Noruega
Escrito por Alexis Aponte | TW: @alexisaponte14   
Martes, 21 de Mayo de 2019 06:14

altFueron muchos los sorprendidos al conocerse la noticia sobre una delegación de la oposición venezolana invitada por el gobierno de Noruega,

en gestiones de contacto para una negociación  tentativa sobre la crisis venezolana. En dicha representación se ha nombrado a Gerardo Blyde, Fernando Martínez Mottola y Stalin González. En seguida, un sector de la oposición cerró filas, criticando esa iniciativa y de inmediato le indilgaron una serie de epítotes negativos, que por respeto a esas personas no repetimos. 

En principio queremos dejar constancia que conozco a Gerardo Blyde, abogado brillante, parlamentario destacado, alcalde eficiente, honesto y político serio de alto quilates. De Fernando Martínez Mottola, podemos certificar que es un excelente, profesional, empresario, ha sido ministro y su persona se cita sin mácula que ya es bastante en Venezuela. Fue uno de los que crearon las bases de una Venezuela con cimento tecnológico, el cual fue ejemplo en América Latina. De Stalin González, es un joven político, que en los últimos tiempos, y más en la era de Juan Guaidó, ha demostrado valentía y carácter en su posición frente a este desgobierno y luchado por un cambio político en el país igual que el resto y cada quien en su estilo.  

Juan Guaidó, quien ejerce como presidente de la Asamblea Nacional y ha sido nombrado por la citada Asamblea como presidente interino, ha declarado a medios nacionales e internacionales, que todas las opciones para la solución de la crisis venezolana “…están sobre la mesa.” Por lo tanto, cualquier político que quiera resolver o aportar a buscar una solución a esta tragedia, está en la obligación de recurrir a cualquiera de esas opciones. 

Esa es una decisión enmarcada dentro de la Teoría de Juegos, para lo cual debe tomarse en cuenta, no solamente al adversario, sino también probabilidades de éxito, costos, tiempo y pertinencia de la jugada. 

Las opciones que se encuentran en el tablero tienen que evaluarse e intentar su desarrollo, algunas no darán los resultados esperados, otras lograrán pequeños logros, algunas lucirán atrevidas, otras serán racionales y lógicas, pero esas es la política, el arte de la negociación, el camino de lo imposible, la ruta del menor costo posible. Ninguna está desvinculada de otras decisiones, porque tienen que tener un objetivo común. En otras palabras, lo que está en juego, es la estrategia para lograr lo propuesto. La estrategia puede cambiar y está en función del momento, (timing) de la reacción del adversario, de las oportunidades, disponibilidad de recursos y aliados,  y de nuestra propia capacidad para enfrentar y desarrollar ciertas habilidades. 

La selección del equipo de contacto es clave, porque no solamente se requiere profesionalismo, capacidad de negociación, conocimientos y compromiso con el objetivo del sector que representan. La rectitud y  honradez de estos venezolanos, merecen un voto de confianza y apoyo en este proceso en el cual tienen mucho que perder. Recordemos que el último intento fracasado  de negociación en República Dominica, ha significado para el jefe de la misión de la oposición, Julio Borges,  ser víctima de amenazas y su exilio inmediato, al oponerse a firmar un acuerdo nocivo para la causa democrática so pena de ingresar a las ergástulas del gobierno. 

No podemos dejar de comentar la crítica de algunos sectores, lo cuales  vociferan y se molestan con esta iniciativa, en una demostración que en este país no hay polarización política, porque el gobierno escasamente llega a un 10% de aceptación. Lo que existe en un pequeño grupo de la oposición, son posiciones extremas que no aceptan sino lo que ellos consideran su verdad y que no están dispuestos a explorar otros caminos en la solución de la crisis venezolana. 

Lo peor, todos están de acuerdo en la naturaleza del régimen, todos han asumido diversas opciones que no han logrado el objetivo esperado (no estoy diciendo que hayan fracasado, porque la lucha política es una continuidad de hechos), casi todos coinciden en la necesidad de una convergencia de unidad de todos los partidos, actores, grupos de interés, incluso partidarios del gobierno para poder lograr una estabilidad política, estabilización económica y prosperidad futura. Pero, hay grupos y personas que solo quieren que se haga, lo que ellos quieren y no hacen.  

La realidad es una sola. Venezuela es una tragedia económica, social y política. “Nunca hemos estado peor que ahora…” dice el común de la gente. Esto requiere una solución urgente, sino queremos seguir contabilizando fallecidos por hambre y enfermedades. Tenemos que recuperar la economía, el salario real y crear oportunidades con sentido de urgencia, para acabar con la diáspora  y la disolución de la familia venezolana. Se requiere y es una necesidad perentoria.  un gobierno que se proponga acabar con la hiperinflación en un tiempo record y así poder empezar a recuperar la confianza de la gente en sus gobernantes. 

Por todo ello, saludamos cualquier iniciativa posible y realista (no se trata de avalar decisiones  ingenuas e inocentes) porque una de las tareas de un político, de un luchador social, es procurar las mejores soluciones a la población, en el menor tiempo posible, al menor costo social y con la mejor combinación de recursos y capital social. 

Siempre hemos dicho; la economía no espera. Ahora decimos, la sociedad no espera, las necesidades se agudizan y se resume en: hambre, niños desnutridos, ancianos en situación de precariedad, el desastre de los servicios públicos llegó a Caracas y no se ve vestigios que se estén tomando decisiones para revertir este caos. Un país que no lo es, y cada día se parece más a un pueblo sin ley. Por eso apoyamos la decisión de cualquier jugada que se encuentre en el tablero. Por supuesto hay riesgos, pero díganme una que no lo tenga.  

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