De la crítica leal y necesaria
Escrito por Luis Barragán | @luisbarraganj   
Lunes, 04 de Febrero de 2019 00:00

altNada casual que el parlamento constituya un eje importante de las tareas adelantadas por la oposición democrática,

lo cual significa – ante todo – el reconocimiento de la pluralidad, de la crítica y, en última instancia, de la deliberación. El fenómeno contrasta evidentemente con las pautas de una dictadura, cuyo enfermizo monólogo ha acelerado su descomposición, pendientes todavía por descubrir el alcance de las nefastas consecuencias que ha generado.

Existe un consenso básico en torno al papel que ha asumido Juan Guaidó en las actuales circunstancias, asumido el que siempre fue un inevitable interinato, como respuesta definitiva al mandato popular recibido en 2015 y, relanzado, en 2017, mediante consulta pública.  Consenso que admite cualesquiera observaciones, matices y versiones capaces de sintonizarlo con las inalterables realidades en curso.

Buen ejemplo, todos coincidimos en la necesidad de una Ley de Amnistía que, además, reconozca los esfuerzos y sacrificios de las personas sometidas al oprobio del régimen, pero si no fuese por una ciudadanía avisada, disconforme y alerta, el proyecto seguramente podría incurrir en errores nada garrafales. De haber aceptado el planteamiento inicial, permitiendo contrabandos,  resultarían beneficiados los delincuentes de lesa humanidad, como los mafiosos de la corrupción, que apuestan por fórmulas que los salven, garantizándoles una impunidad que nos resultará cara, pues, no quepa duda alguna, después recobrarán sus fuerzas y volverán para repetir sus desafueros.

Una transición, como la que está en sus capítulos iniciales, debe hacerse todo lo mejor que se pueda y, si la aspiramos transición democrática, ha de llevar el signo de la libertad. Hay una crítica leal y necesaria que ayudará a su perfeccionamiento y luce imposible remediar o intentar remediar la coyuntura actual apelando a los recursos y mecanismos que son muy propios de la dictadura de la cual deseamos salir.

Vale el ejemplo histórico, pues, nadie duda de las bondades de aquella transición de 1958 que, a pesar de las inmensas dificultades que sorteó, se hizo en un clima libérrimo. Empero, reparemos en un detalle: esa transición se dio, y la que cursa en 2019, está por darse; faltando poco,  alrededor del esfuerzo institucional de la Asamblea Nacional que no deja de ser tal: el foro por excelencia del país.

 

 

 

 


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com