Tarde piaron pajaritos
Escrito por José D. Solórzano | @jdionisioss   
Jueves, 18 de Enero de 2018 00:00

altEl expresidente Luis Herrera Campins siempre quedará en la memoria histórica del país estigmatizado por sus refranes;

el avezado dirigente demócrata cristiano se hizo popular por su ingenioso uso de frases nacidas del pueblo. Pero, una de las más singulares fue “piaste tarde pajarito” en alusión a las posiciones del entonces presidente de Venezuela, Jaime Lusinchi.

Hoy me atrevo a usar su aseveración para referirme a los últimos sucesos que se han acaecido en el país, y la reacción popular de incertidumbre y desconfianza que en el primero momento dominan el comportamiento de la opinión pública venezolana.

Cuando Luisa Ortega Díaz, siendo Fiscal General de la República, abrió fuego en contra de Nicolás Maduro y las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), al acusar al gobierno de inmoral, corrupto e incapaz, muchos de los venezolanos pensaron que era “una estrategia del régimen”.

Afirmaciones como “esto es un pote de humo”, “están peleando hoy para reconciliarse mañana”, “no le podemos creer ni una palabra”, fueron parte del uso común de articulistas, opinadores de Twitter y de los eruditos de panadería.

Lo cierto fue que el tiempo pasó y el deslinde de Ortega Díaz del régimen sí fue verdad. Y muchos no la apoyaron porque los invadió el temor y la desconfianza.

En medio del escándalo político que generó la entonces representante del Ministerio Público, ocurrió otro hecho notorio. Un funcionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Óscar Pérez, secuestró un helicóptero y dejó caer unas granadas en la sede del TSJ y exigió la renuncia de Maduro.

De súbito emergieron los rumores, hipótesis, teorías y conjeturas. Se dijo que el funcionario era un actor de películas que le hacía la comparsa al régimen. Se llegó a mencionar que todo fue una puesta en escena del Gobierno nacional para causar zozobra en la población.

Al fin de esta historia, Óscar Pérez fue abatido por las fuerzas de seguridad en un operativo que encabezaron diferentes entes policiales y militares del Estado.

Luego, el 6 de agosto un capitán desertor de la Guardia Nacional Bolivariana, Juan Carlos Caguaripano Scott, junto con un puño de civiles, tomaron el Fuerte Paramacay en la ciudad de Naguanagua en el estado Carabobo.

Inmediatamente la opinión  de los usuarios de las Redes Sociales se dividió. Unos aseveraban que éste era otra operación de “espejo” orquestada por Miraflores para descubrir en el seno de las FANB a grupos que en verdad estuviesen conspirando.

No obstante, el aludido capitán fue capturado y acusado de violar la Constitución nacional y de atentar contra las instituciones del Estado venezolano.

Cada vez que ocurre algo, muchos salen a priori a aseverar que las expresiones de disidencia en el seno gubernamental son “tácticas del G2 cubano”. A tal punto llegan sus comentarios que supongo que la Guerra Fría no la ganaron los soviéticos porque la KGB no fue asesorada por los grupos de espionaje de Cuba.

Un viejo refrán dice “después del ojo sacado no vale Santa Lucía”, ahora leemos por doquier a muchos lamentándose por su incredulidad, sin embargo le tenemos que decir, como dijo Luis Herrera, “tarde piaron pajaritos”.

 

 


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