Aberrante exigir un carnet para vacunar niños
Escrito por Luis Fuenmayor | @LFuenmayorToro   
Lunes, 11 de Septiembre de 2017 00:00

altTodo el mundo sabe, incluso los desgobernantes que tenemos, que en el país mueren niños y adolescentes

por enfermedades totalmente prevenibles con vacunas. Saben además, que los fallecidos por estas enfermedades no habían sido vacunados o no habían recibido el número de las dosis requeridas de las vacunas, que aseguraran su completa protección. Esto significa que los centros asistenciales del Gobierno no están cumpliendo con los programas de vacunación existentes. La cobertura de vacunación de las distintas entidades prevenibles no alcanza el 70 por ciento de los susceptibles. Ya esta situación, sin todavía saber sus causas, significa un incumplimiento siniestro de las disposiciones constitucionales y legales por parte del Ejecutivo Nacional y, concretamente, del Ministerio de Salud. No vacunar a un infante es dejarlo expuesto a enfermedades la mayoría de las veces mortales. Es un asesinato, que al comprometer a toda la población infantil adquiere la categoría de genocidio. Genocidio lento, pero genocidio al fin y al cabo. Genocidio generado además por otras decisiones y acciones.

Es lo que claramente ha ocurrido con la difteria, enfermedad bacteriana que en Venezuela se venía previniendo sin interrupciones desde hacía por lo menos 70 años. Recuerdo el día en que me vacunaron contra la difteria en el colegio donde estudiaba primaria, y estoy hablando de algo ocurrido en los comienzos de los cincuenta del siglo pasado. No había revolución, pues la que se había sufrido, tan sectaria y violenta como la actual, autodenominada “revolución de octubre”, en el trienio betancourista de los cuarenta, afortunadamente había sido derrocada por el golpe militar de 1948. No había tampoco, felizmente, socialismo del siglo XXI, pero habían vacunas y habían programas establecidos y permanentes de vacunaciones obligatorias y, lo mejor, vacunaban sin pedir ningún documento, ni ningún apoyo al régimen. Era un militar el Presidente, producto de la elección de 1952, en la que Acción Democrática llamó a la abstención y, aunque supuestamente ganó Jóvito Villalba del partido Unión Republicana Democrática, fue proclamado Marcos Pérez Jiménez. Dictador militar, como los actuales, pero eficaz y eficiente como ningún otro posterior a él y menos quiénes gobiernan hoy.

La declaración gubernamental, de requerir el carnet de la patria para vacunar gratuitamente a nuestros niños, es insólita, grotesca, asquerosa, canallesca, siniestra y de mentes retorcidas. Inimaginable que quienes hablan de amor al pueblo y de régimen humano condenen a la muerte a niños inocentes, que no participan de la diatriba política. Condenable que se divida a los venezolanos en quienes tienen derecho a vivir por tener un carnet y quienes pueden morir por no tenerlo. De más está decir que es ilegal e inconstitucional. Están a tiempo de no incluir un crimen más en vuestro prontuario, crimen que como ya dije tiene carácter de genocidio. Tiene la palabra el presidente Maduro para enderezar este entuerto; también Jaua, Padrino López, el mismo El Aissami, comunicador de la infausta decisión.     

alt       


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com