¿Es posible reestructurar la deuda externa?
Escrito por Alexis Aponte | @alexisaponte14   
Martes, 14 de Noviembre de 2017 07:07

altEl lunes 13 de noviembre 2017 se instalaron en Caracas las comisiones negociadoras de la deuda externa venezolana.

Nuestra país empezó mal al nombrar en la comisión que nos representará, a dos personas que se encuentran incluidas en las lista de la Office of Foreing Assets Control (OFAC), es decir,  la lista de sancionados emitidas por el gobierno americano.

Un proceso de refinanciamiento o renegociación lleva implícito el riesgo de Default, porque de lo contrario no se hubiera plateado, por lo tanto, todo dependerá de las condiciones que impongan los  acreedores y por el otro, la disposición de los deudores de llegar a un acuerdo,  para lo cual deben presentar opciones de pago creíbles.

A tal efecto, y por razones conceptuales es conveniente comenzar por definir qué es un Default. Su traducción al español  es: “incumplimiento, falta, desacato”, y se refiere al incumplimiento o falta de pago de una deuda u obligación  contraída,  asumida con una persona natural o jurídica. El incumplimiento o falta puede referirse al pago de los intereses correspondientes o a una porción del capital a una fecha determinada o ambas cosas.

En segundo lugar, el gobierno ha hablado indistintamente de refinanciamiento o reestructuración de la deuda. Ambas cosas en el mundo financiero son diferentes. La primera es amigable y consensuada. La segunda no es amigable, y evidentemente tiene que ser consensuada porque lleva implícito una negociación. Ambas implican la emisión de nueva deuda. Si esto se tratara de un pagaré contraído con un banco, que no lo es, el banco podría prorrogar el pagaré, por un plazo equis, mediante el pago de los intereses  causados, sin que esto lleve implícito la emisión de nueva deuda. Más aún, esto en la banca está regulado, ya que un pagaré no puede renovarse al infinito.

Por lo tanto, frente es un proceso al hecho planteado por el gobierno, lo que cabe de renegociación de la deuda, en el cual el deudor en las actuales circunstancias le es difícil honrar sus obligaciones de deuda tanto en el presente como en el futuro, por lo tanto, solicita una negociación que modifique y flexibilice las condiciones originales de deuda, para lo cual habrá que revisar los plazos de vencimiento, las tasas de interés, la amortización de capital y todas aquellas condiciones subyacentes, que normalmente están en la letra chiquita de los contratos. El objetivo para los deudores es aliviar la carga financiera y  poder honrar los compromisos a futuro, para los acreedores recuperar el capital e intereses prestados.   

EL PROCESO DE RENEGOCIACIÓN

Éste proceso solo es posible, si y solo si, el gobierno demuestra que realmente tiene la disposición de pago. A tal efecto, listamos unos ítems de interés:

Si el gobierno pretende manejar la negociación como ha manejado la negociación con la MUD, estamos perdidos. Estas son negociaciones de verdad. Serias, muy profesionales, muy técnicas. La contraparte a diferencia de la nombrada, si saben de negociación. Están bien documentados, tienen información privilegiada, han participado en procesos similares como la negociación de la deuda de Grecia.

Si el gobierno pretende renegociar la deuda tiene que presentar un plan o planes creíbles, que demuestren su disposición de pagar a futuro. Esto implica: un plan de reactivación de la economía, incorporación y respeto al sector privado, una reunificación cambiaria dirigida a levantar el control de cambios. Demostrar planes coherentes para reducir el déficit fiscal y por lo tanto detener  la impresión de dinero inorgánico, cómo va reducir la inflación y la devolución de  la autonomía al Banco Central para que asuma las funciones propias de la política monetaria.

Tratándose de PDVSA que en la práctica es nuestra única fuente generadora de divisas y por lo tanto, la fuente de pago, al  gobierno  le van a exigir todo un plan operativo financiero que demuestre cómo va revertir la disminución en la producción de petróleo, cómo va a revertir la disminución de los taladros en operaciones, y una reestructuración financiera, empezando por la revisión de contratos de venta de petróleo en condiciones privilegiadas.

Estas negociaciones exigen al deudor una revisión y flexibilización del marco legal en la cual hacen énfasis en las leyes laborales, en aquellas leyes   que regula y restringe la inversión nacional y extranjera, porque de lo contrario no se podrá producir más a lo interno y promover las inversiones extranjeras.

Para el comité de acreedores solo existe la Asamblea Nacional quien tendrá que dar su aprobación en la reestructuración acordada, por lo tanto, cualquier acuerdo al cual se llegue tendrá que ser refrendado por la AN, y eso implica un reconocimiento por parte del gobierno de su existencia.

La Asamblea Nacional Constituyente para el concierto de naciones y sus actores económicos y financieros tiene un defecto de origen, así como un cuestionamiento de todos sus actos derivados. Por lo tanto, para los acreedores, su funcionamiento es una amenaza que podría cuestionar cualquier acuerdo al cual se llegue.

Es muy posible que en las negociaciones los acreedores planteen no solamente cambios en el modelo económico, sino también propuestas de carácter político, como el respeto a los derechos humanos, el reconocimiento de la AN, libertad de los presos políticos, y esto es posible, porque para cualquier acuerdo, su viabilidad económica depende de la estabilidad política. Más aún, cuando el gobierno y el estado venezolano está cuestionado en cuanto a su funcionamiento democrático, y es catalogado como una amenaza para la estabilidad de la región.

En conclusión: este proceso puede llevarnos meses, es complejo y si no llegamos a un acuerdo, entonces las consecuencias para el pueblo venezolano, serán desastrosas en materia alimentaria y de medicinas, ya que podríamos estar aislados y al margen de cualquier transacción comercial a nivel internacional.

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