La destrucción de un país
Escrito por Alexis Aponte | TW: @alexisaponte14   
Martes, 19 de Marzo de 2019 06:39

altLo que está sucediendo en Venezuela es propio de la barbarie.

Por un lado un ejército de bárbaros: llamados colectivos sembrando el terror a cualquier disenso democrático, protegiendo y muchas veces aupando a todos aquellos que atenten contra la propiedad privada. Dicen que personajes del gobierno han liberado en forma condicional y armado a presos comunes, para que hagan las veces de muro de contención y represión contra la oposición nacional e internacional, si esto es cierto, es de suma gravedad y una tentación para delincuentes que no tienen parámetros de buen comportamiento. 

Si es la economía venezolana, el desastre económico medido a través de algunas variables macroeconómicas, tales como: el  Producto Interno Bruto, hiperinflación, deterioro del salario real,  caída del consumo, desempleo, cierre de pequeñas, medianas y grandes empresas,  no pueden ser para nada alentador. 

A nivel social: los Indicadores socioeconómicos grafican la escasez de comida, medicinas, gasolina, gas, agua y energía eléctrica con todas las consecuencias en materia de desnutrición de la población, la disminución de la esperanza de vida, el incremento de la mortalidad infantil, aumento de la mortalidad en personas mayores, como un efecto de la falta de atención médica, exámenes, medicamentos y tratamientos especializados. Toda una tragedia económica y social que convive y presiona a nuestra sociedad. 

Por si fuera poco, se produce un apagón de la energía eléctrica de casi 100 horas que terminó de paralizar al país. Las consecuencias no se hicieron esperar. Esto afectó de inmediato a todo el sistema de transporte y distribución de agua potable a nivel nacional, con igual resultado para la dotación de gas a nivel industrial, comercial y hogares. 

Las consecuencias sociales eran de esperarse. De inmediato comenzaron  a producirse saqueos de negocios, no solamente en busca de comida, sino también,  delincuentes que se dedicaron a desvalijar empresas distribuidoras de productos tecnológicos, industriales, ferreterías, ventas de ropas, zapatos, tiendas deportivas y todo aquello que tuviera algo de valor de cambio. 

El caso más típico resultó ser el estado Zulia, que viene sufriendo los avatares de un servicio de luz eléctrica errático, de suministro de agua potable discontinuo y una oferta de comida y medicinas muy precaria. Si la situación era difícil para el zuliano, ahora es crítica, después de la destrucción de toda la red comercial del estado. 

Según estimaciones de algunos gremios que agrupan a los comerciantes de la zona, el 75% del comercio de la ciudad de Maracaibo fueron saqueados. En el Centro Comercial La Chinita  de 350 locales, 200 fueron saqueados, de los cuales 70 o más tienen pérdidas totales. Con el agravante, aquellos que estaban asegurados, el valor en bolívares de las pólizas no cubre  la reposición de los inventarios sustraídos y los daños causados a la propiedad. 

Algunas empresas especializadas estiman las pérdidas en US$ 900 millones, lo cual representa un 1% del PIB. Otros estiman una cifra superior a los US$ 1.000 millones. Monto  que no se puede recuperar, porque el gobierno no tiene el dinero ni el interés en apoyar a estos comerciantes que lo perdieron todo. Por otro lado, la banca nacional no tiene el músculo financiero, debido a las recientes medidas monetarias erráticas en materia de encaje legal por lo que no tienen la liquidez suficiente como para auxiliar  tal situación. 

Otra de las consecuencias graves  para el estado Zulia, gira en torno a una mayor escasez de comida para los próximos días. Destruida la red comercial, es en la práctica imposible dotar de un mínimo de bienes para la población. El temor a que se repita lo vivido, la inseguridad en ciernes para todo emprendimiento, conmina a todo aquel con una iniciativa a ser conservador y esperar mejores tiempos. 

Otra implicación  producto del apagón difícil de cuantificar,  son los daños al patrimonio familiar tales como el deterioro de los aparatos eléctricos, la comida perdida y las averías a los bienes en condominio; tales como ascensores, bombas de agua, puertas eléctricas y sistemas de alarma. Estos desperfectos fueron comunes para comerciantes de bienes perecederos; mataderos, cadenas refrigeradoras, carnicerías, laboratorios, clínicas que dejaron de funcionar. Las pérdidas por estos conceptos, fueron incalculables a nivel nacional. 

Hay otros daños que no son fáciles de asignarle un monto, producidos  por la inseguridad personal, las expectativas y la incertidumbre socioeconómica.  Los saqueos,  el largo apagón eléctrico, la ausencia de agua potable y de gas, afecta nuestra psiquis, creando un trauma psicológico (los daños post traumáticos). No es para menos, la población  acaba de  vivir una realidad cruel y aterradora: no solamente tenemos una economía destruida, sino el país y todo su sistema eléctrico, de distribución de agua y de gas está en el suelo. En otras palabras, toda nuestra infraestructura de servicios está destruida

No sabemos cuándo se va repetir lo vivido. Cuánto va durar el no tener servicios de luz y de agua en una nueva réplica.  No poder tener bienes como carne o cualquier otro en calidad de reserva, porque el riesgo de perderlo es elevado. Tener la certeza, que lo más probable, es que se repita con todas las consecuencias aún mayores de un país arruinado, pero esperanzado que clama por un cambio.

Venezuela está urgida de una solución política, para poder desarrollar políticas económicas y sociales que estabilicen nuestro país. Sin una solución política, no hay política económica y social que valga. Dada la situación en la cual nos encontramos, no es suficiente la ayuda humanitaria. Se requiere de un plan humanitario de recuperación económica y social a corto, mediano y largo plazo.  

alt 

 

  

 

 

 

 


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com