El valor de los valores
Escrito por María Alejandra Malaver | @malemalaver   
Viernes, 12 de Enero de 2018 07:13

altHace más de 18 años inició una campaña firme, planifica y clara para destruir los valores de nuestra sociedad,

para extirpar del seno de nuestra sociedad principios y dogmas morales que son indispensables.

Hoy, casi dos décadas después, Venezuela es rehén de una casta política que se separó por completo de la moral y de los valores que hacen grande a un país.

Los valores morales y cristianos fueron reemplazados por una nueva concepción de lo correcto. Los derechos de los ciudadanos dejaron de ser para todos para convertirse en una exclusividad para aquellos que sepan obedecer a quienes gobiernan.

La lealtad fue llevada a otro punto de su definición y se transformó en esclavitud política e ideológica, la disidencia mutó a un pecado sin perdón dentro de la neosociedad actual.

Mentir, embaucar, crear falsas expectativas, reprimir y acosar, se volvieron en prácticas comunes y aceptadas. Además, son acciones que solo son permitidas para el goce del poder del poderoso y para el "fiel" a la llamada revolución.

No existe justicia, ni equidad. Perdimos el valor real de los valores sociales que movieron a Venezuela desde antes de la Guerra de Independencia.

Aquellas ideas, visiones y sueños, que nacieron de los valores que caracterizaban al venezolano, quedaron retenidas en medio de la bruma del tiempo, y atascadas en el dique de contención que construyó el régimen venezolano.

Los políticos de hoy no valoran la verdad, la entrega y los compromisos; el pragmatismo pasó de ser una opción a elevarse como la única vía posible para avanzar en el terreno público.

La corrupción ya no es una mancha sino un halago; la inmoralidad y la carencia de escrúpulos dejaron de ser una tara para transformarse en métodos aceptados y comprendidos de lucha política.

Perdimos el valor de los valores, y lo más grave aún, pareciera que no tenemos el valor de rescatarlos y de defenderlos como en otros tiempos otros venezolanos lo hicieron.

No existe aquel néctar de coraje, fuerza, visión y sueños que movió a los prohombres de la independencia y a aquellos, que años después, dieron luz a la democracia. Este espíritu se esfumó, está esencia desapareció de nuestro ADN social.

La resistencia venezolana no es solo aquella que se planta en medio de la calle y le hace cara a las fuerzas policiales, sino que la mayor resistencia es el de aquel venezolano que se mantiene ético y firme, es de aquella comunidad que mantiene viva los valores y la moral.

Resiste el político que sigue principios, y a pesar que se adapte a cambios, su visión y lealtades, bien entendidas, siguen sólidas y seguras. Resiste quién no se vende y no se escuda en argumentaciones vacías  para justifica su debilidad ética.

Cómo dirigente político y gremial, como concejal, como vecina, y sobre todo como madre seguiré defendiendo los valores familiares, históricos, sociales que nos ayudan a mejorar cada día.

Tengamos el valor de defender lo bueno sobre lo malo, valoremos nuestra lucha ética contra aquellos que han enlodado la política, al país y su propia vida. Rescatemos los valores para que nuestra Venezuela, que es la madre de todos, valga más en el aspecto moral.

La moral es, y siempre será, la base de toda lucha que nos llevará hacia las libertades del pueblo. 


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