Justicia en tiempos de coronavirus y la responsabilidad de proteger
Escrito por Luis Marcano Salazar | @LuisMan69753125   
Domingo, 29 de Marzo de 2020 08:06

altToda acción tiene sus consecuencias. La literatura universal demuestra, como muchas otras realidades, que una acción delictiva siempre producirá

un resultado desfavorable para los actores. La novela del escritor ruso Fedor Dostoievski “Crimen y Castigo”, narra la trágica vida de un joven, que pensándose superior a sus congéneres, comete asesinatos y luego de ser castigado entiende que debe someterse a las leyes, que son realmente superiores. Esto ocurre con la mayoría de los convictos cuando ya es demasiado tarde. Parece que la luz de la conciencia les llega cuando la libertad ya no es un privilegio. En estos tiempos que vive la humanidad de una terrible epidemia que acosa la libertad de millones de personas impidiendo su libre tránsito, pareciera que la tierra con sus potencias espirituales estuviese defendiéndose del crimen ecológico que ha cometido la humanidad contra ríos, especies animales mamíferos y acuíferos e inmensos pulmones naturales expresados en sus bosques, mares y ríos. El hecho cierto es que, algo está ocurriendo en el planeta. El bien se ha levantado contra tanta injusticia ecológica y ha reaccionado. Esto parece estar ocurriendo también en el ser humano. 

Cuando la comunidad internacional, aparentemente había desviado su atención de los desmanes que a diario ocurren en la Tiranía que azota a los venezolanos, y parte de la diáspora se lamentaba que la epidemia del coronavirus, daba la impresión de que Nicolás Maduro se había salido con la suya y, que gracias a la calamidad humanitaria, permanecería muchos más años dañando a los venezolanos, surgió la acusación del departamento de Justicia de los Estados Unidos, en donde, como consecuencia de una investigación de casi dos décadas, se anuncia al mundo que Maduro y sus cómplices son requeridos con recompensa de amplias cantidades de dólares para su aprehensión. Así como el pulmón del mundo, de la tierra madre, respiró del daño humano contra el ecosistema por el coronavirus, la diáspora venezolana y millones de familias, respiraron por esta designación penal, y dieron gracias a Dios. 

Sin embargo, el criminal de Maduro y sus cómplices, atrincherados en una nación secuestrada, no parece tener ningún remordimiento como así lo hizo el protagonista de la novela del escritor ruso. Todo lo contrario, amenaza a la sociedad con “barrerlos” si es capturado y al presidente interino Juan Guaido le promete la muerte. 

Resulta que la Fuerza Armada Venezolana, luego de esta acusación por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, se convertirá en una gran banda delictiva si no entrega a Nicolás Maduro. Debe aclararse que no tiene nada que ver, las acciones políticas del Gobierno Federal Americano, con las decisiones de los Tribunales federales que actúan conforme a Derecho y justicia. Es impensable que Donald Trump, levante un teléfono para girar instrucciones a un juez estadounidense, para ordenar la detención de alguna persona, como lo hizo Chávez en su época y Maduro en el pasado muy reciente, contra los magistrados designados por la Asamblea Nacional en el 2017. 

La división de poderes en Estados Unidos es una realidad histórica, que sirvió de fundamento a la lucha de los derechos civiles en los años sesenta y aún sustenta el estado de derecho de cada ciudadano que se sienta vulnerado por algún acto hostil contra su persona.

El concepto clásico de justicia, “darle a cada quien lo que le corresponde, su derecho”, cobra vida en esta realidad. La tierra está respirando un poco y deja una profunda reflexión en la humanidad que, frente a la epidemia, el planeta ha reaccionado: delfines en Venecia, bajos niveles de contaminación y múltiples especies animales que invaden las calles deshabitadas.

Así como el planeta recobra un espacio de vida, los venezolanos hemos respirado. Los delincuentes que han secuestrado a Venezuela tienen sus días contados. Venezuela se está limpiando y la Comunidad internacional ya tiene una estructura jurídica para implementar el principio de la Responsabilidad de Proteger R2P.

Maduro rendirá cuenta a la justicia de los Estados Unidos por sus actos de terrorismo y narcotráfico, eso está seguro en su destino, pero, quedará una larga fila de causas pendientes, dentro de Venezuela y en Europa, en donde deberá rendir cuenta de actos cuyas consecuencias, le garantizarán el mismo destino que a Noriega. Por la Sangre de Oscar Pérez y de más de un centenar de familias venezolano-europeas. Justicia es limpieza.


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