Por un frente de resistencia antidictatorial
Escrito por Antonio Sánchez García | @sangarccs   
Jueves, 08 de Noviembre de 2018 00:00

alt“La palabra colaboracionismo deriva del francés collaborationniste, término atribuido a todo aquello que tiende a auxiliar o cooperar con el enemigo.

Entendida como forma de traición, se refiere a la cooperación del gobierno y de los ciudadanos de un país con las fuerzas de ocupación enemiga. La actitud opuesta al colaboracionismo -la lucha contra el invasor- es representada históricamente por los movimiento de resistencia.” Wikipedia.

La decisión de alta política asumida por María Corina Machado, en representación de esa casi unánime mayoría ciudadana que tiene perfecta conciencia del profundo mal que le acarrea al país la permanencia de Nicolás Maduro al frente de las fuerzas del Estado venezolano, que usurpa en obediencia y para bien de la tiranía cubana, y que repudia todo diálogo con el tirano por colaboracionista, malévolo e infructuoso, conciencia extendida al resto del mundo con excepción de los gobiernos y movimientos alineados junto a la tiranía, como España, China, Rusia y sus naciones subordinadas, de no aceptar ni sumarse a alianzas con los socios o colaboradores de la tiranía no obedece, como lo señala en una entrevista con la dirigente de VENTE el corresponsal en Venezuela del periódico El País de España, a su “intransigencia”.[1] Digamos: a su voluntarioso, tozudo y porfiado capricho. ¿Cómo habría de aliarse María Corina Machado con Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Avanzada Popular y personajes como Luis Florido, Timoteo Zambrano o Henrique Capriles y todos quienes obedeciendo los dictados de sus mezquinos intereses le dieran un espaldarazo en nuestra Asamblea Nacional a las gestiones de Rodríguez Zapatero negándose a declararlo persona non grata? Vale decir: ¿convalidando otro diálogo más sin otra justificación que garantizar la sobrevivencia de la tiranía? ¿Y la debida recompensa pecuniaria al servicial ex presidente de España? ¿El mismo que acompañara al Rey Juan Carlos cuando éste mandara a callar al jefe del hoy tirano de Venezuela, Nicolás Maduro, el teniente coronel Hugo Chávez, en una encuentro de Lima?

Intransigencia, sí: pero altamente política, indispensable frente a la pusilanimidad, la cobardía y la traición de quienes se niegan e impiden sumarse a la masa crítica que exige la salida de Maduro en el más corto plazo. Y que si no hubiera sido traicionada desde siempre por el colaboracionismo Venezuela ya sería un territorio liberado.

Brasil nos acaba de dar una demostración clara, palpable y categórica de la voluntad libertaria y altamente intransigente de quienes rechazan seguir sometidos a los dictados de Cuba, del Foro de Sao Paulo y todos sus gobiernos, partidos y personalidades, miembros de la Internacional Socialista, así como también a los del colaboracionismo de la progresía latinoamericana y mundial. Mayor prueba de la sintonía de las nuevas tendencias libertarias imperantes en el mundo con las fuerzas democráticas representadas en Venezuela por María Corina Machado, imposible. Son tendencias claramente adversas al tarifado colaboracionismo de Zapatero, de Pedro Sánchez, de Pablo Iglesias y las fuerzas regresivas del populismo separatista español. Son fuerzas que, como lo ha señalado reiteradamente Jair Bolsonaro, se oponen y se opondrán por todos los medios y con todas sus fuerzas a la dictadura venezolana. Para proceder a desalojarla cuanto antes del poder. Posición adelantada desde su alto cargo por el uruguayo Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en manifiesta expresión de la voluntad de los pueblos hermanos de América Latina. Asqueados de tanta tolerancia y tanta colaboración con el régimen tiránico de Cuba y sus satrapías.

El problema no es, por lo tanto, encontrar y definir las razones que determinan la línea política estratégica absolutamente “intransigente” de María Corina Machado, que la obligan a negarse a pactar con el colaboracionismo de AD, UNT, AP y sus dirigencias. El problema radica en preguntarse por las razones que impiden la unidad de dichas fuerzas con VENTE, ABP y SOY VENEZUELA. Digamos: que las fuerzas que aprobaron declarar persona non grata a José Luis Rodríguez Zapatero no se desliguen del colaboracionismo y den un paso al frente hacia una unidad estratégica como la que uniera en 2014 a Leopoldo López con Antonio Ledezma, María Corin Machado y sus respectivos partidos. Alianza que fuera capaz de lograr las mayores movilizaciones en la historia de la dictadura y que sólo el encarcelamiento de López y Ledezma, primero, y los diálogos interpuestos por la dictadura en concordancia con las mismas fuerzas que hoy se oponen a declarar persona non grata a Zapatero, y el asesinato de decenas y decenas de jóvenes mártires, nuestros mártires, pudieron hacer fracasar. Alianza responsable de uno de los mayores éxitos electorales de la oposición a la dictadura: el plebiscito del 16 de julio de 2017, hace poco más de un año. La más perfecta y lograda expresión de la voluntad del pueblo venezolano. Que debiera sentar las bases de esa unidad estratégica tan necesaria al día de hoy.

En otras palabras: las fuerzas que declararan grata la persona de Zapatero se han opuesto desde siempre a crear la masa crítica, aglutinar y empujar las fuerzas sociales y políticas capaces de derrocar al régimen y restablecer el Estado de Derecho en Venezuela. Que sólo podrían encontrar sus razones en la inconsecuencia, la carencia de claridad estratégica y el confusionismo impuestos sobre todo con el recurso a la celada del electoralismo. De allí el imperativo categórico de la circunstancia: la unión de las fuerzas verdaderamente anti dictatoriales en un sólido movimiento de resistencia.

Si fue posible unir en el 2014, en el 2016 y en el 2017 a las fuerzas más combativas de la oposición venezolana – VENTE, ABP Y VP – con el respaldo esencial de Julio Borges y PJ, arrastrando tras suyo incluso a las militancias y seguidores de los partidos hoy colaboracionistas, cuya voluntad discrepa de sus dirigencias, ¿por qué no habría de ser posible revivir esa extraordinaria iniciativa y ver surgir y consolidarse junto a ellos un auténtico FRENTE DE RESISTENCIA ANTI DICTATORIAL?

Es nuestro imperativo categórico: sacar a Maduro cuanto antes, unirnos y demostrarles a nuestros aliados en el mundo, que en Venezuela sí existen las fuerzas capaces de derrocar a Maduro. Incluso con el respaldo de los reprimidos sectores patrióticos de nuestras Fuerzas Armadas. Como los invasores lo saben, recurren a Zapatero. Y como Zapatero lo sabe, recurre a sus agentes internos. Esta última votación los puso al descubierto. Debemos tomar nota y proceder en consecuencia.

[1] https://elpais.com/internacional/2018/11/06/america/1541470138_600477.html


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