Del receso vedado en diciembre de 1957
Escrito por Luis Barragán | @luisbarraganj   
Domingo, 31 de Diciembre de 2017 21:32

altEn las vecindades del 60º aniversario de la caída de la dictadura perezjimenista, precedida por el infructuoso alzamiento escenificado

por los tanques y aviones que estremecieron a Caracas, enviándole una poderosa señal a la Venezuela celebrativa del año nuevo, parece casi una socarronería hablar de algún receso de actividades. Por lo menos, el dirigente político de la oposición de entonces, estuvo muy lejos de reclamarlo.

Impensable hubiese sido que la otrora unidad opositora le concediese una tregua al gobierno, facilitando una suerte de armisticio que, sin lugar a dudas, aprovecharía. Y, por muchas que fuesen las flaquezas y los cansancios, la actividad continuaba por el despliegue de las organizaciones que sabían administrarlos y compensarlos, sin perder la necesaria continuidad de los esfuerzos.

No hubo partido político o sociedad civil organizada que se declarara en período vacacional, ni dirigente que se dispensara para disfrutar con la gallardía inaudita de unas comodidades negadas al resto de sus compañeros de causa. Todos estaban en permanente vigilia, seguimiento, evaluación e interpretación de los sucesos, por modestos que fuesen, capaces de derrumbar a la dictadura, como ocurrió.

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Así, realizando por estos días un trabajo destinado a una revista académica con motivo de la insurgencia del 1º de enero de 1958,  nos encontramos con el testimonio de Pompeyo Márquez, a la sazón secretario general del Partido Comunista que, por cierto, dista demasiado de los escombros que hoy quedan. En su informe al comité central de abril de 1958, luego de considerar la búsqueda que se hizo de una salida pacífica y constitucional a la crisis de sucesión del año anterior, dejó constancia de las puntuales reuniones semanales del partido, a pesar de las difíciles condiciones impuestas por la clandestinidad (*).

Luce obvio  el contraste con la situación actual, pues, a mitad de mes, fracasado el diálogo de República Dominicana en el que tercamente incursionaron, los factores que dicen monopolizar la unidad de la oposición, se declararon en vacaciones, como si alegasen una cláusula del imaginario contrato colectivo celebrado con la ciudadanía y hasta con la misma dictadura agradecida.  Constituye toda una peculiaridad del oficio y ejercicio político de estos tiempos, aunque los parlamentarios adscritos a la Fracción 16-JULIO proseguimos en nuestros esfuerzos.

(*) Márquez, Pompeyo (2002) “Pensamiento y acción. Obras escogidas”, El Centauro, Caracas: II, 304 ss.

Reproducciones: Mensaje de año nuevo (El Nacional, Caracas, 02/01/1954) y el Tte. Cnel. Pérez Jiménez y el Padre Verde, en una barbacoa de presentación del libro de Andrés Eloy Blanco, "Vargas, el albacea de la angustia" (Últimas Noticias, Caracas, 11/01/1948).

 


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