Del partido digital
Escrito por Luis Barragán | @luisbarraganj   
Miércoles, 05 de Agosto de 2020 00:00

altUna novedad, por entonces, desde mediados de los años noventa del veinte, trabajamos sobre la virtualización del ejercicio ciudadano y,

específicamente, político. Numerosas notas hallaron cauce en los diarios El Globo y Economía Hoy; algunos esbozos, nos ocuparon en El Nacional y en Venezuela Analítica, añadida la guerra no convencional,    hasta plantear sendos proyecto de leyes que recordamos al contribuir a la contención del propósito oficialista de mediatizar definitivamente la interconectividad en Venezuela (https://www.youtube.com/watch?v=daAf18tfy2M).

Las más recientes herramientas tecnológicas, en el país que todavía empleaba masivamente el correo postal, asomaban las distintas posibilidades para una discusión de los asuntos públicos que forzaría a una modalidad alternativa en la definición y funcionamiento de los  partidos políticos y de las organizaciones de la sociedad civil. Expresiones éstas que ni siquiera exhibían un portal propio, por lo que sugeríamos una urgente reforestación digital que abriese canales a una necesaria y elemental participación de sus asociados.

Partimos de la noción aportada por Norberto Bobbio, respecto a la reindustrialización política del país, cuyas instituciones ya quebrantadas no sospechaban de la devastación del siguiente siglo. Y hubo suficiente claridad en torno a la virtualidad que no se explicaba sin el mundo real, constante y sonante.

En los días que corren, en el contexto abusivo, arbitrario e inconstitucional del Estado de Excepción que ha dictado la usurpación, so pretexto de la pandemia, con desiguales resultados, sumada la incursión de los laboratorios de guerra sucia, los partidos han apelado a la interconectividad para sostener una identidad que, además, se deshace en la calle, en no pocos casos. Fenómeno contrario, Vente Venezuela se ha fortalecido en las redes, entendiéndolas como una prolongación de la realidad fáctica, multiplicando las posibilidades de intercambio y participación, evidente en sus precursores esfuerzos de debatir la situación del país que no tarda en traducirse en iniciativas palpables y concretas.

Importa recordar dos notas, por lo pronto: por una parte,  no se explica el flujo interneteano sin las libertades que le dan sentido, por lo que jamás podemos alcanzar la más elemental idea de partido, de la política y de la ciudadanía digitales, con el peso del Estado sojuzgador que las conateliza. Esta sola circunstancia, nos impele a la necesarísima liberación de la Venezuela sofocada en las mismas entrañas de las fibras ópticas y de sus comunicaciones satelitales, por un régimen que supo tempranamente de las ventajas de un cadalzo electrónico que ha perfeccionado con el tiempo.

Y, por otra, sólo se entienden las realizaciones del mundo virtual en solfa con las del mundo real. Al respecto, tenemos una experiencia acumulada, y muy bien traemos a colación, por ejemplo, la capacidad de convocatoria de María Corina Machado, desde principios de 2014, cuando el constante llamado difundido por Twitter, también se tradujo en acciones específicas de calle, marcando una pauta diferente al uso intensivo del teclado.

Ilustración: Julio Pacheco Rivas (2006).

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