo caso, si de culpables se trata,  dirá Miraflores que la oposición organizada es corresponsable por la suscripción de Juan Guaidó / Julio Castro de un inexplicable acuerdo que nos sorprendió en los suburbios del COVID19.

En la Cuba profunda,   forjada en los pelotones de fusilamiento, la guerra de Angola o las grandes hambrunas, como en la Venezuela que sigue el libreto,  hay todavía resistencia a la aceptación de una normalidad que no es tal.  El célebre detective de Padura, Mario Conde, así lo conversa con el Capitán Jorrín, interpelándonos inmediatamente.

Ilustración: Rick Veitch

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