Los que se van y los que se quedan
Escrito por Alexis Aponte | TW: @alexisaponte14   
Martes, 16 de Octubre de 2018 04:52

altSiempre habrá Venezuela y de esta experiencia tenemos que salir fortalecidos, la tarea es diseñar un país muy diferente a lo conocido

El comentario 

Es muy común oir decir: “recuperar este país, va a costar mucho…”. Este país se jod..” u otras cómo: “se ha ido lo mejor…”. Así podríamos seguir diciendo muchas otras cosas sobre el presente y futuro de Venezuela. Pero no todo, es blanco o negro. Hay tonalidades que grafican a un todo y hace que se siembre y germine la esperanza de un futuro mejor. Es cierto; la recuperación no va a ser fácil, pero no es imposible. No va a tardar una generación, pero tampoco será en horas. Es verdad se han ido millones de venezolanos, muchos, excelentes profesionales y buenos trabajadores, pero aún queda reserva. 

“Carmina Burana en la UCV”

Decimos todo esto, porque este fin de semana en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela (UCV) pudimos presenciar y disfrutar de un espectáculo de primer mundo; la obra “Carmina Burana”, interpretada por la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho, bajo la dirección de Elisa Vegas y  el acompañamiento de grupos corales de la ciudad capital  y entre ellos un grupo de niños cortejando a los mayores.  La audiencia era  muy variopinta, muchas personas de edad madura, pero también muchos jóvenes que trasmitían el gusto por lo bueno. El público se comportó a la altura de un evento para espíritus privilegiados. El Aula Magna estaba totalmente llena, y se respiraba un aire de esperanza, libertad y optimismo sobre el futuro de nuestro país. Felicitaciones a las autoridades universitarias y a su Dirección de Cultura por compartir esos espacios con presentaciones de calidad. 

Conocimiento de frontera

Otra divina experiencia fue una reunión con unos jóvenes, que dirigen un grupo de pensamiento digital, en la cual tuvimos la oportunidad de conversar sobre blockchaim, algoritmos, el futuro de la banca central, la filosofía de las criptomonedas, el futuro de los bancos comerciales, la desmonetización del dinero, las relaciones de confianza como fundamento de la nueva economía digital y otros temas de relevancia y pertinencia en un mundo como el de hoy que se caracteriza por la complejidad y el desarrollo tecnológico.

Hay un país seminal que está marcando una tendencia muy diferente al que conocimos, y que nada tiene que ver con nuestra realidad presente. Jóvenes que están haciendo música de la mejor del mundo, directores de orquestas, compositores, virtuosos en algún instrumento. Jóvenes investigadores y estudiosos del conocimiento de frontera en áreas de la inteligencia artificial, la robótica, impresoras 3D, relaciones algorítmicas, otros, dirigiendo empresas y emprendimientos  haciendo un gran esfuerzo para surfear esta crisis, aplicando sus conocimientos y mediante el ensayo y el error adquiriendo la experiencia necesaria para ser unos excelentes profesionales. 

En las universidades, a pesar del cerco económico, el robo de instrumental de investigación, la inseguridad y la pobre remuneración de profesores, empleados y obreros, hay centenares de héroes en resistencia, batiéndose diariamente para mantener en alto la bandera del conocimiento, el estudio y la cultura. A pesar de todos los “peros”, hay estudiantes que se han ganado premios en competencias internacionales y lo más grato, nuestros egresados son los mejores cuando participan en las selecciones de personal  para ocupar puestos de trabajo en el exterior.

Es verdad que esta crisis ha presionado para que salga a flote lo “peorcito” del venezolano, (así lo han querido nuestros gobernantes)  pero también es cierto, que todos los días presenciamos muestras de relaciones de confianza, de solidaridad y de apoyo para con el semejante. Hoy día somos más solidarios y más sensibles con aquellos que no tienen nada,  que sufren una enfermedad o están pasando momentos difíciles.

La reflexión de una nación

Tenemos la percepción de estar dejando atrás aquellas conductas que caracterizaban al venezolano de la “gran Venezuela”,  de finales del siglo XX, que se podía resumir en la  inmediatez, presumido, arrogante y petulante. La crisis nos ha arropado a todos sin distinción de estratos sociales y nos ha hecho ver que por encima de todo somos humanos y además  frágiles. 

Traemos todo esto a colación para reflexionar sobre muchos comentarios pesimistas que dominan cualquier conversación familiar, vecinal o de amigos. Nuestra argumentación tiene y debe de  iniciarse sobre la realidad concreta: se ha venido desmontando una república y disolviendo un país. Pero, sobrevive la nación.

Sobre la diáspora podemos decir que, salvo excepciones, se ha venido erigiendo una nación a todo lo largo y ancho del planeta, que trabaja, investiga y dirige empresas y organizaciones de todo tipo. Muchas de esas personas, piensan en su pronto regreso, otros echarán raíces, pero seguirán siendo y perteneciendo a la nación venezolana. Están haciendo una labor constructiva, que no pudieron desarrollar en su propio país, y de alguna manera están labrando un futuro para su familia. Tanto para los que se quedan como para los que se van, nada es fácil y la recompensa es la experiencia adquirida. 

El mensaje no debe ser pesimista por aquellos que no regresan, por el contrario, si se quedan debe ser porque les ha ido bien, pero podrían venir de vacaciones o invitados a dictar clases, talleres, seminarios y experiencias obtenidas en aquellos lares (Oppenheimer, A.) Esa diáspora debemos organizarla, mantenerla en comunicación con el país, actualizarla y comprometerla indistintamente donde radique. En este tema tenemos mucho que aprender de la diáspora judía, que era y sigue siendo una nación, desparramada por todo el mundo, y hoy día con un centro en un estado ya formal, desde hace ya unos 70 años. 

Siempre habrá Venezuela y de esta experiencia tenemos que salir fortalecidos, la tarea es diseñar un país muy diferente a lo conocido, dar un salto cuántico en educación, cultura y política para imaginarnos y empezar a hacer una república basada en valores y objetivos compartidos por toda una sociedad. Queda mucha gente que todos los días se convierten en  héroes civiles y hay muchos venezolanos expatriados esperando que el clarín haga un llamado para su regreso.

Hay una nación que resiste y que soterradamente emerge de sus cenizas. 

 

 

 


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