El robo de Norrmalmstorg
Escrito por Félix Chacón   
Miércoles, 11 de Octubre de 2017 05:44

altEl 23 de Agosto 1973 Jan Erik Olsson intentó hacer un atraco a la agencia bancaria del Kreditbanken en Norrmalmstorg,

el cual no fue exitoso y que degeneró en una crisis de rehenes, dando paso a una noticia mundial que luego se convirtió en una teoría sicológica.

La acción de Olsson fue respondida por las autoridades, como era de esperarse, con el envío de la policía local. Dos agentes pudieron entrar a la agencia bancaria, uno fue herido, y el otro obligado a permanecer en los predios. Olsson exigió rescate por 3 millones de Coronas suecas y la presencia de un amigo suyo por el nombre de Clark Olofsson para fungir de enlace con las autoridades.
Durante el secuestro trascendieron las declaraciones de un rehén, Kristin Enemark, quien expresó que se sentía segura con los secuestradores, y temía por las acciones violentas de la policía, a pesar de la situación en la cual se encontraba. Kristin se negó a atestiguar en contra de los secuestradores. Se dice que los rehenes aún afirman que se sentían aterrados de las posibles acciones de la policía, más no así de las de los atracadores.

Jan Erik Olsson jamás se imaginó que su acción criminal daría nacimiento a toda una teoría sicológica la cual explicaría un extraño comportamiento humano. La relación, unión, y hasta esclavitud que puede llegar a formarse entre víctima y victimario en especial en casos de secuestro pero también en otras circunstancias; niños sometidos al abuso, miembros de sectas religiosas o políticas, prisioneros de guerra y de campos de concentración, víctimas de incesto.

El síndrome se refiere a un grupo de síntomas sicológicos los cuales suceden en algunas personas en situaciones de cautiverio o de rehenes. En gran medida se considera como una reacción compleja a una situación amenazante.

Dos de los casos más emblemáticos han sido el de Patty Hearst en 1974 y el de Elizabeth Smart en 2002.

Aunque los expertos discrepan sobre sus características, el uso genérico del síndrome describe a las personas que a pesar de sentir peligro inminente contra sus vidas, optan por decidir paradójicamente a favor de su captor.

Ese comportamiento casi contra natura, explica sin embargo la necesidad de autopreservación que lleva impresa consigo el ser humano. Es muy difícil de entender, sin embargo, quizá un ejemplo cercano pueda ilustrarnos mejor al respecto.

En Venezuela, somos sujetos de un evento traumático, una abducción sicológica por un largo período de tiempo. Se nos ha secuestrado el espíritu, y aún así tendemos a favorecer al secuestrador por encima de aquello que pudiera rescatarnos. Tenemos más miedo del futuro que del presente, y esto nos hace rehenes de nosotros mismos, a pesar del peligro que corremos al mostrar empatía por nuestros captores.

Sí, a Venezuela se le ha secuestrado y pareciera contar con todos los elementos que lo haría un caso clínico del Síndrome de Estocolmo, que sin embargo, se encuentra en la fase cuya prognosis para su recuperación luce buena dado que el tratamiento de Democracia, esperanza, participación ciudadana y resolución personal, parecieran estar surtiendo los efectos deseados.

 

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