Gobierno de transición con reglas políticas claras
Escrito por Gerónimo Figueroa F. | @lodicetodo   
Sábado, 03 de Agosto de 2019 10:10

altEn los últimos días, aunque no de forma oficial confirmado por ninguna de las partes, hemos visto en las páginas web y otros medios de comunicación social,

noticias sobre unas posibles elecciones presidenciales donde los candidatos serían el gobernador de Miranda Héctor Rodríguez en representación del régimen madurista y Juan Guaidó en representación de la oposición venezolana sin que haya terminado la usurpación. Eso para algunos pudiera resultar lógico y aceptable pero para una cantidad importante de venezolanos pudiera considerarse como un acto antidemocrático porque no estarían tomando en cuenta la opinión de sectores políticos importantes que hacen vida en Venezuela y en el exilio.   

Si en la isla de Barbados con la participación de gobiernos extranjeros que no conocen la idiosincrasia se decide quienes deben ser los candidatos sería un irrespeto a la inteligencia venezolana y ahondaría mas las divisiones entre los factores democráticos, especialmente cuando algunas personas como Rafael Poleo, quien como patrono de la industria periodística nunca respetó las normas que rigen la relación obrero-patronal están metiendo su cuchara en la sopa diciendo que solo los cuatro partidos que controlan la Asamblea Nacional pueden poner las reglas para la transición. En una transición no es conveniente de de las parlamentarias de 2015 cuando ocho millones votamos con la tarjeta de la manito y los jefes de cuatro partidos políticos se cogieron el coroto. 

En ese sentido el sector del presidente Guaidó que es el dialogante debe consultar y tomar en cuenta la opinión de los otros sectores importantes de la democracia venezolana que lo apoyan pero que no están en su entorno cercano. Si eso no ocurre se pudiera correr el riesgo que haya varias candidaturas opositoras ejerciendo el derecho que proporciona un acto democrático como ese. Igualmente, lo mismo puediera ocurrir si los chavistas no maduristas deciden postular un candidato que los represente electoralmente, tomando en cuenta que el magnate Rafael Ramírez desde hace tiempo anda en campaña electoral.

Sin embargo, de producirse ese escenario, aunque estamos convencidos que Maduro jamás aceptará unas elecciones libres como están los demócratas europeos, estadounidenses y latinoamericanos acostumbrados a realizar, pero dando el beneficio de la duda de que chinos y rusos, algo que tampoco creemos, presionaran y Maduro acepta las elecciones libres, en ese sentido hay que establecer ciertas reglas que se deben cumplir inmediatamente. Lo primero que hay que hacer a lo interno es presionar para nombrar un nuevo CNE no partidista de ningún lado, libertad de todos los presos políticos, regreso de los exiliados y que voten todos los venezolanos donde estén residenciados en el exterior. 

Hacer una enmienda donde quede claro que el mandato presidencial debe ser por seis años sin relección, o de cuatro años con una sola reelección inmediata. Esa norma debe aplicar también para gobernadores, alcaldes, legisladores nacionales y regionales. Hay que evitar que los mandatarios se eternicen hasta la muerte, convirtiéndose en reyecitos y dueños del poder que tanto daño ha producido en los últimos 20 años como ocurrió con el intergaláctico. Igualmente, también evitaría que las nuevas generaciones sean capadas políticamente y puedan aspirar a los liderazgos como un proceso natural en las generaciones de relevo para fortalecer la democracia.        

Igualmente, si a lo interno de la oposición democrática venezolana se decide apoyar la candidatura de Juan Guaidó y resultara ganador como sin duda así ocurrirá, el compromiso debe ser liberarlo inmediatamente de disciplina partidista, que su gobierno sea de transición y unidad nacional por uno o dos años con prohibición expresa de aspirar una relección inmediata, pero sin que esté negada para el futuro después que deje el poder. Para eso la Asamblea Nacional debe aprobar una enmienda constitucional dejando todo claro para evitar malos entendidos.

Luego ese nuevo CNE debe convocar otro proceso electoral para legitimar todos los cargos de elección popular, incluyendo el de presidente de la república, con participación de todos los que quieran y como quieran de acuerdo a las reglas electorales y democráticas. Que no haya inhabilitaciones ni persecuciones políticas. Unas elecciones donde el pueblo con su voto se quien decida los cargos a elegir y donde el presidente de transición no haga campaña a favor de ningún candidato.

 

UNETE A: @lodicetodo

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