Antonio Ledezma: se necesitan 80 mil millones de dólares para arrancar el país
Escrito por Gerónimo Figueroa F. | @lodicetodo   
Viernes, 14 de Septiembre de 2018 00:00

altConvocar a un Pacto por la Libertad de Venezuela entre todos los sectores que se oponen al régimen de Nicolás Maduro, bajo la legalidad que garantiza la Constitución de 1999,

es la propuesta del alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, electo y reelecto por los caraqueños, pero hoy en el exilio por la persecución implacable del régimen chavista-madurista. 

En ese pacto nadie debería sentirse excluido, pero tampoco debe asumirse como una coyuntura para repartir cuotas de poder sino para entregar responsabilidades y asignar las tareas que se requieren, urgentemente, para sacar al país de la postración. 

Ledezma apunta que hay que renegociar la deuda pública y conseguir fondos frescos por el orden de los 80 mil millones de dólares. Para lograrlo, hay que acudir como voceros de un país bajo una crisis aguda, que pide auxilio para salir de esta.

Considera el alcalde que la crisis no se resuelve con dádivas sino que es fundamental la educación para sacar a la gente de la pobreza. Hay que producir riqueza con el trabajo de la gente impulsando las nuevas  tecnologías, promoviendo investigaciones para el desarrollo económico y explotando otras actividades como el turismo, la metalmecánica, la ganadería, agricultura y alimentos, entre otras.

Las universidades no deben limitarse a ser centros de estudios, sino que es hora de combinar su rol de centros de investigación con escenarios productivos, desde donde se deben impulsar los polos de producción de medicamentos genéricos, de fertilizantes, de semillas certificadas y de inventos que deben patentarse. Nuestras universidades son muy buenas y estoy seguro que podremos lograrlo, agrega el alcalde caraqueño, hoy en el exilio. 

Para el alcalde, las Fuerzas Armadas en un gobierno de transición solo deben desempeñar la responsabilidad que le asigna la Constitución Nacional en el artículo 328. Deben ser garantes de la soberanía nacional, ajenas al personalismo, estar al servicio de la Nación, y jamás al de personalidad alguna. Hay que rescatar a las Fuerzas Armadas del fango politiquero donde las hundieron.  

 

—  Una transición hacia la Democracia, ¿debe darse bajo los lineamientos de la Constitución de 1999?

—  Antonio Ledezma (AL): Si algo hay que detener en Venezuela es la seguidilla de golpes de estado que se han dado burlando nuestra Carta Magna, por eso todo lo que se desarrolle con nuestro auspicio, debe ser en el marco de la legalidad, incluido ese gobierno de transición que aspiramos se concrete para poner punto final a esta dictadura que desgarra al país.

 

—  ¿Cómo se aplicaría el tan mencionado gobierno de transición de Unidad Nacional?

—  AL: Previo a un pacto por la libertad de Venezuela, en el que nos comprometamos a convocar a todos los sectores del país, sin exclusiones de ninguna naturaleza. Esta es una coyuntura en la que no se van a repartir cuotas de poder sino responsabilidades y asignación de trabajo para levantar al país del suelo en el que está postrado.

 


—  ¿Cuáles serían las primeras prioridades a solucionar en una transición?  

—  AL: Lo primero es renegociar la deuda pública. Para lograrlo se han venido haciendo escenarios que permitirán avanzar en ese sentido, lo cual permitirá conseguir fondos frescos que rayan en 80 mil millones de dólares y donaciones con planes específicos de gobiernos solidarios con la causa humanitaria venezolana. Hay que tocar las puertas del Banco Mundial, del FMI, del BID, de la Unión Europea, de EEUU y de nuestros hermanos latinoamericanos. Ya no iremos como “los hermanos ricachones”, sino como voceros de un país en medio de una gigantesca crisis que pide auxilio para salir de ella.

 

—  ¿Cómo se abordaría la emergencia humanitaria durante una transición?

—  AL: A la gente hay que sacarla de la pobreza con educación, porque si algo está demostrado es que con dádivas lo que logran los pobres es sobrevivir en la miseria. Por eso hay que prever una tregua financiera con los acreedores del país, porque en medio de esta Venezuela con personas famélicas, mal se pueden usar los recursos que obtengamos en el marco de la renegociación de la deuda, para pagar servicios relacionados con ésta. 

 

—  ¿Y los ingresos propios por petróleo?

—  AL: Ya no podemos seguir dependiendo solamente de la renta petrolera, esa era está cancelada o agotada, nos toca producir riqueza con trabajo de la gente. Desarrollar tecnologías, promover investigaciones, desarrollarnos económicamente, explotando otras actividades, como el turismo, la nanotecnología, la metalmecánica, la ganadería, agricultura, alimentos, servicios, etc.

 

—  ¿Y si no es con petróleo, cuál será la estrategia del desarrollo?

—  AL: Hay que hacer de la educación para el trabajo la gran estrategia, formar ciudadanos, con conocimientos y valores muy acendrados. La mejor ayuda a una familia pobre es dotarla de empleos estables, bien remunerados y que sea beneficiario de una política que desaparezca la inflación, que disfruten de servicios públicos eficientes, como salud, educación y seguridad, que los niños tengan educación temprana, y no muerte prematura, que nuestros jóvenes culminen con éxito sus ciclos de educación básica.

 

—  ¿Como se invertirían los 80 mil millones de dólares para el proceso de recuperación que plantea?

—  AL: Lo primero es usar los recursos financieros que se tramiten para garantizar una masiva importación de materia prima que permita reactivar el aparato productivo del país. Al iniciar el proceso de renegociación de la deuda debe haber una tregua moratoria para poder usar los recursos para revertir la catástrofe humanitaria. También hacer puentes aéreos y circuitos por tierra y mar que hagan posible traer alimentos, medicinas y repuestos esenciales para que atendamos la emergencia humanitaria.

 

—  ¿Pero dónde meterán tanto tantos alimentos y medicinas? 

—  AL: Para eso será posible convirtiendo cada escuela, cada templo religioso, las sedes de gremios, instalaciones deportivas y culturales, en centros de acopio y distribución de esos bienes y de los subsidios directos, para que lleguen a todos los sectores, sin discriminaciones odiosas. Además, con una política de subsidios universales y directos, se evitan las ganancias indebidas. También será necesario la instalación de comedores para los niños que deben reincorporarse a las escuelas, asistencia a los ancianos y desvalidos, mientras pasamos la página de esta historia negra.

 

—  ¿Cómo se desmontaría el control cambiario? ¿Sería por etapas? ¿Qué criterios se utilizarían?

—  AL: Hay que establecer un solo tipo de cambio, para todo el mundo. Rescatar el Banco Central de Venezuela que ha sido descaradamente politizado, y poner fin la nefasta monetización del déficit. Todo ese plan debe estar concatenado con una estrategia financiera, comercial, tributaria y de absoluta transparencia.

 

—  ¿Qué rol jugarían las Fuerzas Armadas en la transición?

—  AL: La que le asigna la Constitución Nacional en el artículo 328. Deben ser garantes de la soberanía nacional, ajenas al personalismo, estar al servicio de la Nación, y jamás al de personalidad alguna. Hay que rescatar del fango politiquero a nuestras Fuerzas Armadas.

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—  ¿Qué programa se establecerá para manejar la rabia y sensación de venganza contra todas las personas que han estado en el poder? ¿Se implementaría un esquema de “perdón” a las cabezas visibles del régimen?

—  AL: Hay que tomar en cuenta las experiencias de las transiciones de España, de Sudáfrica, de Chile y muchas partes del mundo. No puede haber un sentimiento de venganza, pero tampoco de impunidad, debe prevalecer la justicia transicional por encima de todos los sentimientos de odios y rencores. La concordia debe ser un objetivo prioritario para rehacer el tejido emocional del país. Se ha sembrado mucho odio a base de persecuciones implacables que no van a desaparecer de la memoria colectiva de la noche a la mañana. Por eso es necesario un esfuerzo espiritual, con la participación de movimientos religiosos, con la ayuda de campañas de comunicación, y con la determinación de que los delitos perpetrados no queden amparados por negociaciones sórdidas, tiene que haber justicia para que el país se reconcilie.

 

—  ¿Cómo se desmontarían las organizaciones represivas-delincuenciales conocidas como colectivos, milicias y zonas de paz en el contexto del respeto de los derechos humanos?

—  AL: Cuando vuelva a resplandecer el estado de derecho y las reglas del juego dependan del imperio de la ley, y no del capricho o del estado de ánimo de gobernantes autoritarios, se dará también, automáticamente, ese proceso de desmantelamiento de grupos parapoliciales y hamponiles.  Ninguna región del país será zona de tolerancia para la violencia. El monopolio de la violencia debe estar en manos de instituciones consagradas a servirle al país, acatando las normas que garanticen que en sus actuaciones debe prevalecer el respeto a los sacrosantos derechos humanos. El desarme será una prioridad para detener las masacres, tanto como la alimentación del pueblo para detener la hambruna.

 

—  ¿Cómo recreará una Venezuela desde un punto de vista emocional para que se despierte el entusiasmo por un futuro mejor?

—  AL: Edificando familia. Así como es notorio el déficit fiscal que atrofia la economía del país, también es evidente un déficit de familia, y eso quebranta las bases morales del país que acusa una seria fractura sentimental. Hay que desterrar el sectarismo de la faz de Venezuela, que nadie se sienta excluido por razones políticas, religiosas ni económicas. Hay que sustituir la apología a la violencia y a la discriminación, por arengas que inciten a la convivencia, a la igualdad de oportunidades y a la participación responsable en la tarea de reconstruir al país.

 

—  ¿Qué programas se establecerán para los reencuentros familiares con venezolanos en el exterior?

—  AL: Pienso en un “Vuelvan Caras”, como un homenaje al Centauro de Los Llanos, José Antonio Páez. Desde ya hay gente trabajando en la confección de guiones que marcarán un rumbo promisorio para el país. Gente que se fue pero que lleva a Venezuela en su corazón, y piensan a diario en el retorno, pero también hay que modelar esquemas que permitan que los que se queden afuera, desde lejos puedan también contribuir con sus conocimientos a levantar de sus cenizas a nuestra patria.

 

—  ¿Qué se debe implementar para que los profesionales y técnicos que huyeron por la crisis regresen ayudar en la transición?

—  AL: Esos que están afuera están fortaleciendo sus conocimientos, ese talento vale oro, porque millones de venezolanos están acumulando experiencias, novedades, destrezas, hábitos y llegará el día en que se de la oportunidad de transferir a Venezuela todas esas vivencias, tecnologías y formación adquirida. Hay que hacer una convocatoria amplia, a todos, sin limitaciones odiosas, para que sean protagonistas del escape de la República. Se pedirá sólo la credencial como técnico, su cédula de identidad y no el carnet partidista.

  

—  Después que le quitaron los recursos a la Alcaldía Metropolitana de Caracas. ¿Cómo hizo para seguir dándole respuesta de gestión a los caraqueños?

—  AL: Nos reinventamos, porque vimos la crisis como una oportunidad para impulsar planes ajenos al tradicionalismo burocrático. Demostrando que, con la participación de la ciudadanía, con excelentes gerentes y con talento humano, los escasos dineros que nos dejaron los convertimos en más obras beneficiosas para Caracas.

 

 

Desde la Universidad

—  ¿Cuál sería el papel de la Universidad venezolana en la transición?

—  AL: Las universidades deben abrirse al país, no limitarse a ser centros de estudios solamente, sino que es hora de combinar su rol de centros de investigación con escenarios productivos. Desde las universidades se deben impulsar los polos de producción de medicamentos genéricos, de fertilizantes, de semillas certificadas, de inventos que deben patentizarse, ese será el papel de los centros de excelencia que tiene Venezuela.

  

—  ¿Acudiría como posible jefe de estado a la asesoría del saber universitario, sobre todo en el tema económico, para afrontar los inevitables problemas de percepción de pérdida de prerrogativas que surgirán en una población dependiente del clientelismo y las dádivas gubernamentales?

—  AL: Yo no quiero hablar sobre esas hipótesis, porque no es momento de abrirle camino a las aspiraciones individuales. El país está inmerso en una crisis y es hora de hacer actos de desprendimiento por el bien de Venezuela. Todos tenemos que ayudar, empujar, contribuir, con algo, con lo que sea, aunque en eso se nos vaya cualquier ilusión personal. Si el país sale airoso de esta tragedia, ganaremos todos y ese es mi norte. 

Respecto a la solicitud de contribuciones por parte de las universidades, eso debe estar en la agenda de un gobierno de Unidad Nacional, porque allí están los venezolanos mejor formados que serán garantías de un gobierno que abra camino al progreso para todos.

 

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—  ¿Considera que la Educación es el elemento prioritario en la recuperación de una identidad moral del venezolano que posibilite una gobernanza realmente democrática, o lo adjudica solo a un ejercicio político adecuado?

—  AL: Sin duda, esa debe ser la prioridad, sin educación no hay posibilidades de independizarnos de la ignorancia. Se puede tener mucho petróleo, hierro, aluminio, oro, lo que sea, pero si no hay educación no habrá talento humano y vamos a poder imponernos en este desafiante mundo de la economía del conocimiento. Una vez alguien le preguntó a la primera ministra de Finlandia que como habrían logrado sus éxitos y ella respondió con tres grandes líneas estratégicas: la primera vertía en educación, la segunda seguir invirtiendo en educación y la tercera continuar privilegiando la educación. Eso tenemos que hacerlo también en Venezuela.

 

—  ¿Cómo restructurar la educación en Venezuela para formar profesionales con las habilidades necesarias para contribuir con su desarrollo?

—  AL: Primero un plan de estado a largo plazo. No hablo de planes de gobiernos que tienden a interrumpirse, hablo de políticas con visiones amplias. Luego concibiendo una educación con calidad que implica contar con educadores del Primer Mundo, bien formados y actualizados, dispuestos a emprender una formación continua. El educador debe ser el primer servidor público, con excelente remuneración y un estatus social respetable. Luego con plantas físicas modernas, con laboratorios, equipadas con tecnología que potencien a los profesores y alumnos. Formar gente para investigar, trabajar y generar riquezas para el país y para su propio bienestar. La educación temprana debe ser prioridad.

  

—  ¿Cómo diseña un plan que incluya la adopción de valores democráticos relacionados al logro, automotivación, y baja dependencia al estado?

—  AL: Esa es la educación familiar que permite echar raíces en la conciencia del ser humano. Los valores, la dignidad, la responsabilidad como abecedario de cada niño, joven, adulto, de cada venezolano.

 

—  ¿Cómo agilizaría la importación de materia prima y equipos para agilizar la producción en el país?

—  AL: Hay que usar una buena parte de los recursos que se obtengan en la renegociación financiera del país y de los aportes que recibamos, para importar masivamente materia prima que permita rehabilitar nuestro aparato productivo. Para la agricultura semillas certificadas, pesticidas, fertilizantes, maquinaria agrícola, vacunas, productos que permitan resucitar nuestras granjas avícolas, para criar pollos, producir huevos, proteínas, calorías, necesarias para vencer la desnutrición. Hay que traer con urgencia lo que se requiere para despertar la producción general en un país arruinado.

 

—  ¿Cómo afrontaría el ordenamiento del transporte urbano e interurbano así como la infraestructura, tomando como base su experiencia con el Transmetrópoli?

—  AL: Con políticas de movilidad, con esquemas de descentralización asignando responsabilidades a las regiones y municipios, rescatando los miles de autobuses arrumados. Hay que incorporar a los expertos para que los recuperen y los entreguen a los transportistas de verdad, para que den servicio a los usuarios, definiendo una política de servicio con tarifas justas. Poniendo punto final a las corruptelas para que se culminen las líneas del metro, el ferrocarril y se atiendan los proyectos de autopistas, carreteras, corredores viales etc.

  

—  ¿De qué manera se enfrentaría el déficit de servicios de infraestructura urbana en todo el país?  

—  AL: Usando bien los recursos financieros, clausurando este perverso ciclo de corruptelas. Bajo este régimen no hubo inversión, sino una gran estafa. Hay datos ofrecidos por la Cámara de la Construcción Venezolana, que son dignos de analizar. Por ejemplo, se destinaron hasta diciembre de 2016, tomando en cuenta lo asegurado por Maduro, un monto que desborda los US$ 95 mil millones, para edificar un millón ciento sesenta mil unidades de viviendas, lo cual equivale a un costo promedio de 82.000 dólares por unidad. Esa ecuación es lo que desvela el asalto gigantesco a los dineros públicos, porque a precios internacionales, es evidente qué hay un sobre costo estimado de más de 78 mil millones de dólares.

 

—  ¿Cómo se efectúo ese “asalto a los dineros públicos?  

—  AL: Las autopistas, puentes, carreteras y acueductos contratados, terminaron siendo proyectos fantasmagóricos. Se pagaron pero no se hicieron y los pocos concluidos se hicieron mal y con sobreprecios. La crisis es llamativa, como lo han descrito los técnicos de la Cámara de la Construcción, porque después de haber aflojado una friolera que se aproxima a los US$ 112 mil millones, monto suficiente para duplicar la infraestructura actual, dejamos de ser líderes en Latinoamérica, para caer al penúltimo lugar a nivel del continente y ocupar el lugar 121 de 138 en el mundo.  

De estos US$ 112 mil millones, 44 mil millones corresponden a obras inconclusas que no prestan ningún servicio a la población, lo que evidencia la ineficiencia del gasto y la falta de transparencia y planificación. La sumatoria del sobre costo en viviendas y la erogación en obras no concluidas, representan más del 80% de nuestra deuda externa. Por eso comparto a plenitud la pregunta pública de los técnicos de dicha Cámara cuando inquieren: “¿Es al ciudadano y a las empresas privadas, a quienes quieren imponer la carga de sufragar el déficit fiscal, los responsables de haber generado el déficit?”  La realidad es que el gobierno nacional es el único responsable de haber dilapidado la mayor bonanza económica de nuestro país”.

 

—  ¿Qué enfoque daría a la política económica para incentivar a los empresarios y emprendedores que deseen invertir en el país?

—  AL: Plenas garantías de seguridad jurídica, estabilidad política, respeto a la propiedad privada y reglas claras del juego para motivar inversiones. Un IVA que no pase del 10%, aranceles que no rebasen el 8%, acabar con los métodos arcaicos de controles de cambio y de precios, que no sirven sino para descontrolar las variables económicas, como ha ocurrido en nuestro país con esta espantosa devaluación y una hiperinflación que debemos conjurar como meta prioritaria.

 

 

—  ¿Cuál sería su plan de acción para la recuperación de las instituciones democráticas y los derechos de propiedad?

—  AL: No mi plan, sino el del gobierno de unidad, sea quien sea el que lo presida: seguridad jurídica, acatar y hacer cumplir la Constitución Nacional, si se hace eso, Venezuela despega como un cohete.

 

Desde las Ciencias Sociales 

—  ¿Bajo cuál modelo económico se iniciarían reformas: liberalismo, estado de bienestar, reformas fiscales y apoyo internacional?

—  AL: Soy un socialdemócrata liberal, apuesto por la justicia social, donde la gente salga de la pobreza con educación de primera, con salarios dignos, con servicios de educación de Primer Mundo, salud garantizada, donde los niños y ancianos reciban un trato humanista desde todo punto de vista. Creo en un país donde haya oportunidades para progresar, donde la gente viva con paz y seguridad.

 

—  ¿Cómo queda la descentralización política en una transición hacia la Democracia?

—  AL: La descentralización debe ser una política de estado que se desarrolle plenamente.

  

—  ¿Cómo cambiaría la política de información pública y la línea editorial del sistema de medios públicos para colocarlos al servicio de la ciudadanía y no de una parcialidad ideológica? Casos Telesur y VTV

—  AL: Necesitamos medios al servicio de los ciudadanos, no aparatos de propaganda para atormentar a los ciudadanos. La información debe ser institucional, imparcial y oportuna, no sesgada ni para invadir la privacidad de la gente. En democracia los medios de comunicación deben informar veraz y objetivamente, sin estar pensando que serán sancionados por el gobierno. Es preferible una prensa critica a una sometida y amordazada. Hay que darle garantías de libertad de expresión.

 

Ciudadanía digital

—  ¿Cómo configurará la transparencia digital del nuevo Gobierno para incentivar productividad, proteger privacidad de los ciudadanos y disminuir o erradicar los niveles de corrupción burocrática?

—  AL: La tecnología debe ponerse al servicio de la administración pública para que se transparenten los procedimientos de licitaciones, contrataciones de obras, compras de bienes, rendición de cuentas a los ciudadanos. La tecnología debe democratizarse sin falsas posturas que buscan controlar la opinión libre de la gente.

 

—  ¿Cómo desmontar los mecanismos de control y sometimiento social estructurados desde el Gobierno Electrónico con aplicativos de Big Data, como el Carnet de la Patria o las diversas listas discriminatorias implementadas por el régimen chavista-madurista?

—  AL: Esos son procedimientos antidemocráticos que desdeñan la dignidad de los ciudadanos. El estado debe garantizar el documento de identidad, la cédula y el pasaporte, eso es lo que debe hacer, no acorralar a la ciudadanía con esos procedimientos fascistas del “carnet de la patria” que son residuales de un apartheid político repudiable, desde todo punto de vista.

  

—  ¿Qué incentivos crearía para que más empresas de tecnología y servicios quieran invertir en fortalecer las redes e infraestructura de telecomunicaciones e información en Venezuela?

—  AL: Concursos abiertos con reglas y requisitos definidos para los que aspiren a participar e invertir.   

  

—  ¿Qué políticas públicas se diseñarían para propiciar ciudades inteligentes en el país?

—  AL: Darle la cabecera de esos proyectos a las universidades, tecnológicos y pedagógicos del país. Promover acuerdos entre el sector privado, las academias y el estado, con escenarios de desconcentración y descentralización. Otorgar beneficios tributarios y financieros para atraer inversiones en ese campo. Buscar experiencias positivas de éxito como por ejemplo la ciudad de Rosario de Argentina.

  

El presente: economía en picada

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—  ¿Qué piensa del nuevo plan económico de Maduro?

—  AL: Eso no es un plan económico, es un amasijo de ideas inconexas que agudizarán los problemas. Está demostrado que Maduro no está en capacidad de resolver esta tragedia, es más, él es un obstáculo para avanzar en la solución. El régimen seguirá monetizando el déficit fiscal, crecerá la hiperinflación y habrá más desempleo, hambre y ruina económica.

 

—  ¿Maduro se excusa culpando al bajón de los precios petroleros?

—  AL: Eso no es cierto, la crisis financiera, con su inmenso hueco deficitario, la monetización de ese déficit, haber convertido el BCV en una comisaría política, la devaluación incontrolada, el desabastecimiento y el gasto parasitario, estaban a la vista antes de que se precipitara en caída libre la cotización del crudo. Fue ese modelo cavernícola y el desmantelamiento de las instituciones y el arrase del estado de derecho, lo que ha ocasionado esta catástrofe generalizada. Bastan como prueba las confesiones a destiempo del gurú economicista de la revolución, el ex ministro Giordani, quien relató como comprometieron las finanzas públicas de forma impúdica para apalancar gastos incontrolados en tiempos de campañas electorales.

 

—  ¿Pero los precios bajos del petróleo impactaron los planes de Maduro?

—  AL: Eso tampoco es verdad. El precio bajo era el que se pagaba en el último año de la gestión del presidente Caldera, unos ocho dólares por barril, mientras que al día de hoy el precio oscila cercano a los 70$ por barril. La verdad es que el desbalance tiene su epicentro en varios factores. El primero, el relajo como forma de administrar las finanzas públicas: sin controles, ni rendición de cuentas, sin planes articulados, con un Banco Central politizado. Luego, la regaladera del petróleo y de los petrodólares como instrumento de colonizar gobiernos que estuvieron votando en la OEA, por ejemplo, avalando los desmanes de la camarilla madurista. Por último, el desmantelamiento de PDVSA y su correlativa disminución de la producción.

 

—  ¿Sin embargo el eslogan del difunto Chávez era que PDVSA pasó a ser del pueblo?

—  AL:Más bien de los Castro, porque con dinero y petróleo venezolano ha sobrevivido ese adefesio de revolución que reinventaron cuando Chávez llegó al poder y se postró a los pies de Fidel. Les cuento, para que comprendan la dimensión del daño hecho a PDVSA, que ésta era una de las empresas con mejor reputación del mundo. Cuando Chávez llegó al poder se producían cerca de 3 millones 500 mil barriles diarios y tenía PDVSA no más de 40 mil personas en nómina. Al día de hoy estamos en bancarrota, rumbo a producir un poco más de un millón de barriles. Hemos perdido en estos últimos meses un promedio de 520 mil barriles diarios que equivalen a más de 12 mil millones de dólares, por eso estamos quebrados.

 

—  Entonces, ¿PDVSA fue no fue fortalecida por la revolución?

—  AL: Eso es mentira. A finales de 1998 poseíamos 20 refinerías en el planeta, con posibilidad de procesar 3 millones de b/d. Éramos los abanderados abasteciendo de petróleo a los EEUU. Con siete importantes refinerías y 15.250 gasolineras que destacaban y desde nuestra filial CITGO operábamos el 10% del mercado de gasolina de ese país. Con cuatro significativas refinerías en Venezuela y otras nueve entre Alemania, Suecia, Inglaterra, Curazao y Saint Croix. Para 1998, como ya he dicho, producíamos 3,5 millones de barriles diarios y, con la apertura petrolera, habíamos asegurado las inversiones que en cinco años nos llevarían a superar los cinco millones de barriles diarios.

 

—  ¿Y la hipótesis del saboteo que repiten Maduro y sus ministros?

—  AL: Otra gran mentira...La tragedia comenzó después que Chávez despidió a más de 22 mil técnicos, que ahora están esparcidos por todo el mundo. Eso generó  un déficit en la gerencia del mantenimiento de las instalaciones, que hoy nos lleva a refinerías paradas o trabajando muy por debajo de su capacidad de producción. Los costos de producción son los más altos del mundo, con una escandalosa nómina que supera los 130 mil empleados. Han rematado nuestros activos. Además, han espantado a empresas que antes eran garantías de exploración y explotación, porque donde no hay seguridad jurídica y se modifican antojadizamente las reglas del juego las inversiones huyen. Sin embargo, más de la mitad de lo poco que se produce hoy en Venezuela es gracias a las empresas privadas extranjeras.

 

PD: Esta entrevista se construyó, en parte,  con preguntas formuladas por profesionales activos en áreas como arquitectura, relaciones públicas, ingeniería, economía, psicología y docencia universitaria.

 

 

 

 

 

 


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