Construir ciudadanía
Escrito por María Alejandra Malaver | @malemalaver   
Martes, 15 de Mayo de 2018 00:00

altLos ciudadanos venezolanos tenemos grandes retos al frente de nosotros; tenemos muchos obstáculos por delante y muchas oportunidades a la vez.

Sí, oportunidades. En medio de la crisis que padecemos, los venezolanos podemos levantar una sociedad nueva y pujante, una Venezuela diferente donde los valores sean el medio para lograr el bien común. 

En los últimos años se ha hablado mucho de “construir ciudadanía”, y sí hacerlo es un deber de cada uno de aquellos que soñamos vivir mejor, en espacios mejores, donde la ciudad esté llena de hombres y mujeres que sí puedan llevar el nombre de “ciudadanos”. 

Sobre la frase  de “construir ciudadanía”, se posa una especie de consenso generalizado, que erige un ideal respecto a lo que debemos fomentar para promover la participación de cada persona en la conformación de esa ciudadanía. 

“Construir ciudadanía” derivada de las múltiples maneras de pensar lo ciudadano. Para entenderlo debemos tener claros que la ciudadanía es un status, lo que indica que es un reconocimiento social y jurídico por el cual una persona tiene derechos y deberes por su pertenencia a una comunidad, en general, de base territorial y cultural. 

Los ciudadanos son iguales entre ellos, en la teoría no se puede distinguir entre ciudadanos de primera o de segunda. En el mismo territorio, regidos a las mismas leyes, todos deben de ser iguales, por ende la ciudadanía acepta la diferencia, no la desigualdad, porque son dos términos separados y contrarios en todo sentido. 

La ciudadanía se origina en las ciudades, caracterizadas por la densidad, la diversidad, el autogobierno, las normas no formales de convivencia, la obertura al exterior. 

Todo esto, nos va definiendo a la ciudad como el eje de un intercambio de comercio y cultura. La ciudad no es solamente la “urbe” donde solo se concentraba personas de forma física y edificios, sino que es una "civitas", es decir un lugar del civismo, o participación en los quehaceres públicos. Y es “polis” porque generan ciudadanos interesados en los temas políticos. 

Frente a esto, podemos coincidir con la filosofía que establece que “el ciudadano es aquel que ha participado en la conquista y construcción de la ciudad”, si alguna persona no participa en este reto, no puede llamarse ciudadano, sino que sigue siendo solo un individuo. 

Debido a esto, debemos tener claro que sin instituciones fuertes y representativas no hay ciudadanía; el status, los derechos y deberes reclaman instituciones públicas para garantizar el ejercicio o el cumplimiento de los mismos. Sin éstas los derechos y deberes ciudadanos estarían vacíos. 

Por esto, el ciudadano debe ser un actor activo en la lucha en el rescate de la institucionalidad, porque solo a través de ésta, podemos crear una ciudad en todo su esplendor. 

Es a través de los organismos del Estado democrático, plural y con la participación del ciudadano que podemos alcanzar la igualdad como factor que requiere acción pública permanente, y las libertades urbanas que soportan el equilibrio y que no generen desigualdades económicas, sociales o culturales.

Pero, la ciudadanía no se refiere solo a los grandes asuntos del Estado sino y sobre todo a los problemas cotidianos, a la participación en la regulación del uso del espacio público, a la normalización justa de las relaciones del Estado con los ciudadanos.

¡Así de simple!

 

 


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com