Más allá de las elecciones
Escrito por Alexis Aponte | @alexisaponte14   
Martes, 13 de Febrero de 2018 06:33

altLa presión internacional sigue en ascenso  de “no reconocimiento al candidato ganador”  por parte de la comunidad internacional

 

Introducción

Los representantes de la Mesa de Diálogo, no han terminado de vaciar las maletas, cuando ya el Consejo Nacional Electoral (CNE), les han fijado el cronograma electoral, el cual era uno de los puntos de la agenda objeto de discusión.  Curiosamente el CNE informa al país la decisión,  un día después de la ‘’suspensión indefinida’’ de las negociaciones en República Dominicana. Estos dos hechos impactan el curso político del país y nos coloca en una situación de definiciones complejas.

La oposición agrupada en la MUD

La oposición representada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), una vez más se encuentra en la disyuntiva de tomar decisiones sobre materia electoral, de manera compulsiva y apurada, todo ello como consecuencia de una política del gobierno,  como dicen en el Llano: ‘llevarlos arreados’’. Así, difícilmente se pueden tomar decisiones acertadas con condiciones y medidas sobrevenidas.

Los partidos agrupados en la MUD se debaten entre: A) participar o no participar en el debate electoral. B) escoger el candidato (si deciden participar). Ambas opciones eran conocidas desde noviembre pasado. Cuesta entender que no se hubiera discutido con antelación ambas decisiones. El gobierno armó la  estrategia del diálogo para mantenerlos entretenido  en algo que por demás es importante, pero no más que ponernos de acuerdo primero hacia lo interno, en algo tan decisivo como un candidato unitario y un plan de gobierno.

Como colofón de lo anterior se añade que en la mesa de negociación la representación de los partidos agrupados en la MUD exigía la convocatoria a elecciones y condiciones mínimas de equidad en el proceso. En este momento las elecciones fueron convocadas y respecto a las condiciones equitativas para participar no fueron cambiadas, por lo tanto los vicios y desviaciones de los anteriores procesos seguirán vigentes.  Una total ausencia de planificación estratégica por parte de los partidos agrupados en la MUD.

La presión internacional

La presión internacional sigue en ascenso  de “no reconocimiento al candidato ganador”  por parte de la comunidad internacional. Las declaraciones a diario  denunciando como “viciado el proceso electoral venezolano” y que “no están dadas las condiciones mínimas para unas elecciones justas…”

Todo lo anterior conspira contra la MUD y su decisión que tiene que tomar en las próximas horas. La MUD como experiencia organizacional electoral se agotó. La iniciativa fue buena y tuvo éxitos electorales, pero no evolucionó, por el contrario se encapsuló y no ha podido interpretar al país y menos ser una opción de gobierno. En su seno se debaten las ambiciones personales  de esa enfermedad venezolana llamada “presidencialitis”. Reconocemos el esfuerzo de algunos de sus miembros y las victorias pasadas, pero la cadena de errores, ausencia de transparencia, falta de comunicación, falta de desprendimiento personal en beneficio de una unidad nacional  y superior más allá de los partidos,  la han convertido en una institución cada día con menos credibilidad.

Un gobierno que manda pero no gobierna

El gobierno no está en mejores condiciones. El cerco económico en casi todo el mundo está haciendo estragos a los menguados ingresos en divisas del país, éstos últimos venidos a menos, dada la disminución en la producción de petróleo, a pesar de los aumentos de precios de alrededor de un 30% durante el año 2017.

La presión política de bloques regionales como la Unión Europea, el Grupo de Lima, Mercosur, Canadá, Estados Unidos, Organización de Estados Americanos (OEA), la lista de la OFAC, las denuncias y juicios a personeros del gobierno ante la Corte Penal Internacional (CPI) limita la capacidad de maniobra financiera y convierte al  mundo más pequeño para los miembros del gobierno.

A lo interno del país la economía sigue haciendo su trabajo. La hiperinflación sigue su camino a paso de vencedores, el hambre, la escasez retumba en todos los rincones. El gobierno solo ha tomado una medida económica en el nuevo Dicom, la cual está condenada al fracaso. No es subasta, ni hay mercado. Nadie va a traer sus dólares para venderlos alrededor  de Bs 30.000 por dólar cuando  el innombrable está a esa cifra multiplicada por siete (7).

El rechazo al gobierno está según encuestas recientes en un 83%. El régimen recurre al control social  como única medida para amedrentar al electorado y poder así mantener el poder. El menú de vigilancia social cada día es mayor: carnet de la patria, bolsas Clap, misiones y dádivas por doquier. Si estas no son eficientes, queda la represión y esto no es más que violencia.

Todo lo anterior trae como consecuencia que las contradicciones a lo interno de la nomenclatura gubernamental es cada vez se hacen más notoria. Crean el Movimiento Somos Venezuela mediante una medida expresa. Pareciera que se quiere dejar atrás al PSUV y lo poco que queda del chavismo originario y su estructura de poder en manos de algunos personajes para migrarlo a otras de más confianza como los hermanos Rodríguez. Esta semana se despidió el programa “Con el Mazo Dando”, cuando la lógica indica necesaria su presencia con una campaña  electoral en puertas, Gobernadores que públicamente discrepan de la política nacional, alcaldes que elevan su protesta por falta de recursos, apagones y apoyo central. Posiciones divergentes frente al diálogo y ministros que no declaran porque no tienen nada que decir.  

Una propuesta

Ante todo esto la sociedad venezolana y sus mentes más esclarecidas tienen que elaborar una propuesta política creíble y convincente. Se trata de crear un Movimiento de Salvación Nacional, inclusivo y amplio. Es presentar un candidato de unidad nacional que represente a toda la sociedad venezolana, con un plan de gobierno mínimo acordado y signado por la mayoría de los actores sociales. Se trata de ofrecerle al país un acuerdo de gobernabilidad nacional por un lapso de tiempo en el cual se pueda recuperar la institucionalidad, la economía y la estabilidad social. Esto es una oferta electoral, pero no es suficiente. Debe y tiene que  ser un movimiento social de salvación porque lo que está en juego es la República, que trascienda las elecciones, indistintamente del resultado, las ambiciones personales y la de los partidos.

Esto debe y tiene que cambiar, porque tal como estamos es inviable cualquier gestión de gobierno.

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